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Para algunas personas de muy buena intención el catolicismo es la pura verdad, y un absoluto amén a todo lo que dice la iglesia de Roma. Pero vayamos a la Biblia y ver con qué nos encontramos...

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¿Qué creen los testigos de Jehová?

Sección dedicada al polémico grupo religioso que ha editado su propia versión de la Biblia acomodada a sus doctrinas. Aquí obtendrá detalles para conocer y responder a los miembros de la Watchtower.

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1Pedro 3:18, ¿Resucitó Jesús en un cuerpo espiritual o físico?


por Norman Geisler y Ron Rhodes |

Los testigos de Jehová enseñan a partir de 1Pedro 3:18 que Jesús fue muerto en la carne pero resucitado en espíritu, indicando con ello que Jesús no tenía cuerpo físico al resucitar de entre los muertos. El pasaje dice: «Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu...» (RV60)

Interpretar este versículo como una prueba de una resurrección espiritual pero no física, no es ni necesario ni congruente con el contexto de este pasaje y el resto de las Escrituras.

Este pasaje se traduce mejor así: "Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu [Santo] hizo que volviera a la vida" (NVI). Dios no resucitó a Jesús como espíritu, sino que lo resucitó por medio de su Espíritu.

El paralelo entre morir y volver a la vida se refiere normalmente a la resurrección del cuerpo en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Pablo declaró que Cristo murió y volvió a vivir (Rom 14:9) y: "Aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios" (2Cor 13:4a).

El contexto de 1Pedro 3:18 se refiere al suceso como la resurrección de Jesucristo" (3:21). Esto se entiende, en todo el Nuevo Testamento, como una resurrección corporal (Hch 4:33; Rom 1:4; 1Cor 15:21; 1Ped 1:3; Ap 20:5). Aun si "espíritu" se refiere al espíritu humano de Jesús (no al Espíritu Santo), no puede significar que no tenía un cuerpo resucitado. De otra manera, la referencia a su "cuerpo" (carne) antes de la resurrección querría decir que él no tenía ningún espíritu humano en aquel tiempo. Parece mejor interpretar "carne" en este contexto como una referencia a su condición general de humillación antes de la resurrección y "espíritu" corno una referencia a su poder ilimitado y su vida imperecedera después de la resurrección.

También debemos tener presente que sea cual sea la forma en que interpretemos 1Pedro 3:18, debe ser congruente con lo que otros versículos dicen acerca del Cristo resucitado. En Lucas 24:39 el Cristo resucitado dijo: "Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo." El Cristo resucitado testifica en este versículo que no es espíritu y que su cuerpo resucitado está hecho de carne y huesos.

El Cristo resucitado también comió comida física en cuatro oportunidades distintas para probar que tenía una verdadero cuerpo físico (Lc 24.30; 24:42-43; Jn 1:12-13; Hch 1:4). Habría sido engañoso de parte de Jesús ofrecer su habilidad de comer comida física como prueba de su resurrección corporal si no hubiera resucitado en un cuerpo físico. 


La Homosexualidad según Pablo en 1Corintios 6:9


por Juan Valles |

Hace algunos días me escribió alguien a la cuenta de twitter respondiendo a mi twitt de "La homosexualidad es pecado...". Luego de intercambiar algunas opiniones, la persona en cuestión alega que estoy equivocado respecto a dos palabras griegas de 1Corintios 6:9, que son "malakoi" y "arsenokoitai". Estas palabras en la Reina Valera 60 se traducen como "afeminados" y "los que se echan con varones", respectivamente; y han sido siempre un claro ejemplo de qué cosas desagradan a Dios.

Luego de presentarme "su traducción" de estas palabras, y decirme que mi Biblia está equivocada porque tergiversa el verdadero sentido de lo que Pablo escribió, me refiere que ha leído al Dr Renato Lings, y que de él viene su traducción e interpretación del pasaje. Absorto fui a google a buscar de esta persona y hallé una entrevista que le hacen para una página blogger, de donde tomo sus palabras con la finalidad de brindar una respuesta. He aquí las palabras de Lings sobre las dos palabras de 1Corintios 9:
"Si nos acercamos primero a 1 Cor 6:9-10, te diré que muchos traductores se equivocan a la hora de interpretar dos vocablos griegos como son malakoi y arsenokoitai. Por su parte, malakoi significa “blandos”, “blandengues” o “débiles”, mientras que no se sabe prácticamente nada de arsenokoitai. Literalmente vendría a significar “varones-cama” o “varones que se acuestan”. Posiblemente la palabra tenga que ver con los burdeles y con el tráfico ilegal de prostitutas y de prostitutos jóvenes, negocio muy lucrativo en el imperio romano. Insisto, sabemos muy poco de este vocablo. Es importante darse cuenta que no aparece en la literatura erótica redactada en griego. Por esta razón no podemos interpretarlo como referencia a varones homosexuales. Debemos rechazar enérgicamente las traducciones equivocadas, de las que hay, lamentablemente, unas cuantas."

Algunos autores gays han promovido una especie de debate acerca de estas dos palabras, queriendo explicar con ello que en la Biblia y en consecuencia en el cristianismo, no se condena la homosexualidad. Como ejemplo de ello podemos citar a Robin Scroggs, profesor de Teología Bíblica de Union Theological Seminary, Nueva York, quien dijo:
"La homosexualidad a la que se opone el Nuevo Testamento es la pederastía de la cultura greco-romana; las posturas hacia la pederastía y, en parte, el lenguaje usado para oponerse a ella, están dados por la tradición judía".

Similar es la opinión de Victor Paul Furnish, Profesor de Nuevo Testamento de Perkins School of Theology, Dallas, Texas, quien alega que "no se puede estar absolutamente seguro de que las dos palabras claves en 1 Corintios 6:9 se refieran al comportamiento homosexual masculino". Así, Louis Crompton en su libro "Homosexualidad y Civilización" dice:
"De acuerdo con [una] notable interpretación, las palabras de Pablo no estaban dirigidas a los homosexuales "de buena fe" que tenían relaciones comprometidas. Pero tal interpretación, por muy bien intencionada que sea, parece tensa e históricamente inexacta. En ninguna parte Pablo ni cualquier otro escritor judío de ese período implica la menor aceptación de las relaciones homosexuales bajo ninguna circunstancia. La idea de que los homosexuales puedan ser redimidos por la devoción mutua habría sido totalmente ajena a Pablo o a cualquier otro judío o cristiano primitivo." 

En la página de una iglesia de gays hallé un estudio sobre nuestras palabras en cuestión, y hablando de 1Corintios 6:9 y 1Timoteo 1:10 dicen: "Como puede verse, estos dos versículos tratan sobre la práctica de la prostitución y posiblemente, sobre la pederastia."

Todas estas opiniones han avivado el debate sobre estas cuestiones que a nosotros nos toca escudriñar y analizar, no sobre la base de nuestras preferencias sexuales sino a lo que dice Pablo con palabras propias de su época. Así que comencemos con la primera de ellas.


¿Qué significa Malakoi?
La palabra griega "malakoi" se traduce de diversas maneras obedeciendo al contexto, y es quizá por su significado primario que se ha generado tanto debate. Principalmente alude a algo delicado, como bien puede verse en Mateo 11:8 (ropa fina) sobre la vestimenta de Juan el Bautista. De ahí que la posición de los pro-homosexuales sea de que se refiere a cualquier cosa excepto a homosexuales. Pero la palabra se usa de manera metafórica para referirse a los delicados o blandos respecto al tacto.

Si vamos al Diccionario de Strong encontraremos que malakós significa "de afinidad incierta; suave, i.e. (ropa) delicados; figurativamente afeminado:-afeminado, delicado". Mientras que Edward Vine nos dirá también que significa algo "suave al tacto (Lat., mollis; Cast., muelle, en el sentido de decadente, son de la misma raíz). Se usa: (a) de vestimenta (Mat 11:8, dos veces); (b) metafóricamente, y en mal sentido (1Co 6:9), «afeminado», no solo de un varón que practica formas de perversión sexual, sino en general de las personas que son culpables de adicción a pecados de la carne, voluptuosas".

Siempre es necesario leer a Barclay, el erudito de la Universidad de Escocia, quien luego de traducir esta palabra como "sensuales" en su comentario a Corintios, comenta:
"La palabra (malakós) designa a los que son amanerados y afeminados, que han perdido la virilidad y viven para los placeres rebuscados. Describe lo que podríamos llamar regodearse en el lujo en el que se ha  perdido toda clase de resistencia al placer. Cuando Ulises y sus marineros llegaron a la isla de Circe se encontraron en una tierra en la que crecía la flor de loto, que hacía olvidarse de su patria y de su familia al que la comiera, y no desear otra cosa que el vivir toda la vida en aquella tierra en la que siempre era la hora de la siesta.» Ya no sentían el ímpetu viril  de «elevarse a la cresta de la ola turgente.» Esa era la clase de vida que apelaba a los sensuales."
También se nos hace imprescindible leer a Sistemaker en su comentario a Corintios: "La siguiente palabra griega malakoi (homosexuales) tiene que ver con «hombres y niños que permiten ser abusados sexualmente». La palabra connota sumisión y pasividad."

