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¿Dios no es Todopoderoso, según Jueces 1:19?


por Juan Valles | 

¿Es cierto que Dios no es Todopoderoso? La pregunta la formulo gracias a que he visto por redes sociales una imagen compuesta de dos versos de la biblia, uno es Mateo 19:26 que dice:
«... pero para Dios todo es posible.» (NTV)

El otro verso es el que se utiliza para inferir que Dios no es Todopoderoso, y acusa a la biblia de contradecirse. Se encuentra en Jueces 1:19, y habla, según algunos escépticos, de que Dios no pudo derrotar a enemigos de los judíos. El texto dice:
«Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los de las montañas; mas no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados.» (RV60)
Cuando se lee en su contexto, es claro que quien no pudo sacar a sus enemigos fueron los de Judá, no Dios. La biblia Nueva Traducción Viviente lo dice así: «El SEÑOR estaba con los de Judá, y ellos tomaron posesión de la zona montañosa; pero no lograron expulsar a los habitantes de las llanuras, quienes tenían carros de combate hechos de hierro.» ¿Se nota ahora?

Cualquier persona que pregunte "¿por qué Dios no pudo expulsar a los enemigos de Judá"? está incorrectamente formulada, porque ya da por sentado que fue Dios quien no pudo cuando no es verdad. La biblia no dice que Dios no pudo, sino que Judá, quien tenía a Dios de su lado, no pudo. Ya con esto establecido sí es conveniente saber por qué Judá no pudo, aunque tenían a Dios de su lado. La respuesta está más adelante.

El libro de los jueces muestra de manera repetida de cómo Dios dejaba caer a los judíos en infortunios y derrotas por su desobediencia y su apego a la idolatría. Como ellos preferían creer en deidades paganas, Dios los dejaba a su suerte para que entendieran que sólo Él podía librarlos y ayudarles en todas las áreas de la vida. Unos pocos versos más adelante, en el mismo libro de los jueces, nos explica porqué Juda no pudo echar a sus enemigos del verso 19 que leímos. En el capítulo, versos del 1 al 3 dice la biblia:
«El ángel del SEÑOR subió de Gilgal a Boquim y dijo a los israelitas: "Yo los saqué de Egipto y los traje a esta tierra que juré dar a sus antepasados, y dije que nunca rompería mi pacto con ustedes. Por su parte, ustedes no debían hacer ningún pacto con los habitantes de esta tierra, sino destruir sus altares. Pero desobedecieron mi mandato. ¿Por qué lo hicieron? Ahora declaro que ya no expulsaré a los pueblos que viven en la tierra de ustedes. Ellos les serán espinas clavadas en el costado, y sus dioses serán una tentación constante para ustedes"».
Así que, aunque Dios estaba con Judá, está claro que ellos no estaban con Dios. Y no es Dios quien pierde las batallas o que no puede librarlos de manos de algún pueblo, sino que soberanamente puede ayudar a quien quiera, y no ayudar a quien no quiera porque por eso es Dios. Pocos versos más adelante sigue diciendo:
«Cada vez que el SEÑOR levantaba un juez sobre Israel, él estaba con ese juez y rescataba al pueblo de sus enemigos durante toda la vida del juez. Pues el SEÑOR tenía compasión de su pueblo, que estaba sobrecargado de opresión y sufrimiento. Pero al morir el juez, la gente no sólo volvía a sus prácticas corruptas, sino que se comportaba peor que sus antepasados. Seguía a otros dioses: los servía y les rendía culto. Además se negaba a abandonar sus prácticas malvadas y sus tercos caminos. Por eso el SEÑOR ardió de enojo contra Israel y dijo: «Ya que este pueblo ha violado mi pacto que hice con sus antepasados y no ha hecho caso a mis mandatos, ya no expulsaré a las naciones que Josué dejó sin conquistar cuando murió» (Jueces 2:18-21, NTV).

Esto confirma lo anteriormente dicho. Dios no pierde su omnipotencia porque alguien no entienda lo que claramente dice un pasaje de la biblia. Y Dios derrota a los enemigos de Judá cuando quiera o no. De hecho, si usted lee más adelante, sabrá que finalmente Dios lo hizo:
«... mandó llamar a sus novecientos carros de combate hechos de hierro y a todos sus guerreros, y marcharon desde Haroset-goim hasta el río Cisón. Entonces Débora le dijo a Barac: «¡Prepárate! Hoy es el día en que el SEÑOR te dará la victoria sobre Sísara, porque el SEÑOR marcha delante de ti». Así que Barac descendió las laderas del monte Tabor al frente de sus diez mil guerreros para entrar en batalla. Cuando Barac atacó, el SEÑOR llenó de pánico a Sísara y a todos sus carros de combate y a sus guerreros. Sísara saltó de su carro de guerra y escapó a pie.  Entonces Barac persiguió a los carros y al ejército enemigo hasta Haroset-goim, y mató a todos los guerreros de Sísara. Ni uno solo quedó con vida. Mientras tanto, Sísara corrió hasta la carpa de Jael, la esposa de Heber, el ceneo, porque la familia de Heber tenía amistad con el rey Jabín, de Hazor. Jael salió al encuentro de Sísara y le dijo: —Entre en mi carpa, señor. Venga. No tenga miedo. Así que él entró en la carpa, y ella lo cubrió con una manta. 
—Dame un poco de agua, por favor —le dijo él—. Tengo sed. Así que ella le dio leche de una bolsa de cuero y volvió a cubrirlo. 
—Párate en la puerta de la carpa —le dijo a ella—. Si alguien viene y pregunta si hay alguien adentro, dile que no. Pero cuando Sísara se durmió por tanto agotamiento, Jael se le acercó en silencio con un martillo y una estaca en la mano. Entonces le clavó la estaca en la sien hasta que quedó clavada en el suelo, y así murió. Cuando Barac llegó en busca de Sísara, Jael salió a su encuentro y le dijo: «Ven, te mostraré al hombre que buscas». Entonces él entró en la carpa tras ella, y allí encontró a Sísara muerto, tendido en el suelo con la estaca atravesada en la sien. Por lo tanto, ese día Israel vio a Dios derrotar a Jabín, el rey cananeo.» (Jueces 4:13-23)
¿Le ha quedado alguna duda? Comente sobre ello. ¿Le ha gustado este artículo? Pues comparta para que otros sepan. Que Dios le bendiga.


Respuesta: ¿Dios es malo según Deuteronomio 21:18?


por Juan Valles |

Una persona me escribió sobre este texto solicitándome una respuesta. Su apreciación es más o 
menos la siguiente: Dios no es bueno, pues ordenó que los padres asesinaran a sus hijos 
rebeldes sin importar que fuesen niños. Si es malo, entonces no es lo infinitamente bueno que 
ustedes alegan que es su Dios. Si no es bueno, no es Dios.

Primero vamos al contexto en que se escribió el pasaje. Eran el pueblo que salió de Egipto con destino a la tierra prometida. Era un pueblo cargado de vicios, actitudes y pensamientos totalmente desagradables a los ojos de Dios. De hecho, su  extenso éxodo se debió principalmente a que no estaban preparados para asumir la tierra que le aguardaba. El texto dice:
«Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.» ─Deut. 21:18-21

Dios estableció una serie de ordenanzas para encaminar moralmente al pueblo. Les advirtió de los peligros de ciertas libertades y les advirtió que no no toleraría la corrupción moral que a la postre pudiera destruir a todos los demás. Es mejor sacar una manzana podrida que ver podrirse todas las manzanas. Cuando un paciente tiene una gangrena que amenaza su vida, lo mejor es cortar la pierna antes que perder la vida. Dios tiene que hacer cosas semejantes pensando en el pueblo. 

No se sabe a ciencia cierta si esta norma llegó a aplicarse alguna vez. De hecho, la percepción del escéptico es algo equivocada debido a que insinuó, en nuestra conversación, que se trataba de niños cuando no es cierto. Se trata de hijos adultos que serían borrachos violentos que no cumplirían rol alguno en la sociedad, y que además serían inmorales y perversos. Aunado a esto, cabe destacar que ambos padres debían estar de acuerdo en denunciar a su hijo, y que esto estaría sujeto al juicio de los ancianos del pueblo.

La pregunta realizada es interesante porque comienza exigiendo, de parte de un escéptico, una respuesta ante un asunto moral. Pero, ¿qué puede aportar un escéptico sobre moralidad? Esto no es porque un escéptico sea necesariamente inmoral (que no es necesariamente la norma), sino porque ellos, al no creer en Dios, carecerían de una norma absoluta para medir una conducta moral. Dicho de otra manera: al no haber un código moral universal o absoluto proveniente de Dios, cada quien juzgaría las cosas como mejor les convengan. Y en este caso, si Dios no existiera, no tendría mayor importancia lo que dijera una persona cuando para otra pudiera significar lo contrario. Su moralidad relativa haría que Dios fuese malo sólo para sí, y no necesariamente para los demás. 

El tema de la moralidad es importante porque, al ser universal, significa que debe su origen a un Legislador. El bien y el mal existen independientemente de nuestras culturas o creencias, y cuando alguien puede observar que la moral es un conjunto de normas de conducta, motivaciones o preceptos universales que obedecemos,  no puede asumir que eso se creó por inercia o aleatoriedad. No se trata de algo innato sino de algo absoluto. Incluso puedo pensar que la pregunta que ha hecho el escéptico es arriesgada. ¿Se atreve a juzgar al Legislador bajo las condiciones de ese Legislador? 

Ahora, volviendo a la pregunta, nadie puede pasar por alto que Dios es Soberano, y eso significa que tiene la autoridad (única) de dictar sentencia sobre la vida y la muerte. Un Dios que no fuese Soberano sería como un Dios sin omnipotencia u omnipresencia que en consecuencia no sería Dios. Así que, si una nación se reserva su derecho de juzgar para corregir y evitar así conductas inmorales o atrocidades de algún tipo, ¡cuánto más Dios que es el Dueño de todo cuanto existe!

Como parte final, hay otra apreciación errónea en este escéptico. Ya a sabiendas de que Dios no es ni malo ni inmoral sino justo, hay que acotar que el hecho de que alguien sea inmoral, no significa que no exista. Es un error pensar que Dios no es bueno, y por lo tanto no existe. Los seres humanos somos inmorales, y ¡voilá, henos aquí!