Otro de los argumentos de los "teólogos" gays es que las traducciones contra la homosexualidad se derivan de lo que actualmente se piensa de ello, por personas tendenciosas que se aprovechan de su aversión hacia la homosexualidad, y no de lo que Pablo escribió hace dos mil años; es decir: el término no se usaba contra la homosexualidad. Para ello considero muy preciso y relevante el comentario de Michael Brown en su libro "¿Gay y cristiano?", quien alega:
"En resumen, la primera palabra malakos (plural, malakoi) significa literalmente "suave", y se usa en ese sentido en los versículos como Proverbios 25:15 (la blanda respuesta, en la Septuaginta) y Mateo 11:8 (vestiduras delicadas). Sin embargo, en otras partes de la antigua Grecia, el término se utiliza comúnmente para la pareja receptiva en el sexo homosexual, así como para los hombres que se vestían y actuaban como mujeres (de ahí la traducción "afeminados" en la versión Reina Valera, pero claramente no significaba un hombre que simplemente tenía algunos rasgos afeminados no intencionales)."
Así que los malakoi eran lo que siempre se ha dicho: homosexuales, y no importa cuánto debate se siga generando por esta palabra, pues los teólogos gays han logrado que los homosexuales se sientan felices creyendo que la Biblia los apoya. Pero no es así. 

¿Cómo lo traducen nuestras versiones modernas? La Biblia Textual, una de mis preferidas, traduce afeminados. La Nueva Versión Internacional como sodomitas. La versión Palabra de Dios para Todos traduce como "hombres que se dejan usar para tener sexo con otros hombres". La Biblia Peshita como depravados. La Nueva Traducción Viviente como Prostitutos. El Nuevo Testamento de Recobro, la Reina Valera de 1865, 1909, 1960, 1995, 2009, la versión Dios Habla Hoy, la versión Hipanoamericana, el Nuevo Testamento de Pablo Besson, y la Traducción en Lenguaje Actual traducen como Afeminados.

Así que si usted es homosexual y cree que las traducciones modernas condenan por error la homosexualidad, debo decirle que el que está en error es usted.


La segunda palabra: arsenokitai
Esta otra palabra es la que en nuestro pasaje de 1Corintios 6:9 se traduce como "los que se echan con varones" (Reina Valera 60). Recordemos las palabras de Renato Lings que hemos citado al principio de este artículo:
"Posiblemente la palabra tenga que ver con los burdeles y con el tráfico ilegal de prostitutas y de prostitutos jóvenes, negocio muy lucrativo en el imperio romano. Insisto, sabemos muy poco de este vocablo. Es importante darse cuenta que no aparece en la literatura erótica redactada en griego. Por esta razón no podemos interpretarlo como referencia a varones homosexuales."

En una página que abiertamente apoya la homosexualidad, se trata de dar una definición de esta palabra, y dice que "se refiere a las relaciones homosexuales que implican abuso, lujuria y libertinaje, donde un hombre fuerza sexualmente a otro, o utiliza y se aprovecha de los servicios de jóvenes prostitutos." Y la opinión de la Dra A. Nylan es que "La palabra no significa "homosexual", sino más bien su alcance semántico incluye uno que penetra analmente a otro (femenino o masculino), violador, asesino o extorsionador."

Es decir, según esta definición lo que la Biblia estaría prohibiendo son las conductas insanas que van más allá de una relación normal entre homosexuales. De igual manera piensan otros, y cito un análisis de arsenokoitai, donde dicen:
"La segunda palabra, arsenokoitai, la encontramos una vez en 1 Corintios y otra vez en 1 Timoteo, pero no aparece en ningún otro texto de la época. Deriva de dos palabras griegas, cuyos significados son "varones" y "camas" respectivamente, como un eufemismo para designar un acto sexual. Existen otras palabras griegas que eran usadas comúnmente para referirse al comportamiento homosexual, pero no las encontramos aquí. El contexto más amplio de 1 Corintios 6 nos muestra a Pablo extremadamente preocupado por la prostitución, por lo tanto es muy posible que esté refiriéndose a la prostitución masculina. Pero muchos especialistas que actualmente tratan de traducir esas palabras han llegado a una sencilla conclusión: su verdadero significado es dudoso."

Entonces la fuerza del argumento de la teología homosexual es que Pablo no prohibiría la homosexualidad sino pecados que van mucho más allá, y donde una sana relación entre homosexuales estaría permitida. ¿Esto es lo que enseña realmente la Biblia? Es obvio que es lo que pretenden hacernos pensar los homosexuales, y Thomas E. Schmidt en su libro "La Homosexualidad: Compasión y Claridad en el Debate" nos habla de ello con mucha precisión:
Toda esta especulación tan interesante va encaminada a crear una categoría de pecadores muy concreta, a quienes entonces podemos rechazar sin rechazar la homosexualidad. Pero tales intenciones recibieron una sacudida sencilla y decisiva cuando David Wright demostró en 1984 que arsenokoites era un término acuñado por los judíos helenistas, quizás por Pablo mismo, con procedencia directa del texto de Levítico, del Antiguo Testamento griego:

Meta arsenos koimethese koitengynaikoJ (Lv 18:22).
Literalmente: un hombre no te acuestes [como quien] se acuesta [con una] mujer
hos an koimethe meta arsenos koiten gynaikos (Lv 20: 13).
Literalmente: cualquiera que se acueste con un hombre [como si] se acostara con una mujer.

El origen de la palabra compuesta arsenokoites ahora es obvio y el hallazgo es importante en muchos aspectos. Primero, como los pasajes de Levítico no hacen ninguna distinción entre las formas particulares de comportamiento homosexual, es poco probable que el usuario de la palabra compuesta hiciera tal distinción. 

Esta palabra está compuesta por dos términos, arsen (que significa "varón") y koites (que significa "cama"). Y su relación con la homosexualidad es que no sólo significa "cama" como algo para dormir sino como lecho matrimonial. Aunado a eso muy probablemente es de "koytes" de donde se origine nuestra palabra coito, dando la estocada final a las aspiraciones de aquellos que quieren hacernos creer que la homosexualidad es bíblicamente permitida. Consultando a William Hendriksen en su Comentario a 1Timoteo (donde está presente arsenokoitai), hallamos:
"Inmediatamente después de “inmorales”, Pablo menciona a los “sodomitas”. La palabra empleada en el original está compuesta de dos partes: hombre y cama (particularmente la cama matrimonial). Por lo tanto, la referencia es directamente a los homosexuales masculinos, en otras palabras a los sodomitas (cf. Gn. 19:15), “cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres” (Ro. 1:27; 1 Co. 6:9); indirectamente, la referencia es a todos los homosexuales, masculinos y femeninos." 

¿Qué dicen los expertos acerca de esta palabra? La máxima autoridad del griego Bíblico que se conoce hasta ahora es A. T. Robertson, quien en su comentario a esta palabra en 1Corintios 6, dice que se trata de un "compuesto tardío para designar a los homosexuales". También hace un comentario similar para 1Timoteo 1:10 y dice que es un compuesto para designar a los homosexuales, que van con hombres como con mujeres, tal como el comentario anterior de Schmidt. En el Léxico Griego Español del Nuevo Testamento de A.Tuggy leemos que significa "sodomita, homosexual, invertido, quien tiene vicios contra lo natural". Edward Vine utiliza las mismas palabras de "sodomita" y "que se echa con varón" y Strong repite la fórmula del "que se echa con varón". Y Kistemaker nos dice que "arsenokoitai (sodomitas), señala a hombres que practican la homosexualidad (1 Ti. 1:10). Son agentes activos en su búsqueda." Estos comentarios dejan fuera de toda duda que las voces más respetables respecto del griego de la Biblia enseñan inequívocamente que esta palabra describe a homosexuales, y que consideran que los sodomía no es más ni menos que homosexualidad sin entrar en más detalles.

El siempre respetado William Barclay presenta en su comentario de 1Corintios su análisis de esta palabra, y agrega:
Hemos dejado para el  final  el  pecado contra naturaleza: los  homosexuales. Esta condición se había extendido como un cáncer por toda Grecia, y había invadido Roma. Apenas nos podemos dar cuenta de hasta qué punto había plagado el mundo antiguo. Hasta una persona tan elevada como Sócrates lo practicaba; el diálogo El banquete, de Platón, que ha originado la expresión «amor platónico», se refiere a esta clase de «amor». Catorce de los quince primeros césares practicaban este vicio contra naturaleza. Por aquel tiempo, Nerón era el emperador, y se había apoderado de un chico llamado Esporo, al que había castrado, y luego se había casado con él en una ceremonia completa de boda y le había conducido en procesión a su palacio para tenerle como «esposa». Con una aberración increíble, el mismo Nerón se había casado también con un tal Pitágoras, al que tenía por su «marido». Cuando eliminaron a Nerón y Otón ocupó su puesto, una de las primeras cosas que hizo fue tomar posesión de Esporo. Mucho más  tarde, el  nombre de Adriano estuvo involucrado con el  del joven bitinio Antonous, con el  que vivió inseparablemente y, cuando murió, le deificó y llenó el imperio de estatuas suyas e inmortalizó su pecado dándole su nombre a una estrella. Por lo que se refiere a este vicio, en los tiempos de la Iglesia Primitiva el mundo había perdido la vergüenza, lo que fue una de las causas principales de la degeneración y colapso final de su civilización.