¿Enseña Mateo 10:2 que Pedro era el Jefe de los discípulos?


por Juan Valles |

Este artículo es una respuesta a un planteamiento erróneo que hace días leí en una página de facebook. Se trata de un agumento católico que afirma que Jesús habría indicado que Pedro era el jefe de los discípulos. Y esto sería en la lista de Mateo 10:2 cuando se dice "primero Simón". Este verso dice así: «Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro...»

El argumento del católico se desprende de que la palabra "primero" es el griego "protos", que además de eso significa "principal", "mejor", etc. Esto se hace en alusión a que los católicos creen que Pedro era el jefe de los discípulos y en consecuencia terminó siendo el primer papa. Y así leí luego en una página de apologética católica donde argumentaban sobre la validez de Pedro como roca de mateo 16:
«La palabra griega que se usa en Mateo 10, 2 (protos) significa el primero o el jefe o el principal. Ya que no hay otros numerales dados en la lista –y Pedro no fue el primero en seguir a Jesús (fue Andrés)– claramente esta declaración no tiene la intención de asignar un número a Simón Pedro. Es para indicar que él es el jefe o el líder o el principal de los doce. Mateo está diciendo literalmente: El Primero, Pedro.»

¿Qué responder a esto? (Leer aquí la respuesta a Mateo 16 sobre el primado de Pedro). Primero, es cierto que la palabra "protos" tiene esas acepciones. El diccionario de Strong lo presenta así: «contracción superlativo de G4253; el primero (en tiempo, lugar, orden o importancia): noble, primero, primeramente, principal, influyente, mejor.»


¿Fue esto lo que Jesús quiso decir?
Pero no hay nada en el texto que sugiera tal cosa. La palabra "protos" puede indicar ciertamente una especie de importancia, como por ejemplo en Hechos 25:2, donde se traduce como "los más influyentes" de los judíos. Pero ese no es el caso aquí en Mateo 10:2. La palabra "protos", como dice Edward Vine en su diccionario Expositivo de palabras del Nuevo Testamento, «denota el primero, tanto en el tiempo como en lugar». Y para validarlo, en hechos 11:26 dice «En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos"»

 Así, vemos que esta palabra significa algunas cosas más, conforme a lo que está escrito y siempre se ha creído. Y el hecho de que luego de nombrar a Pedro se utilicen adjetivos para nombrar a los demás confirma el error del planteamiento católico. Así, vemos que de Andrés se complementa con "su hermano"; a Santiago se le conoce como "el de Zebedeo", y así cada nombre figura con un adjetivo que describe o enriquece la narración.


¿Y por qué no es consecuente?
Sin duda que un fuerte argumento en contra para los católicos es el silencio de los demás evangelistas. Ningún otro utilizó la palabra "protos" para designar a Pedro como "principal" o "jefe", evidenciando con ello que el uso de Mateo es un numeral descriptivo. Si la intención de Jesús fuere colocar a Pedro como el jefe, entonces lo habrían replicado los demás evangelios. Marcos hace su lista de lo más normal:
«Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.» (Mr 3:16-19)

Lucas tampoco nos presenta nada que apoye lo que formulan estos católicos:
«Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles: A Simón, a quien puso el nombre de Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelota; a Judas de Santiago y a Judas Iscariote, que fue el traidor.» (Lucas 6:13-16)

Esto no es más que otra muralla que debe escalar el católico que pretenda argumentar que Pedro es el jefe (apoyándo su designación papal) en base a mateo 10:2.


Desbaratando el Argumento católico
Según la página de apologética católica ya mencionada, a Pedro se le debe considerar "Jefe" «Ya que no hay otros numerales dados en la lista». Esto no es necesariamente verdad. Que no haya otros numerales en la lista no sugiere que Pedro deba ser el líder significando "protos" algo distinto a "primero". En Lucas 14 Jesús narra la parábola de la gran cena. Y desde el verso 18 al 20 narra las excusas de los invitados a no asistir a la boda. Lucas utiliza "protos" para la excusa del primer invitado: «Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero (protos) le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses”». Pero (y contrario al argumento católico), aunque se habla del primero, no hay más numerales para referirse a los demás invitados, como igual ocurre con la lista de Mateo. De hecho, en 1Corintios 15 también ocurre igual: Pablo usa "protos" en el verso 3 para expresar lo primero que aprendió, pero no usa más numerales acerca de los otros hechos que menciona a continuación. Esto refuta el débil argumento católico al respecto.


¿Y entonces qué...?
El uso de "protos" aquí en mateo no es sino para inferir lo que siempre se ha sabido: que Pedro es el primero en la lista, así como también se usa "protos" para expresar que el primer invitado de la lista de los invitados presentó su excusa, en Lucas 14:18. Roberto Hanna, en su libro "Ayuda Lexica Para La Lectura Del Nuevo Testamento Griego", dice que en mateo 10:2 protos se usa «como un adjetivo, y se refiere al hecho de que el primero de la lista es Simón.», nada más.

Para finalizar: el liderazgo de Pedro en la naciente iglesia cristiana es evidente. Ese liderazgo inobjetable sería lo que  haría que cada evangelísta colocara a Pedro de primero en la lista, era siempre el que se tenía a la vista, el que siempre estaba ahí, el que no pasaba desapercibido. Luego de la ascensión de Jesús, el libro de los hechos nos muestra a Pedro como el líder en sus primeros capítulos, pero luego de allí es Pablo quien toma el protagonismo, tanto que escribió la mayoría de libros del Nuevo Testamento, y en uno de ellos pudo decir: «Pero, cuando Pedro llegó a Antioquía, tuve que enfrentarlo cara a cara, porque él estaba muy equivocado en lo que hacía» (Gálatas 2:11, NTV), o como lo dice la Biblia de Jerusalén, «... me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de reprensión»

No se puede negar el liderazgo de Pedro. Pero tampoco se puede el liderazgo de Pablo, incluso más que Pedro.



Respuesta bíblica acerca del Infierno



En la web está colgado un vídeo en la cuenta youtube de HopeMedia, donde muestran su concepto del infierno y el castigo eterno, un concepto que está ganando adeptos debido a que en cierta forma suaviza los padecimientos de los condenados. Y es cierto, la idea de que la gente pueda estar sufriendo por una eternidad es repugnante y aterradora, y luego de mirar el vídeo lo más sensato es promoverlo si está en lo correcto, o denunciarlo si su contenido no es conforme a la verdad de la Biblia. Así que veamos los puntos más sobresalientes en el vídeo:


¿La palabra "infierno" no aparece en la Biblia?
Según el vídeo, la palabra infierno no aparece en la Biblia, sino que es un traducción de términos que originalmente no tenía nada que ver con fuego. Si esto es cierto, ¿cómo es que ahora entendemos su relación con el fuego?

Ciertamente, la palabra "infierno" es de origen latino, significando "inferior" o "la parte de abajo". Hoy día, según la connotación que tiene y su relación con el fuego, se usa como traducción del término griego gehena.


¿Qué es el gehena?
Algunos piensan que el gehena no es el infierno, sino un símbolo de consumación momentánea, una especie de incinerador que consume y aniquila de inmediato. Ciertamente había un basurero a las afueras de Jerusalén donde continuamente el fuego consumía la basura. 

Robertson, el mayor erudito del griego bíblico, dice que «Gehena es una transliteración de Ge-Hinnom, valle de Hinom, donde los niños eran arrojados a los ardientes brazos metálicos de Moloc, al rojo vivo. Josías (2 R. 23:10) abolió estas abominaciones, y luego pasó a ser un lugar para echar todo tipo de desperdicios y basuras que quemaban constantemente, viniendo a ser un símbolo de castigo en el otro 
mundo.»

Pero es la biblia la que nos da una descripción acerca del infierno tal y como lo conocemos hoy, y es precisamente la descripción de gehena la que ha definido el término. El Glosario Holman de Términos Bíblicos señala que «La palabra deriva de la transliteración de la frase hebrea del A T "valle de los hijos o del hijo de Hinom, una barranca al sur de Jerusalen... Habla continuamente fuego ardiendo en este lugar, por eso se convirtió en un símbolo de las llamas eternas del infierno donde los perdidos se consumen atormentados y también un símbolo del JUICIO Impuesto a la idolatría y la desobediencia.»

Así que vemos que gehena es lo que se traduce por "infierno", y significa ser quemados por el fuego, una imagen que se extrae de un basurero que continuamente estaba ardiendo. ¿Hasta ahí vamos bien?


¿Desechamos la parábola del rico y Lázaro?
Algunos, como es el caso en este vídeo, creen que Jesús sacó su famosa parábola del rico y Lázaro de una leyenda egipcia llamada Bar Mayán. Dice que el propósito de la parábola es sólo para enseñar lo que está al final del pasaje, es decir, acerca de oir a Moisés y los profetas.

A esto preguntamos, ¿qué sentido tendría entonces decir una parábola sobre algo que no existe sólo para inferir que presten atención a las escrituras? Esto es como si Jesús dijera que un unicornio azul se paseó por Jerusalén y dijo a sus habitantes que revisen la Escritura acerca del tiempo de la venida del Mesías. No valdría la pena hablar una mentira para expresar una verdad. ¿Para qué hacer creer que sólo una parte de la parábola es verdad? Aquí hacemos ver al lector que esta parábola es tan digna de prestar atención que es la única donde Jesús utiliza nombres para sus personajes.

Ahora, de entre todas las parábolas de Jesús, ¿hay alguna donde haya dicho algo que no fuere cierto? En la parábola del sembrador es verdad que la semilla puede caer en diferentes sitios, y su interpretación no está alejada de la parábola en sí. La parábola de la moneda o la oveja perdida hablan de cosas que existen y suceden, no de cosas que no ocurren. La parábola de los talentos, la del mayordomo infiel, o cualquier otra, no dice cosas que no ocurran, todas se basan en hechos reales para explicar hechos reales, ¿por qué tendría que haber una excepción con la del rico y Lázaro? No hay duda, la parábola es real, enseña hechos reales (como todas demás), a menos que a usted le convenga que el infierno sea una mentira.