Aunque ya hemos visto lo que opinan los proponentes de la homosexualidad, no obstante es claro que arsenokoitai se traduce correctamente por homosexuales activos. Mike Haley en su libro "101 Preguntas Frecuentes sobre la Homosexualidad" agrega:
"...la palabra arsenokoitai en griego significa machos que llevan a otros machos a la cama. Esto se refiere a los homosexuales.
La cuestión de fondo para todos los cristianos que creen en la Biblia es que la misma no deja lugar a confusión con respecto al tema de la homosexualidad. Las Escrituras son claras en cuanto a que la homosexualidad va en contra de la intención original de Dios para la humanidad. Dicho de manera más simple: es pecado."

Así que la evidencia respalda lo que dice la versión Reina Valera: "los afeminados y los que se echan con varones". Por mucho que a los homosexuales les resulte ofensivo y erróneo lo que dicen las traducciones modernas no obstante es la verdad. John McArthur lo dice así en su comentario a la Primera Carta a los Corintios:
"Los afeminados y los que se echan con varones se refieren ambos al intercambio y corrupción de la actividad y relación normales del hombre y la mujer. Está incluido el travestismo, el cambio de sexo, la homosexualidad y otras perversiones sexuales. La creación singular de Dios, lo que están creados a su imagen y semejanza, "varón y hembra los creó" (Gn. 1:27) y el Señor prohíbe estrictamente que se confundan esos papeles, mucho menos intercambiarlos."

Y luego agrega a los que creen que en base al amor debe permitirse la homosexualidad:
"Las iglesias que, en nombre del amor, defienden la homosexualidad y aprueban ministros, "matrimonios" y congregaciones homosexuales no solo pervierten las normas morales de Dios, sino que animan a que sus miembros vivan en pecado. Animar el pecado no tiene parte en el amor."

Es curioso que uno de los argumentos de los homosexuales sea que las traducciones en contra de la homosexualidad sean respaldadas por la homofobia, y que sea ésta el motor en contra de la homosexualidad y no las palabras de Pablo. Pero la evidencia dice otra cosa, y existe un coro de voces y traducciones que buscan sólo expresar la verdad, y la habrían dicho a su favor si así fuera. No obstante, la unanimidad en contra de la homosexualidad es abrumadora, no por homofobia sino por verdad: la homosexualidad es pecado. Michael Brown lo expresa así en su muy recomendable libro "¿Gay Y Cristiano?: Respuestas Con Amor Y Verdad a Las Preguntas Acerca de La Homosexualidad":
"Significativamente cuando las dos palabras malakos y arsenokoites se utilizan una al lado de la otra, las connotaciones sexuales son innegables, razón por la cual existe un acuerdo casi unánime en los principales diccionarios y traducciones."

Aunque no deja de ser importante que Pablo advierta que la homosexualidad es pecado, también agrega Pablo una noticia para los homosexuales que no puede pasar desapercibida: "Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios." (1Corintios 6:11). Pues, aunque la homosexualidad no está dentro del plan de Dios como algo natural sino en la pecaminosidad del ser humano (del mismo modo del que miente o el que roba), no obstante está en la mente de Dios el sacar de la pecaminosidad a todo el que acuda a Él. Dios es fiel: sí es posible salir de la homosexualidad.

Como nota final, culminaremos nuestro artículo con palabras de Brown: "Estimado lector, por favor, no deje que nadie lo engañe con la creencia de que Pablo no estaba hablando en contra de la práctica homosexual en general."


¿A qué Babilonia se refiere Pedro en su carta?


por Samuel Vila

«La iglesia que está en Babilonia os saluda.» (1 Pedro 5: 13. )

Pedro escribe su primera epístola desde Babilonia a los extranjeros esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia (proconsular) y en Bitinia. Pero ¿desde qué Babilonia escribe?

R. Desde luego, ni de la Babilonia que hubo en Egipto en aquellos tiempos, ni mucho menos de la ciudad de Roma que algunos autores católicos romanos dicen que Pedro usó como seudónimo para ocultar su pontificado romano. Esta interpretación hace por cierto muy poco favor al catolicismo ya que en Apocalipsis 18 hay una terrible condenación de Babilonia, que en todos los siglos han usado los enemigos de Roma aplicándola al sistema del papado, que en algunos detalles coincide bien con el relato profético: por ejemplo donde dice que Babilonia ha hecho negocio en almas de hombres. Negamos, pues, que la Babilonia desde donde escribió San Pedro fuese Roma por dos razones:

  1. Porque Pedro nunca fue obispo de Roma (véanse los argumentos referentes al caso en el libro A las fuentes del cristianismo, pp. 158-173).
  2. Porque el Apocalipsis fue escrito posteriormente a las cartas de San Pedro y no hay probabilidad alguna de que el referido apóstol usara esta alusión simbólica-profética, que nadie entendería en sus días. Por esto creemos que el apóstol Pedro escribió desde la Babilonia caldea. 
Los historiadores nos dicen que en la edad apostólica esa Babilonia contenía «gran multitud de judíos», mientras que comparativamente pocos, unos 8.000, vivían en Roma. Nada más natural, pues, que el «apóstol de la circuncisión» visitase a Babilonia. Además esta Babilonia de los Partos (persas) de Mesopotamia, era una parte importante de los oyentes judíos de Pedro en el día de Pentecostés. Pues leemos en Hech. 2: 9 de «Partos medos elamitas... y habitantes en Mesopotania» que entonces escucharon atónitos y perplejos la palabra divina.

Los Partos eran entonces los amos de la Babilonia de Mesopotamia, la caldea. A estos convertidos del judaismo, está Pedro sirviendo en persona. A sus otros oyentes esparcidos, judíos convertidos, «habitantes» en Capadocia, en Ponto, en Asia, en Frigia y Pamfilia, les sirve ahora por medio de esta carta, escrita desde la residencia de una parte considerable de su congregación de convertidos el día de Pentecostés.



Juan 20:28 y la Deidad de Cristo

por Juan Valles


Entre los discípulos de Jesús hay uno que se caracterizó por su fe, no fingida y muy sincera. Era lo que llamaríamos el creyente racional por excelencia, el que necesitaba de evidencias, de pruebas tangibles. ¿Su nombre? Tomás. Y este famoso discípulo es protagonista en el texto que hoy tocamos gracias a una declaración que, como cristianos que somos, bien debemos imitarle. Si usted, mi estimado amigo, no puede hacer esta declaración de Tomás es porque posiblemente no esté a tono con la verdad. Vamos a revisar el texto.

El pasaje dice:
Entonces le dijo a Tomás:—Pon tu dedo aquí y mira mis manos; mete tu mano en la herida de mi costado. Ya no seas incrédulo. ¡Cree!—¡Mi Señor y mi Dios! —exclamó Tomás. (Jn 20:27.28, NTV)

El pasaje es extraordinario. Tomás no creía que Cristo haya resucitado y advirtió que si no le metía los dedos en las heridas no lo creería, es decir: sin evidencias no me lo creo! Una semana después se le apareció el Señor Jesús y la historia narra su conversación: "Pon tu dedo aquí y mira mis manos; mete tu mano en la herida de mi costado. Ya no seas incrédulo. ¡Cree!"

A Tomás no le quedó más remedio que caer rendido a los pies del Maestro, con una expresión de adoración: "—¡Mi Señor y mi Dios!" Como dice Emilio A. Nuñez "Aquí está el meollo de la obra para los que imitando a Tomás el apóstol hemos caído a los pies de Jesús llamándole Señor y Dios."

Y es precísamente lo que dice la expresión. Tomás no está exclamando sorpresa (como erróneamente piensan algunos). Por ejemplo, los testigos de Jehová proponen (y otros les hacen eco) que Tomás, sorprendido, dijo algo "¡Dios mío!", y no que se esté refiriendo a Jesús como Dios. Nada más absurdo que inventar semejante cosa queriendo quitarle a Cristo su señorío. En griego, la frase dice "ho kurios mou kai ho theos mou", es decir "El Señor de mí y el Dios de mí", algo que en un judío ortodoxo como Tomás sería imposible de decir en forma de sorpresa. Si Tomás hubiera dicho un simple Dios mío como sorpresa, Cristo lo habría reprendido por tomar el nombre de Dios en vano. Samuel Vila añade
Lo que interesa es su confesión de la divinidad de Jesús, y quizá de su omnisciencia, y la sumisión que le profesa... No se olvide que Tomás, como Juan, era un judío, radicalmente monoteísta, y que además un innecesario uso del nombre sagrado podría suponer un quebrantamiento del tercer mandamiento.