Sobre la leyenda egipcia y el rico Bar Mayán hay poco que decir, pero esto poco servirá para decir que no hay mucha similitud. Se trata de un relato en el que un niño va al lugar donde están los muertos, y lleva a su padre para mostrarle el destino de dos personas, cuyas sepulturas contrastaban por la riqueza de uno y la pobreza del otro. El pobre, a quien se intenta dar similitud con el Lázaro de nuestra parábola, está en el regazo de Osiris, una deidad egipcia.

Hay al menos dos preguntas que merecen respuestas para determinar si Jesús pudiera haberse copiado de una leyenda egipcia para enseñarnos algo que no ocurre. Por ejemplo, ¿cree usted que Jesús tomaría un relato acerca de un dios pagano y adaptarlo a su propia enseñanza? Es como si Jesús echara mano de las leyendas de la santería, el hinduismo o el budismo para explicar algo propio. No sé usted, pero yo no creo. Y, ¿cree usted que hay similitud en el relato egipcio y nuestra parábola, la una refiriéndose a sus sepulturas, la otra a sus modos de vida antes de morir? No, no hay mayor similitud.

Entonces, agradezca al editor del vídeo por recomendar acudir a google, y busque todo lo que pueda. Corrobará con esto que hay más diferencias que similitudes.


¿Y el fuego eterno?
Según el vídeo este fuego no significa necesariamente que arda por la eternidad con los impenitentes, o que el impío sufra eternamente. No descartan que haya fuego, pero sí enfatizan que el fuego consumirá de inmediato, destruyendo para siempre al impío, ¿es esto lo que nos dice la Biblia de forma general o es sólo un contexto determinado?

Para ello hablan de Judas 1:7 y su mención a Sodoma y Gomorra. El pasaje dice: «como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.»

En este pasaje hay que aclarar algunas cosas.Cuando leemos "sufriendo el castigo eterno" es traducción de la palabra griega "hupechousai", que significa mantener presionado abajo. Dan Corner, en un artículo acerca del infierno, añade con mucha razón que «la palabra griega traducida como sufriendo es un participio presente activo, que expresa una acción continua o repetida. Utilizar el tiempo continuo sufriendo para ellos sería imposible si fueran aniquilados de la existencia.» Mientras que A. T. Robertson lo confirma cuando dice que la palabra es un participio presente en voz activa de hupechö, que significa "sostener debajo". Esto significa que podemos traducir el fragmento como que "están sufriendo el castigo eterno".

Pero hay más. Judas utiliza el dativo plural masculino toútois, indicando que lo que arde no son las áreas geográficas precisamente (como infiere el vídeo al decir que las ciudades ya no están ardiendo). Por eso Simon Kistemaker, en su comentario a Judas, dice:
«los antecedentes más cercanos de este pronombre son los sustantivos Sodoma y Gomorra. Si bien Judas usa el nombre de las ciudades, en realidad se está refiriendo a sus habitantes. Nótese que el orden de la frase tὸν ὅµοιον tρόpον tούtοις tiene características especiales. Esta frase se encuentra entre el sustantivo Pόλeις (pueblos) y el participio aoristo femenino plural ἐκpορνeύsasaι. Lo que aquí tenemos es lo que se ha dado en llamar acusativo adverbial, o el uso no muy preciso del caso acusativo.»

Así tenemos otro poderoso argumento contra la errada enseñanza del vídeo.


El lenguaje destructivo
Es cierto que la Biblia utiliza un lenguaje de destrucción en algunos pasajes, pero ello no significa necesariamente exterminar de una vez para siempre. Por ejemplo, Isaías 29:20 dice:
«Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad...»

La palabra "destruidos" no significa que dejen de existir. El término hebreo que se utiliza es "karat", que significa cortar o talar un árbol. Se utiliza para expresar destrucción, pero cualquier cosa que se destruya o que se corte no deja de existir.

Un pasaje favorito de los aniquilacionistas es mateo 10:28
«No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.»

De este texto algunos se agarran para asegurar que el alma y el cuerpo serían destruidos en el infierno. Eso depende de lo que el Señor quiso decir con “destruir”. Veamos el porqué.

La palabra griega utilizada aquí es “apolesai”, que significa destruir o arruinar. Según Edward Vine en su diccionario, la palabra significa 
«destruir totalmente; en la voz media, perecer. La idea que comunica no es la de extinción, sino de ruina; no del ser, sino del bienestar. Esto queda claro basado en el uso que se le da, como, p.ej., de la rotura de los cueros de vino (Luc 5:37); de la oveja perdida, esto es, perdida para el pastor, lo que es metáfora de la destitución espiritual (Luc 15:4, Luc 15:6, etc.); el hijo perdido (Luc 15:24); de la comida que perece (Jua 6:47); del oro (1Pe 1:7).»

Ciertamente esta palabra se utiliza de la oveja perdida y del hijo pródigo (de quien se dice que estaba “perdido”), y es digno de acotar que ni la oveja ni el hijo habían dejado de existir. Aparece también en mateo 12:14 así: «Salieron entonces los fariseos y se confabularon contra Jesús para destruirlo.» Es obvio que Jesús no quedaría aniquilado con esto, porque la palabra significa básicamente empobrecer, matar, arruinar su bienestar, etc., sin indicar nunca el dejar de existir. Por eso Robertson enseña que «”Destruir” no es aquí aniquilación, sino castigo eterno en la Gehena (el infierno real)…»

O como dice McDonald en su comentario a Mateo: «Los discípulos no deberían temer a los hombres, sino que deberían tener un temor reverente hacia aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno. Ésta es la pérdida mayor —la separación eterna de Dios, de Cristo y de toda esperanza—. La muerte espiritual es aquella pérdida que no puede ser medida y la suerte que debe ser evitada a toda costa».

En 2Ts 1:9 hay otra imagen de esta destrucción eterna: «Estos sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder…». Significa una ruina total, eterna, no una mera quemada para dejar de existir eternamente.



Problemas para el aniquilacionalista
Los que apuestan por la aniquilación y no por el castigo eterno enfrentan algunos problemas evidentes. ¿Cómo se va a conciliar un texto donde explícitamente dice que el castigo es por los siglos? ¿Un ejemplo? Apocalipsis 14:10,11 dice, contrario a la aniquilación:
«... él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.»

Si el castigo fuere inmediato y cesara por haberse aniquilado, el humo de su tormento subiría sólo por un momento, pero no es esto lo que expresa el pasaje. Lea bien el texto, dice que ni de día ni de noche, sin reposo, sin descanso, excluidos eternamente, con una vergüenza eterna, con un castigo eterno, porque no consideraron que el precio que se pagó por ellos valía lo suficiente. Veamos otro ejemplo. El Señor Jesús nos dice en Mateo 18:8 dice: 
«Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti. Más te vale entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos o dos pies, ser echado en el fuego eterno.»

Luego, en el verso 9 añade:
«Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti. Más te vale entrar tuerto en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el fuego del infierno.»

En el verso 8 hay una palabra que resuena y resalta por sí misma, es el término griego aionios. Esta palabra es atemporal. Robertson dice que «Esta palabra significa sin edad, sin principio ni fin, como Dios». Se usa en Romanos 16:26 donde dice "Dios eterno". Caer en el fuego eterno es caer en un fuego que no tiene fin, es un fuego que arde siempre. Y el mayor problema que tienen los aniquilacionistas con esto es que es la palabra para describir la duración de la vida eterna. Por eso uno de los versos obligatorios para explicar estas cosas es mateo 25:46, donde dice que «Irán estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna». R.T. Kendall, en su libro  “Las Parábolas de Jesús: Una guía para entender y aplicar las enseñanzas de Jesús”, dice que «Según este versículo, el infierno no puede ser aniquilación. Si ese fuera el caso, ¿por qué el fuego tendría que ser eterno?»

Y así seguimos indagando, si este castigo no es por la eternidad, entonces la vida eterna que promete Jesús tampoco es por la eternidad, pues se utiliza la misma palabra para ambos casos. Y, peor aun: tampoco Dios sería eterno, pues es la palabra que se usa para hablar de la eternidad de Dios.

Para terminar, nada mejor que observar a través de Tertuliano lo que se creía en la iglesia primitiva. Ya en pleno siglo II Tertuliano escribió:
«El fuego de los volcanes quema y no gasta, repara  destruyendo, pues duran los montes que siempre arden… Esto será, pues, el testimonio de la eternidad del fuego que no se acaba; éste el ejemplo de la continua justicia que alimenta la pena. Los montes arden y duran. ¡Qué será de los condenados! ¡Qué de los enemigos de Dios!»

El vídeo de HopeMedia se llama "la verdad en dos minutos". Creo que para un estudio serio no se necesitan sólo dos minutos, sino todo el tiempo que sea necesario. Espero que con esto no sólo tengamos una respuesta, sino que hayan sido aclaradas las dudas.

Que el Señor le bendiga.

Respuesta a Alejandro Bermudez acerca de las Imágenes


por Juan Valles

Esta me vez me toca dar respuesta a Alejandro Bermudez, director de Aciprensa.com y un conocido defensor de las doctrinas del catolicismo. En su sitio web hay un artículo acerca de las imágenes que vamos a ir leyendo y analizando con la finalidad de brindar una respuesta. Como es de saber, uno de los puntos de controversia entre los protestantes y el catolicismo es el tema de las imágenes, un tema que creemos es de vital importancia por estar mencionado en la Biblia de tapa a tapa, pero que el católico cree este asunto tiene respuesta no sólo en la Biblia sino en la correcta interpretación que históricamente brinda la Iglesia católica al respecto. Así que comencemos con nuestras respuestas.

1) La idolatría en la Antiguedad
Bermudez ha escrito:
Desde la antigüedad, el hombre siempre ha usado pintura, figuras, dibujos y esculturas, entre otros, para darse a entender o explicar algo. Estos medios sirven para ayudar a visualizar lo invisible; para explicar lo que no se puede explicar con palabras. Cuando el hombre cayó por el pecado y perdió la intimidad con Dios, comenzó a confundir a Dios con otras cosas y a darles culto como si fueran dioses. Este culto se representaba frecuentemente con esculturas o imágenes idolátricas. La prohibición del Decálogo contra las imágenes se explica por la función de tales representaciones.
Es cierto que desde la antigüedad el hombre ha usado la pintura, entre otros, para expresarse. Pero estos medios más que visualizar lo invisible (o lo que entiendo dice Bermudez, lo espiritual), expresan lo que hay en la imaginación de quien los realiza. Por si fuerza poco, el hombre sabe que existen muchos medios y herramientas para comunicarnos, pero a los que andan conforme a la verdad no deben expresar lo que Dios, de manera explícita, prohibió: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra..." (Exo 20:4). Así que, aunque el hombre las ha usado, no obstante el cristiano, el que tiene y está con la verdad, no debe hacerlo.