En su libro "Respuestas a las sectas", Norman Geisler y Ron Rhodes dicen que 
"En vez de reprender a Tomás a Tomás, Jesús lo elogió por reconocer su verdadera identidad como "Señor y Dios" (v.29).

William Hendriksen comenta que:
Esta confesión debe entenderse a la luz de la experiencia inmediatamente precedente de Tomás; mejor aun, debe entenderse a la luz de la autorrevelación inmediatamente precedente de Jesús. Jesús se había revelado como (respecto a su naturaleza divina) omnisciente. En este sentido exaltado Tomás llama ahora a Jesús su Señor y su Dios. El que poco antes estaba tratando de “señorear sobre el Señor” (poniéndole condiciones que debía cumplir), se ha vuelto sumiso. Tomás ya no quiere mandar. En Jesús reconoce a su soberano, sí incluso a su Dios. Para un judío esta confesión era notable.

Josh McDowell, en su libro Nueva Evidencia que exige un veredicto, destaca a partir de Juan 20:28 que
"se demostró que Jesús era Dios en la carne, crucificado como debía serlo el Cristo, pero ahora resucitado de entre los muertos."

Así que no cabe duda posible. Por más que algunas sectas quieran mentir acerca de este texto no pueden lograrlo. Aun el testigo de Jehová más sincero no tiene cómo refutar el hecho de que Jesús es llamado aquí El Señor (ho kurios), título que ostenta el Adonai del Antiguo Testamento y que sólo le corresponde al Dios Todopoderoso. También es llamado el Dios (ho theos). ¿Qué otra prueba tenemos de su Deidad? Si usted, amigo lector, no puede decirle a Cristo MI SEÑOR Y MI DIOS, así como lo hizo Tomás, no puede considerarse cristiano ni seguidor del Mesías. Las pruebas son contundentes.

Apocalipsis 1:8 y el Todopoderoso

por Juan Valles

¿Cumple Jesús con los requisitos para ser el Todopoderoso de Apocalipsis 1:8?

Apocalipsis 1:8 es un texto muy importante porque, de referirse a Jesucristo echaría por tierra las ideas de mucha gente que dicen que Jesús no es Dios (con mayúscula), ni Todopoderoso. Muchas sectas (testigos de Jehová, henoteistas, etc) con enseñanza arriana intentan desprestigiar y minimizar al Creador y Salvador nuestro, pero la Biblia debe hablar, así que nosotros debemos captar su mensaje. Vamos a analizar este verso. La Escritura dice:

"Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso."

Hay dos puntos de vista los cuales vamos a desnudar aquí. Los que están en contra de referirse a Cristo alegan que Cristo era el protagonista hasta el verso 7, luego en el 8 se refiere al Padre, y después en el 9 continua hablando de Cristo. El pasaje dice:
v.4 Cordial saludo de Juan Para las siete iglesias que están en Asia: Que todos ustedes gocen del generoso amor y la paz de parte del que es y era y viene; de parte de los siete espíritus que están ante su trono y v.5 de parte de Jesucristo, quien es el testigo fiel, el primero en resucitar y el que gobierna sobre los reyes del mundo. Cristo nos ama y con su sangre nos liberó de nuestros pecados, v.6 ha hecho de nosotros un reino y nos hizo sacerdotes que sirven a Dios su Padre. ¡A él sean el poder y la gloria por siempre! Así sea. v.7 Miren, Cristo va a venir en las nubes. Todos lo verán con sus propios ojos, incluso los que lo atravesaron; y todas las naciones de la tierra llorarán por él. Así sea. v.8 El Señor Dios dice: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es y era y viene. Soy el Todopoderoso».v.9 Yo soy Juan, hermano de ustedes en Cristo; estamos unidos en Jesús y compartimos su sufrimiento, su reino y su fortaleza. Me encontraba en la isla de Patmos por ser fiel al mensaje de Dios y dar testimonio sobre Jesús."

Ya leído el pasaje creo que el mismo verso 8 nos da la respuesta sin necesidad de revisar el pasaje completo. Para ello debemos analizar algunos términos empleados aquí. ¿Quién es Yo Soy? ¿Quién y qué es el Alfa y Omega? ¿Qué significa ser el que Es, que Era y que Viene? Si la respuesta a estas interrogantes apuntan a Jesús entonces no debemos inventar doctrinas raras. Así que veamos.

La primera respuesta sobre la expresión "Yo Soy" es común tanto al Hijo como al Padre, y aparece tanto en el AT como en el NT. Recordemos que Jesús le dijo a unos judíos: "antes que Abraham fuese, YO SOY" (Jn 8:58). Aquí en Apocalipsis se usa el griego "ego eimi", una expresión atemporal, la misma usada por Jesús para referirse así mismo en Jn 8:58. ¿Apunta a Jesús? Sí, no hay duda.

Luego nos referimos al El Alfa y Omega, Principio y Fin. El Alfa es la primera y el Omega la última letra del alfabeto griego. Esta expresión significa lo que viene después: "principio y fin". En este mismo capítulo 1, verso 17,18 leemos: "Al verlo, caí a sus pies como muerto. Luego, él puso su mano derecha sobre mí y dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último. Soy el que vive; estuve muerto, pero mira: ahora vivo para siempre...  "T. C. Horton, en su libro "Los Nombres de Cristo" relata:
"De lo que se infiere que nuestro Señor es el Primero y el Último. Él es la fuente de todas las cosas. La fuente de toda verdad, la fuente de las promesas dadas en la Palabra de Dios, de todas las profecías, de todos los mandamientos y de todos los castigos. ¡Cuán grande es nuestro Salvador y Señor, el que es y el que era y que ha de venir. Todo está involucrado en dos palabras: Principio y Fin"

Pero, ¿quién es este Alfa y Omega? Para salir de dudas vayamos a unos cuantos versos más adelante, que dice: "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Me volví para ver la voz que hablaba conmigo. Y vuelto, vi siete candelabros de oro,  y en medio de los siete candelabros a uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y tenía el pecho ceñido con un cinto de oro" (Ap 1:11-13) ¿Leyó bien? Jesús es el Alfa y Omega. 

Hay otra referencia en Ap 21:6, donde es el Padre quien habla, y dice "¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. A todos los que tengan sed, les permitiré beber del manantial del agua que da vida."

También puede leer en Ap 22:12,13 donde el mismo Jesús, identificándose como "El Alfa y Omega", nos dice "Estén alerta porque vengo pronto! Traeré conmigo la recompensa que cada cual merece por lo que ha hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin." Quizá alguien quiera alegar que en este pasaje no dice que quien habla sea Jesús, pero tres versos más adelante, en el 16, nos dice "Yo Jesús..." Así que de dos puntos que hemos analizado ambos señalan a Jesucristo. Vayamos al siguiente punto.

¿Qué significa "El que Es, el que Era y el que ha de venir"? Significa que el Dueño y Señor de la historia vendrá, es decir, que era eternamente, que es eternamente y seguirá siendo eternamente. Así mismo se nos dice que ha de venir. Esta sola referencia puede debe aplicarse a Jesucristo. Esto lo podemos evidenciar en 1:7 cuando dice "Miren, Cristo va a venir en las nubes. Todos lo verán con sus propios ojos..." y también en 22:12,13 cuando dice "Vengo pronto..." Este otro punto se puede anotar como otro requisito cumplido por Jesucristo para ser el Todopoderoso. 


¿Qué significa que en el mismo libro la misma expresión, el "Todopoderoso" se refiera a Dios y no a Cristo?

Sí, en el capítulo 4:8, así como en 11:17; en 15:3; en 16:7,14; en 19:6,15 y en 21:22 se utiliza la misma palabra griega "pantokrator" para referirse específicamente a Dios y no a Jesús como Todopoderoso. ¿Quiere decir esto que el Todopoderoso del capítulo 1:8 no sea Jesús? No. Sencillamente quiere decir que obligatoriamente debe mostrar a Dios como el Todopoderoso porque, el hecho de que Cristo lo sea, no indica que el Padre no. Por ejemplo: en el AT se nos dice que Jehová es el Redentor (ver Os 13:14), pero en el NT el Redentor es Cristo (ver Ap 5:9). ¿Quiere decir que el Padre no es el Redentor porque el Hijo lo es, o viceversa? De ninguna manera. La igualdad de la Deidad hace que compartan estos títulos. Otro ejemplo lo vemos en el Salmo 23, donde se dice que Jehová es mi Pastor. Pero en Juan 10:11 el Pastor es Cristo. De nuevo volvemos a la igualdad de la Deidad: ambos comparten títulos y nombres, por lo cual podemos concluir que ambos son El Todopoderoso. Cabe aquí el comentario de Simon Kistemaker sobre nuestro verso 8 de estudio:
"Este versículo sintetiza el primer segmento del capítulo 1 subrayando la divinidad de Jesucristo como uno con Dios el Padre. El Señor Jesucristo ha estado desde la eternidad con el Padre, ha venido a la tierra a pagar el castigo de nuestro pecado por medio de su muerte y resurrección, y nos hace la promesa de su retorno. Jesús mismo es quien pronuncia las palabras de este texto, como resulta evidente en un segmento posterior (vv.17–18) donde se identifica como primero y último, el viviente que murió pero que vive eternamente, detentando las llaves de la muerte y el Hades. Jesús ocupa el lugar central en los ocho primeros versículos de este capítulo..."


Para finalizar, cito el comentario de Elvis Carballosa en su libro "La Deidad de Cristo"
En su visión apocalíptica, el apóstol Juan contempla a Jesús regresando a la tierra por segunda vez. El apóstol identifica al Señor como: 1) el Alfa y la Omega, una figura que habla de Su grandeza (principio y fin), 2) el Señor, señalando hacia Su soberanía; 3) el que era y que ha de venir, y 4) el Todopoderoso (ho pantokrator), es decir, El tiene control sobre todas las cosas. Jesús tiene autoridad y soberanía sobre todo el universo (Ap. 4:8; He. 1:3; Col. 1:7).



¿Quién es la Roca en Mateo 16:18, Pedro o Jesús?

por Juan Valles

Para algunos la pregunta es obvia: ¿quién es la Roca? Nuestro pasaje de estudio es uno de los más controversiales en toda la Biblia. Mateo 16:18 es interesante entre otras cosas porque es la base para la doctrina católica acerca de la validez de la existencia del papa. Recordemos que la doctrina católica afirma que a San Pedro se le dió la autoridad y el primado, para ejercer liderazgo sobre todos los apóstoles y contar con ininterrumpida sucesión hasta nuestros días en la figura del papa. Si este texto es como afirman ellos, entonces tienen al mandato de Cristo sobre Pedro para ejercer el papado y desplegar desde allí toda una estructura organizativa a fin de satisfacer las distintas actividades dirigidas por Roma. Pero, si este pasaje no dice lo que ellos afirman, entonces estamos ante una burda mentira, y el papa no tendría validez en  nada, y no sólo eso sino que tampoco tendría validez la Iglesia católica. Veamos, el pasaje dice: 

«Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia.»


El Argumento Católico:

Para el catolicorromano el pasaje es claro: Jesús se dirigía a Pedro y le aseguraba ser la roca sobre la que está edificada la Iglesia. Así lo afirma  J. R. Getsemaní Fernández Rangel en su libro Y sobre esta Piedra, de edición católica, quien afirma:
"De ahí que, con estas y muchas otras palabras dirigidas a Pedro, Jesús instituye su representante en la tierra, es decir, aquél que, con la asistencia del Espíritu Santo, apacentará el rebaño del Señor; el siervo de los siervos de Dios, el que puede "atar y desatar", el que pastoreará de manera visible la Iglesia como Vicario de Cristo..."

De igual manera lo destaca el sitio web apologeticacatolica.org, donde se nos dice 
"Los católicos decimos que Cristo se refería en este texto a Pedro como la Piedra, los protestantes dicen en este caso que Cristo se refería a sí mismo como la Piedra." Ellos presentan el siguiente argumento:
"En dicha frase Cristo cambia el nombre a Simón por Pedro (que quiere decir Piedra). ¿Por qué se ha de pensar que Cristo se refería a sí mismo si acababa de cambiar el nombre de Pedro a Piedra? ¿Fue casualidad?"

Y luego agrega:
"El contexto no revela que Cristo se refiriera a sí mismo, sino a Pedro.
Primero porque como he dicho, le cambia el nombre a Piedra.
Segundo porque en todos los contextos donde ha ocurrido un cambio de nombre en la Biblia, estos tenían un profundo significado: Un cambio de función o ministerio para la persona."


Pero un análisis concreto de la relación de Jesús con Pedro nos dice que el cambio de nombre no es prueba como para admitir que esto se refiera a Pedro, primero porque no es la primera vez que Jesús lo llama de esa manera. Recordemos que en Juan 1:42 Jesús le dice "Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)", y eso ocurrió ya de entrada, prácticamente conociéndolo. 

Entonces, ¿casualidad? No creo. Más que nada se refiere ya a una relación que sobrepasaba los dos años.  Pero también nos hablan acerca del contexto, afirmando que no se podía referir a Cristo mismo sino a Pedro. Cabe preguntarnos: ¿Será que verdaderamente leyeron el contexto? Exhorto al lector a que lea no sólo el pasaje sino el contexto en cuestión y luego nos responda las siguientes preguntas:
  • Tomando en cuenta que el contexto se inicia en el verso 13, ¿Acerca de quién preguntó Jesús, de Pedro, o de Él mismo? El v.13 dice "¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?" Obvio, no es Pedro.
  • Observando que el contexto culmina en el verso 20, ¿sobre la identidad de quién les dijo Jesús que no hablaran a nadie? El v.20 dice "Luego advirtió severamente a los discípulos que no le contaran a nadie que él era el Mesías." Obvio, no era acerca de Pedro.
  • Incluso la respuesta de Pedro, ¿era acerca de quién? El v.16 afirma "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente." Entonces, el contexto presenta a Jesús como protagonista, no a Pedro.


De esta forma también piensa James G. McCarthy en su libro El Evangelio según Roma, donde nos dice:
"El contexto de Mateo 16:13-20 no es acerca de Pedro sino acerca de Jesús. Comienza con una pregunta que Jesús plantea acerca de su identidad... Esto llega a un punto culminante con la declaración de Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente"... Concluye con la advertencia del Señor a sus discípulos...

La Cuestión de los Sustantivos

Un problema con el que se enfrenta la interpretación católica es con los sustantivos. Para nadie es un secreto que toro y vaca son términos diferentes, así como actor y actriz, o Presidente y Alcaldesa. Cuando leemos nuestro texto en cuestión vemos algo similar:

«Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia.»

En nuestro castellano no se nota, pero en el griego, el idioma en el que se escribió este relato tiene mucho significado, ya que la palabra Pedro es la traducción del griego PETROS, y roca es el griego PETRA, el primero un sustantivo masculino, el segundo un sustantivo femenino. 

Mirándolo de esta manera hallamos que:

«Tú eres MASCULINO y sobre esta FEMENINA edificaré mi Iglesia.»

o incluso

«Tú eres ACTOR y sobre esta ACTRIZ edificaré mi Iglesia.»

¿Puede notar lo delicado que es esto? Pero aún hay más: Fíjese que a Pedro se le dice "TÚ", segunda persona, mientras que ÉSTA ROCA es en tercera persona. ¿Se habrán dado cuenta los amigos católicos de este asunto? Creo que no. A todo esto surge una pregunta: ¿cuál es la diferencia entre PETROS y PETRA? El primero, el nombre del apóstol (dado por Jesús) significa piedra, una piedra que se puede lanzar o recoger del suelo, que se puede juntar con otra y formar un montón. Pero PETRA significa una roca grande, que no se puede arrojar por lo grande y pesada, que incluso puede ser una colina. La diferencia es abismal: Jesús le dice a Pedro "Tú eres una Piedra, y de Esta Colina (¿nota la diferencia?) edificaré mi Iglesia".

Es apropiado lo que dice a este respecto el Comentario Bíblico Mundo Hispano:
En griego pétros es Pedro, y pétra es piedra o roca. Ahora bien, ¿qué importancia tenía para los judíos el significado de la palabra roca? La idea es que la roca sirve como refugio y protección. Su durabilidad y consistencia inspira seguridad. En Deuteronomio 32:4 se menciona a Dios como la Roca. El Salmo 18 lo exalta y alaba por cuanto él es el más alto escondite y protector. En 1 Samuel 2:2 se nos dice que no hay ninguna otra roca como Dios. Isaías refiriéndose al reinado mesiánico dice que habrá un rey como la sombra de un gran peñasco en una tierra sedienta (Isa. 32:2). También de la roca puede surgir un manantial según Números 20:11. De ahí que el apóstol Pablo diga que todos bebieron de la roca que es Cristo (1 Cor. 10:4).
La roca es tan fuerte que no hay mejor cimiento para la construcción de una casa, (ver 7:24), o también una ciudad como las de Edom (Abd. 3), siendo la más conocida Petra o Sela. Por eso que la roca es símbolo de habitación o refugio, de abrigo, seguridad, durabilidad, fortaleza. De ahí vienen la relación de la roca con Dios. Toda vez que se hablaba de la roca, el judío pensaba inmediatamente en Dios y jamás en hombre  alguno. En el NT sigue la misma idea pero ahora con referencia a Cristo. A Simón, hijo de Jonás, no se lo llamó Petros por su personalidad, sino porque sería una de las primeras piedras con las que el Señor construiría su iglesia. El mismo Pedro así lo interpreta (1 Ped. 2:4, 5).