2) No importándo (o entendiendo) lo que dice la Biblia
Ya cuando hemos visto lo que dice la Biblia en el segundo mandamiento (Exo 20:4), veamos el argumento del que se aferra Alejandro Bermudez:
Sin embargo, aún cuando muchas personas piensan que el primer mandamiento prohíbe respeto a las imágenes esto no es necesariamente así. El culto cristiano a lo que representan las imágenes no es contrario al primer mandamiento porque el honor que se rinde a una imagen pertenece a quien en ella es representado. Es decir, al que se venera no a la imagen sino a lo que ésta representa.
Es decir, según (y esto se lo he escuchado y corregido a muchos católicos) no importa que se tenga una imagen si ésta representa una imagen cristiana y no pagana. Es como decir: tengo permiso de tener una imagen porque ella representa al Dios de la Biblia. Pero es la Biblia la que me obliga a disentir de esto con un pasaje donde el pueblo intentó representar directamente al Dios de la Biblia, ¿y qué obtuvo? Dios se airó y quiso destruir al pueblo. El pasaje dice:
Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse. Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande.
Esto no sólo no es nuevo sino ilógico. La idolatría tiene como fundamento adorar o hacer culto a figuras que se creen son divinas. Los hebreos hacían culto a imágenes que creían eran el Dios. Algunos adoraban a Baal, a Astarot o a Jehová, haciendo ídolos de ellos. Pero Jehová, a diferencia de los dioses paganos, había manifestado que no toleraba la idolatría, ni aun tratándose de Él. Dios aborrece la idolatría hasta cuando tratan de hacerle imágenes suyas. No se equivoque usted amigo lector.


3) El Elemento Visual
Tenemos más de los argumentos de Bermudez, en esta ocasión nos dirá el propósito que tiene (o tienen algunos católicos) al utilizar una imagen. Leamos:
En ese sentido, Santo Tomás de Aquino en su monumental Summa Theologiae señala que "el culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que es imagen".


Es como decir: tenemos las imágenes pero no les hablamos a ellas sino a lo que representan. O sea, ¿igualmente no las usan? Ante esto surge otra pregunta: Si de todos modos no las usan, ¿para qué las tienen?

Entonces necesitan un elemento visual. La Biblia dice los cristianos no andamos por vista sino por fe (2Cor 5:7), ¿no evidencia esto que Bermudez (con todo lo que enseña) está en un error? ¿Donde está su fe y la de millones de católicos? La Biblia dice "tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos" (Hebreos 11:1). Dicho de otra manera: no necesitamos ver las cosas que no vemos porque eso es fe, y si no lo sabe, "sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6). Por tal motivo importa poco lo que diga Tomás de Aquino o cualquier otro si antes no está en consonancia con la Biblia. Preciso es citar a San Cipriano: «¿Para qué postrarse delante de las imágenes? Eleva tus ojos al cielo y tu corazón; allí es donde debes buscar a Dios.». La cuestión no es citar a quien apoye nuestro punto de vista, sino a quien apoye el punto de vista de Dios en la Biblia.



4) Entendiendo lo de la Serpiente de Bronce
¿Recuerda usted el episodio de la serpiente de bronce? El director de Aciprensa trata de justificarse con ella, y dice:
Incluso ya en el Antiguo Testamento, Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado, y como ejemplo de ellos tenemos la serpiente de bronce o el arca de la alianza y los querubines.
Es necesario saber que la Biblia no se lee por leer. Y es un error común en todos los ámbitos donde se estudia la Biblia el ignorar el contexto en que se escribió un determinado pasaje. El tema de la serpiente de bronce fue ordenada por Dios con dos propósitos bien específicos: uno es para resolver la urgencia de las muertes por mordeduras de serpientes (ver Números 21:8), y dos para apuntar a Cristo (ver Juan 3:14,15). Fuera de esos propósitos no hay nada más que hacer con esa serpiente. De hecho, si el pueblo de Israel fuese católico aún tendrían esa serpiente, porque todavía se valen de ella para sostener una postura claramente condenada en la Biblia. Pero a muchos de ellos se les ha olvidado que siglos después el rey Ezequías quitó esa serpiente (ver 2Reyes 18:4porque daba lugar a la idolatría (como hacen hoy día muchos católicos, sin que ninguno se atreva a quitara). Entonces el argumento de la serpiente de bronce no sirve, porque aun en la Biblia se denuncia que luego de cumplirse el propósito para la cual fue hecha, la gente la usó para lo malo, es decir, para la idolatría.