El muy querido (y fallecido) teólogo español Francisco Lacueva nos dejó este imperdible comentario de su libro Diccionario de Figuras Usadas en la Biblia:
Aquí son de notar los siguientes detalles:
1) que Pedro no es meramente un nombre que Jesús le dio sin más, sino que se lo dio con un sentido específico: pétros es una piedra o trozo de roca que puede arrojarse con la mano, mientras que pétra es una roca fija, inmovible y segura. Ambas palabras proceden de la misma raíz, tienen la misma derivación y suenan casi iguales, pero no tienen el mismo significado. 
2) En el caso de pétros, tenemos también la figura silepsis, pues la palabra es usada en dos sentidos de una vez: (a) como nombre propio de Pedro; (b) como significando una piedra, donde vemos la metáfora llamada hipocatástasis.  
3) Mientras que el vocablo pétros es aplicado a Pedro, pétra es aplicado a Cristo, pues así lo entendió el propio Pedro (Hch. 4:11-12; 1 P.2:4-6) y Pablo, movido por el Espíritu Santo, lo afirma en 1 Co. 10:4: «Y la roca era Cristo», donde tenemos una simple metáfora.
Así que pétros, como persona, es compatible con la inestabilidad común a toda persona meramente humana, mientras que pétra representa la firme estabilidad de Cristo como el fundamento que el propio Dios ha puesto (v. 1 Co. 3:11; Is. 28:16). Por eso, Pedro es pétros firme cuando confiesa la mesianidad y la divinidad de Cristo, pero es Satanás cuando intenta desviar a Cristo del camino de la Cruz (Mt. 16:23).


De mucha importancia es también el comentario de Roberto Jamieson, A. R. Fausset y David Brown en su Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, cuando afirman:
Mas yo también te digo —Es decir, “Así como tú has dado testimonio de mí, así también lo hago yo de ti.” que tú eres Pedro— En su primera vocación, le fué anunciado que recibiría este nombre nuevo como un honor que le había de ser conferido más tarde (Juan 1:42). Ahora lo recibe con una explicación de lo que había de significar. y sobre esta piedra—Como “Pedro” y “piedra” eran la misma palabra en el dialecto hablado familiarmente por nuestro Señor: el arameo o sirocaldeo que era la lengua madre del país, este juego de palabras puede ser plenamente entendido sólo en idiomas que tienen una sola palabra para ambas expresiones. Aun en el griego este juego de palabras se entiende imperfectamente. En el francés, como observan Webster y Wilkinson, es perfecto: Pierre—pierre. edificaré mi iglesia—no sobre Pedro, el hombre, sino sobre él como el confesor de una fe, que le había sido revelada divinamente. “Mi iglesia”, dice nuestro Señor, llamando suya la iglesia; una expresión magnífica, observa Bengel con respecto a sí mismo, lo que no ocurre en otra parte de los Evangelios.



El Último Grito Católico: El Evangelio Arameo

A sabiendas de que no poseen argumento contra esta verdad, le Iglesia católica ha acudido al argumento del Evangelio de Mateo en arameo. Ellos alegan que Mateo escribió originalmente su evangelio en arameo, en cuyo idioma los términos PEDRO y ROCA son el mismo vocablo Kefa (Cephas, o Cefas), el cual significa PIEDRA. Entonces, al haber un evangelio original escrito en arameo (que sería lógico puesto que fue el idioma hablado por Jesús) la cuestión cambia, ya que al hacerse la traducción al griego hubo un error y se habría perdido la verdadera interpretación, según ellos.

Lo que ellos no se dan cuenta es que de pensar así significaría que el actual evangelio, venido del griego, no sería inspirado. Menudo problema.

¿Qué evidencias existen para apoyar este alegato? Sólo uno: una declaración de Papías, citado por Eusebio en su Historia Eclesiástica donde afirma que Mateo escribió su evangelio en su lengua materna. El conocido teólogo Charles Ryrie nos cuenta en su Teología bíblica del Nuevo Testamento que

A Papías, en la referencia de Eusebio ya citada, se le atribuye haber dicho que el Evangelio de Mateo fue escrito originalmente en Arameo. Algunos eruditos rechazan el testimonio de Papías ya que ni un trazo del original arameo ha sobrevivido. 

Y este es otro problema al que deben enfrentarse los católicos: si Mateo escribió realmente su evangelio en arameo (o Hebreo), ¿por qué no hay ni un fragmento siquiera? Nunca nadie ha tenido una copia de tal evangelio, de hecho, ni siquiera se ha citado en la antigüedad de ese evangelio. La frase escrita por Eusebio dice así: «Mateo ordenó en lengua hebrea los dichos del Señor y cada uno los interpretó conforme a su capacidad» (Hist. Ecl. III,39,16).

En el Comentario Bib́lico Moody del Nuevo Testamento editado por Everett Falconer Harrison, leemos que
Muchos han interpretado que Papías se refiere a un original arameo, traducción del cual sería nuestro evangelio griego. Pero nuestro texto griego no muestra señas de ser una traducción, y la ausencia de todo vestigio de tal original arameo provoca serias dudas sobre esta hipótesis. Extensamente argumenta Goodspeed que iría contra la costumbre griega el dar a una traducción griega el nombre del autor arameo original, pues sólo preocupaba a los griegos el nombre del traductor.
Según esta cita, sería aun más dificultoso para que el catolicorromano pueda probar acerca de este evangelio, ya que nuestro actual Evangelio de Mateo posee características muy propias de no ser el resultado de una traducción. A continuación lo que dice Paul Benware en su libro Panorama del Nuevo Testamento:

A lo largo de los años, algunos académicos han debatido la idea de que el Evangelio de Mateo pudo haber sido escrito originalmente en hebreo, y después traducido al griego. Esta posibilidad se basa en una declaración hecha por Papías, uno de los primeros padres de la Iglesia, que afirmó que Mateo registró dichos de Cristo en hebreo. Pero otros eruditos han señalado que es improbable que Papías se estuviese refiriendo con ello a nuestro Evangelio de Mateo. En primer lugar, el Evangelio de Mateo, escrito en griego, no presenta ninguna de las características de una obra traducida. Segundo, no se ha hallado ningún evangelio hebreo (o arameo) de este tipo. Tercero, Mateo pudo haber escrito muchos de los dichos de Cristo en hebreo para beneficio de los judíos, sin que tal compilación fuese lo mismo que (ni la base de) su evangelio griego.
Y es cierto: no necesariamente tuvo que haber sido un evangelio en Hebreo (o arameo), sino haber publicado algunos dichos, aunque también cabe preguntarnos el porqué nunca se tuvo una copia o fragmento de ello. Barbara E. Reid y Gerardo Rodriguez-Galarza (Los Parabolas: Predicandolas y Vivendolas: El Evangelio Segun San Mateo) traen un comentario que arroja algo de luz al asunto:
En cambio, Ireneo y Orígenes pensaron que Eusebio quiso decir que Mateo compuso su evangelio en hebreo o arameo. SIn embargo, no hay pruebas de que Papías estaba en una posición de saber cómo Mateo compuso su evangelio. Además, hay mucha ambiguedad en lo que dijo y no hay evidencia indiscutible en el texto griego de que el evangelio fue traducido originalmente del hebreo o del arameo.

Aunado a esto el Comentario Biblico San Jeronimo (escrito por Joseph A. Fitzmayer, Roland E. Murphy, Raymond E. Brown, Raymond E. Brown y Roland E. Murphy)

El texto de Papías plantea numerosos problemas. Eusebio no le tenía por bien informado, y los pasajes de Papías que han llegado hasta nosotros a través de citas indican que sus noticias -por no decir sus ideas- eran más que confusas. No hay prueba de que Papías viese el documento arameo (que él llama hebreo) a que se refiere. En toda la literatura de la Iglesia primitiva no aparece ninguna cita del Mateo arameo. 

Los investigadores aceptan universalmente que el Mt griego canónico no es una traducción de un original arameo. Retraducirlo al arameo no resulta más fácil que el caso de Marcos o Lucas. Su griego es superior al de Marcos. Si existió un Mt arameo, éste no sería exactamente el original del actual Mateo griego; éste supondría una reelaboración tan sustancial y completa que habría eliminado todo rastro del original.

Todo esto plantea un gran problema para el catolicismo: no hay evidencia alguna de un Evangelio de Mateo arameo, y sólo quedan conjeturas, suposiciones. ¿Cómo es posible que un hombre cuya lengua de nacimiento sea el arameo, que vivió las enseñanzas de Dios hecho hombre, y que también habló en arameo, y que no obstante haya escrito en griego? Una solución a esto la plantea el Nuevo Comentario Biblico escrito por Guthrie, J. Alec Motyer y Wiseman, Alan M. Stibbs, quienes agregan con toda lógica:
Debe haber sido, no obstante, un lugar donde el griego era la lengua normalmente hablada ya que es evidente que nuestro Evangelio no es una traducción de arameo, y no incluye algunas de las palabras arameas que se encuentran en Marcos.

¿Ha leído el Comentario de Matthew Henry sobre este pasaje? Le pido se deleite con estas palabras con las cuales culmino este artículo:
Nada puede ser más erróneo que suponer que Cristo significó que la persona de Pedro era la roca. Sin duda que el mismo Cristo es la Roca, el fundamento probado de la Iglesia; y ¡ay de aquel que intente poner otro! La confesión de Pedro es esta roca en cuanto doctrina. Si Jesús no fuera el Cristo, los que Él posee no son de la Iglesia, sino engañadores y engañados. Nuestro Señor declara luego la autoridad con que Pedro sería investido. Él habló en nombre de sus hermanos y esto lo relacionaba a ellos con Él.

Entonces, ¿cómo concluimos? Evidentemente este pasaje no tiene como protagonista a Pedro. No se trata de dar a Pedro sino el valor real que tiene. Algunos dicen que sería un buen premio por su confesión el otorgarle el primado sobre la Iglesia, pero esto no es argumento. Ni siquiera podría Pedro vanagloriarse por hacer tal confesión porque en el mismo pasaje Jesús dice que fue el Padre el que le dio a Pedro tal revelación. Con esto, se cae toda la estructura de la Iglesia católica, desde el papa hacia abajo. La figura del papa sería vana, ya que no habría necesidad de un "vicario". Nadie sugirió que Pedro fuere mayor. No olvidemos que la Biblia dice
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles [no de Pedro] y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:19-22)

Y que
Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (1° Corintios 3:10-11)


Bendiciones en Cristo.
Juan Valles.

Analizando Eclesiastés 9:5

por Juan Valles


Uno de los pasajes esgrimidos por quienes no creen en una vida inmediata y consciente después de la muerte es Eclesiastés 9:5. En mis muchos debates por internet sacan este texto, por inercia y aun sin pensar, demostrando que lo muestran porque alguien se los enseñó y no porque se detuvieron a analizarlo. Entonces, ¿por qué lo muestro aquí? Primero: porque me parece bien que mis hermanos lo conozcan y estén preparados para responder. Segundo: porque el que lo cita sin conocerlo debe conocer la verdad. Así que vayamos al texto, primeramente en la versión Reina Valera de 1960, que es la más usada: 

"Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido."

Si segmentamos el texto en tres fragmentos, tenemos:

"Porque los que viven saben que han de morir..."
Los que viven saben que han de morir. Usted que vive, ¿sabe que ha de morir? Obviamente. ¿Cuándo? Ese es el detalle: no sabemos el cuándo, pero aunque contamos nuestros días, aunque sabemos nuestra edad, aunque sepamos si estamos enfermos o no, sabemos ciertamente que moriremos. Así que los que viven, nosotros, sabemos que hemos de morir, y eso no es problema alguno. Sigamos...


"...pero los muertos nada saben, ni tienen más paga..."
Aquí comenzamos con "pero", es decir, con un contraste. Esto quiere decir primeramente que estamos hablando de lo mismo, y también que hay algo que diferencia a esto con lo que venimos hablando. Entonces, ¿qué es lo que los muertos no saben? Los vivos saben que han de morir, pero los muertos no pueden saber si han de vivir o no, ¿es eso? Para saberlo plenamente hay que leer lo que sigue: "ni tienen más paga".

En la Nueva Versión Internacional (NVI) lo leemos así: "Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido". Y al vertir este pasaje en un lenguaje más actual podemos verlo mejor: "pero los muertos no saben nada ni esperan nada", y al leerlo así, podemos saber que los muertos no esperan nada de lo que esperan los vivos. 

Entonces, los vivos saben que algún día van a morir, llevan contados los días, llevan contados sus años, pueden ver aproximarse ese momento con el desgaste de su cuerpo físico, pero los que están muertos no esperan nada de esto, no pueden contar los años (porque el tiempo no les afecta), así que no tienen esa esperanza. Y la última parte dice:


"...porque su memoria es puesta en olvido"
Aquí la NVI dice "pues su memoria cae en el olvido". Este "pues" es un enlace para darnos la razón de las dos primeras oraciones, un "porqué". Entonces su memoria, ¿cuál memoria? La memoria de contar como contaban cuando estaban en vida. Es digno de destacar que por ninguna parte se nos dice en este verso que después de morir quedamos inconscientes, sin vida, etc. Se hace un contraste con lo que pasa antes y después de morir acerca de la esperanza, y simplemente se nos acota que la esperanza y el tiempo antes de morir sólo está presente antes de morir, nada más.

Entonces cabe preguntar ¿Es razonable usar este texto para inferir que después de esta vida no hay existencia? No. Y es lógico que mucha gente lo cite sin conocer lo que dice realmente.

En su libro "Respuestas a las sectas", Geisler y Rhodes afirman sobre este texto:
Los pasajes que dicen que no hay conocimiento ni memoria después de la muerte, hablan de ninguna memoria en este mundo, no de ninguna memoria de este mundo. Salomón claramente matiza su observación diciendo que "era en el sepulcro" (Ec 9:10, NVI) que no había memoria. Afirmó también que los muertos no saben lo que pasa "debajo del sol" (9:6). Los muertos no saben nada en lo que respecta a sus sentidos corporales y los asuntos mundanos. 

Y culmina diciendo:
Estos textos se refieren a los seres humanos en relación con la vida en la Tierra. No dicen nada acerca de la vida que ha de venir inmediatamente después de ésta.

También tenemos el comentario de Tomás de la Fuente en su libro "Claves de Interpretación Bíblica" (Pág 59) en el que aclara:
El problema está resuelto cuando se comprende que el escritor de Eclesiastés no hablaba del destino del alma, sino solamente del cuerpo, muy aparte de lo que pueda haber hecho durante su vida.

Igual, June Hunt nos cuenta brevemente en su libro "Claves Bíblicas para Consejería" es que 
los muertos no tienen conocimiento ni sentimientos acerca de lo que sucede en la tierra, ni tampoco capacidad de intervenir en las cosas de los vivos"


Podemos citar el verso siguiente para darle el toque final: "También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol." ¿La razón de todo esto? Porque no habla de la vida del más allá, sino de esta. Es como si el escritor de Eclesiastés admitiera su poco conocimiento de la vida después de la muerte, y simplemente compara con ésta lo que sabe de ésta. Por eso no podemos admitir (como resuelta y erróneamente lo hacen otros) que aquí se infiere la no existencia después de la muerte.

El Verbo, quién es realmente?

por Juan Valles.

Esta es una de las declaraciones más profundas de toda la Escritura, cuya enseñanza ha sido torcida, vituperada, confundida, mal traducida, etc. El misterio que encierra este verso es descrito por el apóstol Pablo quien dijo que era “grande el misterio de la piedad”. Ahora bien, ¿qué es lo que dijo el apóstol Juan a través de este pasaje?

Hace algunos años un hermano en Cristo me preguntó porqué Juan había escogido comenzar a hacer su descripción de Jesucristo a través de una palabra como Logos. A ese respecto, no tuve nada que responderle porque sinceramente no lo sabía; lo que sí percaté es que un muchacho, el cual no tenía ni un año de convertido al cristianismo estaba haciéndome semejante pregunta.

No hay que dudar que Juan estaba escribiendo básicamente a una audiencia gentil, sin descartar la inclusión de algún judío. Ya Mateo y Marcos habían escrito sus evangelios al pueblo judío, y en especial Mateo había procurado informar que Jesús era el Mesías judío que cumplía con los requisitos proféticos para tal título, por ello es que en Mateo hallamos tantas referencias a las profecías mesiánicas: “para que se cumpliera la escritura”; o simplemente “para que se cumpliere lo dicho por el profeta.”

Además, notemos que Mateo inicia su evangelio con una larga genealogía desde Abraham, el padre de los judíos donde se destaca la línea descendente desde éste hasta Jesús, pasando por Jacob, David, etc. Pero Juan no necesitaba darle a entender al pueblo gentil esas largas genealogías de los judíos ni todas las costumbres. Para creer en Jesús no hace falta adentrarse en la cultura judía, así que Juan comenzó a hablar al pueblo gentil con palabras que ellos mismos conocían bien.

William Barklay dice:

“¿Es que un griego que quisiera hacerse cristiano estaba obligado a reorganizar todas las categorías de su pensamiento para que se ajustaran a las de los judíos? ¿Tendrían que aprender un montón de la historia de los judíos y de su literatura apocalíptica (que hablaba de la venida del Mesías) antes de ser cristiano?... Juan se enfrentó con este problema directa y honradamente. Y encontró una de las mayores soluciones que hayan entrado nunca en la mente humana…” [i]

Así que Juan necesitaba hablarle al mundo gentil de una persona judía nacida bajo las profecías que se le habían dado a los judíos. Lucas en su evangelio no colocó a Jesús partiendo desde Abraham como hizo Mateo en su genealogía, sino que fue más allá hasta Adán, diciendo no sólo que Jesús es descendiente de Abraham para englobar así al pueblo judío en el alcance del Mesías, sino que lo engloba hasta Adán para destacar que Jesús abarca a toda la creación.