5) ¿Catacumbas, argumento para la idolatría?
Según Bermudez sí:
Ahora bien, las primeras comunidades cristianas representaron a Jesús con imágenes del Buen Pastor; más adelante aparecerán las del Cordero Pascual y otros iconos representando la vida de Cristo. Las imágenes han sido siempre un medio para dar a conocer y transmitir la fe en Cristo y la veneración y amor a la Santísima Virgen y a los santos. Prueba de ellos, son las catacumbas -la mayoría ubicadas en Roma- donde aún se conservan imágenes hechas por los primeros cristianos, como las catacumbas de Santa Priscila, pintadas en la primera mitad del siglo III.
Las catacumbas existen porque los cristianos, perseguidos por su fe, dejaron muestra de lo que creían en lugares escondidos. Ciertamente incluyen imágenes del buen pastor, de una barca simbolizando la iglesia, o una paloma simbolizando el Espíritu Santo, pero nunca fueron para promover la idolatría o el culto a esas figuras, sino para dejar plasmada su fe. ¿Qué motivos podrían tener de violar el mandamiento de Dios, haciendo figuras de lo que hay en el cielo o en la tierra para adorarlas? Lo que el mismo Clemente había entendido a la perfección, al decir: «Toda imagen o estatua debe llamarse ídolo porque no es otra cosa que materia vil y profana; y por eso Dios, para quitar de raíz la idolatría, ha prohibido en su culto cualquier imagen o semejanza de las cosas que están en el cielo o en la tierra, prohibiendo igualmente su fabricación; y es por esto que nosotros los cristianos no tenemos ninguna de aquellas representaciones materiales.»


6) Jesús, imagen de Dios.
En este punto el argumento de Bermudez apunta a Jesucristo como imagen de Dios, mostrándonos que como Dios tomó forma, y sabemos cómo es esa forma, ¡pues tengamos un ídolo con esa forma!
Sin embargo, con la encarnación de Jesucristo se inauguró una nueva economía de las imágenes. Cristo tomó y rescató las enseñanzas del Antiguo Testamento y le dio una interpretación más perfecta en su propia persona. Antes de Cristo nadie podía ver el rostro de Dios; en Cristo Dios se hizo visible. Antes de Jesús las imágenes con frecuencia representaban a ídolos, se usaban para la idolatría. Ahora, el verdadero Dios quiso tomar imagen humana ya que Él es la imagen visible del Padre.
Pero ¿quién sabe cómo es Jesucristo? ¿Se parecen a Jesús las imágenes que dispone la iglesia católica? ¿O estas imágenes son lo que la gente cree que debe parecerse a Jesús? Peor aun, este argumento tiene la apariencia de ser bíblico pero no lo es, porque aunque la Biblia diga ciertamente que Cristo es la imagen visible del Dios invisible (Col 1:15), no obstante esta Biblia me dice que no debo hacer figura de nada de lo que esté en el cielo a fin de hacerle culto (Exo 20:4-6). Es decir, que aunque una cosa sea cierta, no da permiso de violar otra cosa. La Biblia no se contradice. Y tampoco tendremos la osadía de contradecirla a nuestro provecho sin saber cómo era Jesús, ¿no le parece?


7) Un último alegato
Última parte del escrito de Alejandro Bermudez, último argumento donde apela a lo emocional y no a la bíblico.
La Iglesia Católica venera a los santos pero no los adora. Adorar algo o alguien fuera de Dios es idolatría. Hay que saber distinguir entre adorar y venerar. San Pablo enseña la necesidad de recordar con especial estima a nuestros precursores en la fe. Ellos no han desaparecido en la nada sino que nuestra fe nos da la certeza del cielo donde los que murieron en la fe están ya victoriosos en Cristo.
La Iglesia respeta las imágenes de igual forma que se respeta y venera la fotografía de un ser querido. Todos sabemos que no es lo mismo contemplar la fotografía que contemplar la misma persona de carne y hueso. No está, pues, la tradición Católica contra la Biblia. La Iglesia es fiel a la auténtica interpretación cristiana desde sus orígenes.
La Iglesia procuró siempre con interés especial que los objetos sagrados sirvieran al esplendor del culto con dignidad y belleza, aceptando la variedad de materia, forma y ornato que el progreso de la técnica ha introducido a lo largo de los siglos. Más aún: la Iglesia se ha considerado siempre como árbitro de las mismas, escogiendo entre las obras artísticas las que mejor respondieran a la fe, a la piedad y a las normas religiosas tradicionales, y que así resultaran mejor adaptadas al uso sagrado.
Cierto, adorar y venerar no es lo mismo pero no viene al caso. Aun tratándose de Dios a quien se adora no hay que hacerle imágenes, mucho menos a los llamados "santos" católicos, a quienes según la doctrina católica sólo se veneran.


¿Qué hay con las fotografías de los santos? El argumento de Bermudez es que son como las fotografías de familiares pero no hay paralelo alguno. Vamos a explicarlo: no hay problema en recordar a los santos y seguir sus buenos ejemplos. De hecho en Hebreos 11 se habla de los héroes de la fe y se nombran sus hazañas para que aprendamos e imitemos. Pero contrario a la buena intención católica, la Biblia expresa que no debemos hacer imágenes (de ningún tipo) de nada ni nadie (un absoluto) de lo que está arriba en el cielo o debajo de la tierra. ¿Es tan difícil entender?


 
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