¿Qué significaba el término Logos? El Logos era concebido como la razón, como la sabiduría. Vine dice que este término significa la expresión del pensamiento, no sólo el mero nombre de un objeto, sino la encarnación de una idea. Así que los griegos estaban identificados con esta palabra, un término que no les era extraño en lo absoluto, pues ellos pensaban que lo que tenía en orden el Universo el Logos, sabían que había “alguien” con una mente superior que dirigía y hacía que todas las cosas fueren, y decían que ése era el Logos.

Después de hablar de Heráclito, y cómo concebía el Logos, Barklay sigue diciéndonos:

“Para Heráclito, el Logos era el principio de orden bajo el cual seguía existiendo el universo… Heráclito se acercó todavía más al fondo de la cuestión. ¿Qué era lo que, individualmente y e cada uno de nosotros, nos hacía ver la diferencia entre el bien y el mal? ¿Qué nos capacitaba para pensar y razonar?... De nuevo Heráclito daba la misma respuesta: Lo que le daba a una persona la razón y el conocimiento de la verdad y la habilidad para discernir entre el bien y el mal era el logos de Dios que moraba en su interior.” [ii]
Pero eso no era todo. Juan no podía hablarles a los gentiles de algo que no existiera en la mente del judío. Y Juan, como judío, si necesitaba hablar del Logos, debía conocerlo también. ¿Qué concepto, pues, tenían los judíos acerca del Logos?

Recordemos que el término Logos quiere expresa “palabra”, y el concepto que el judío tenía de palabra era mucho más dinámico y poderoso que el que tenemos nosotros. Barklay cita al profesor John Paterson que dice: “Para el hebreo, la palabra era algo aterradoramente vivo… Era una unidad de energía cargada de poder. Volaba como una bala hacia su blanco.” [iii]

Para significaba mucho más que eso. Nelson, en su diccionario se debate en la interrogante del concepto del Logos que tenía Juan, y concluye:

“Más consecuente con el pensamiento juanino sería pensar que fue un ambiente semítico el que produjo el término. Verosímilmente se han sugerido una o más de las siguientes fuentes: el uso veterotestamentario de «la palabra de Yahveh», la personificación de la sabiduría (Pr 1: 20-33; 8: 1-9, 18), la especulación judía sobre la Ley y el uso en los Tárgumes de memra (en arameo, palabra)” [iv]

Ahora bien, este concepto ha sido estudiado y analizado, y, aunque ya sabemos que el Logos de Dios es claramente identificado por Juan como el mismo Jehová del Antiguo Testamento (y sin dudar de que los evangelios sinópticos también le acreditan a Jesucristo carácter divino), la cuestión acerca del concepto hebreo del Logos no ha quedado completamente satisfecho. Para esto me permito copiar lo que dice Eugenio Dañinas acerca de esto: “En Éfeso, donde probablemente el anciano apóstol escribió su evangelio, la obra del filósofo griego Heráclito fue bien conocida. De ahí que Moffat aun sugiere que un estoico muy bien podría haber escrito: “En le principio era el Logos, y el Logos era Dios”.

Ciertamente nos permitimos pensar que Juan, muy alerta para aprovecharse del pensamiento de los eruditos de su día, se alegraba de usar esta terminología judaica-platónica-estoica: Logos, para ayudarse a exponer la naturaleza y misión de Jesús en el universo. Es “una forma intelectual” del mundo greco-romano, justamente como “Mesías” pertenecía al mundo judío; pero con esta diferencia: de que la idea de Logos ya estaba aceptada también en el mundo judío.

Es, sin embargo, muy difícil traducir Logos al español, a causa de la idea doble, en él, de Razón y Expresión. El poeta laureado Robert Bridges traduce estas palabras en su nuevo libro así: “En el principio era la mente”. Y esto, por cierto, es posible. Pero lo que es imposible es derivar el logos de Juan del de Filón, del de Platón o del de Heráclito, aunque, fuera de toda duda, rasgos de cada uno pueden hallarse en el uso de Juan, además del término dado a la Sabiduría en el libro de los proverbios de Salomón."[v]

Por otra parte, es bien sabido que los judíos contemporáneos de Jesús ya no hablaban hebreo, el lenguaje de las Sagradas Escrituras, sino el arameo. No obstante, en sus sinagogas, las Escrituras se leían siempre en el hebreo original; pero para que el pueblo pudiera comprenderlas se hicieron muchas traducciones al arameo. Estas traducciones se conocen bajo el nombre de Targums.

Ahora bien: los judíos observaban escrupulosamente el mandamiento de no tomar el nombre de Dios en vano y, en un maravilloso intento de evitar el mismo uso del nombre divino, lo sustituyeron por perífrasis muy reverentes, tales como: “el Señor”, “el Bendito”, “el Eterno” y otras expresiones similares que en la mayoría de los casos se reducían a la de “el logos”. O sea, que se usaba libremente la palabra aramea “Memra” (“Verbo”) como una personificación de Dios y para referirse a Jehová.

Esto es muy común en los Targums, y de esta manera leemos que nuestros primeros padres “oyeron la voz del Logos que se paseaba en el huerto” (Génesis 3:8), y que Jacob tomó “al Logos del Señor como su Dios” (Génesis 28:21). Así que, allí donde se usaban los Targums, el pueblo estaba acostumbrado a identificar el Logos de Dios con Jehová mismo. El tema central del Evangelio según San Juan es demostrar la divinidad del Mesías, y el apóstol, conocedor de la común costumbre de usar esta perífrasis escritural entre los judíos de su tiempo para designar a Jehová, la emplea para probar la deidad de Cristo y su eternidad.” [vi]

Las sectas desconocen tal vez este concepto judío acerca del logo que lo identifica no sólo con la razón o la palabra, sino con el mismo Jehová.

Pero hay algo más por enfatizar. Hay quienes, no obstante la evidencia, se atreven a creer aún que Jesucristo, el Verbo encarnado es un Dios inferior al Padre, y basan su argumentación en el hecho de que la oración escrita por Juan sólo tiene artículo determinado la palabra “Theós” que identifica al Padre y no el “Theós” que se refiere al Hijo. ¿Es eso cierto?

Vamos a copiar aquí lo que originalmente dice el texto griego: “En arkhe en ho Logos, kai ho Logos en pros ton Theon, kai Theos en ho Logos.”

Ahora bien, en griego, cuando se coloca un nombre, casi siempre se le coloca el artículo determinado correspondiente. Esto, evidentemente, es muy diferente al español. El artículo correspondiente en este caso es “ho”; para explicar este hecho, bastará con decir que la última parte de la oración tiene dos nombres y un solo artículo, que se ha colocado para el término “Dios” y no para el Verbo. En español, esa oración dice: “En principio era el Verbo, y el Verbo era cabe Dios, y Dios era el Verbo”. Esto es lo que dice literalmente el verso completo. Véase que la última parte del mismo dice: “kai Theos en ho Logos”, o sea, “y Dios era el Verbo”. Aquí se presentan dos términos que pueden indicar identidad: uno, es Dios, y otro es el Verbo. La palabra Dios (Theós) no lleva el artículo correspondiente ho (que significa “el”), sino que la palabra que lo lleva es el Verbo (ho Logos). Algunas sectas argumentan por esto que el título divino del Verbo no tiene la misma intensidad que la que tiene el Padre, porque, cuando se habla de éste aparece ho Theós, pero cuando se habla del Verbo aparece sólo Theós. Para concluir: algunos dicen que el Logos es inferior al Padre porque Su Deidad no tiene artículo!

Pero esto demuestra una demencial ignorancia de la gramática griega. Primero, hay que notar que el texto no dice que Verbo era Dios, sino que Dios era el Verbo. ¿Cuál es la diferencia? Sencillo: que en el griego cuando se quiere dar énfasis e importancia a un hecho determinado, se coloca primero el predicado antes que el sujeto de la oración.

De esta manera ya podemos ver lo que se dice desde las primeras palabras del verso: que el Verbo es el protagonista del escrito juanino. Y no sólo eso, sino que entre el Verbo y Dios, la lógica nos dice que nadie es más importante que Dios, ni debe tener el protagonismo y la Gloria que por naturaleza le son característicos, y no obstante, la relevancia la tiene aquí el Verbo, con lo que se alude a la igualdad divina.

Ahora bien, está presente otro interesante elemento. El griego, como ya se dijo, no es igual al español a el inglés. Ya hemos visto que la parte final del verso carece de artículo cuando se habla del Verbo y su Deidad. Lo que algunos (y digo algunos porque casi todos los eruditos del griego bíblico concuerdan con esto) dicen de la ausencia del artículo sirve más bien para evidenciar el carácter divino del Verbo y su evidente igualdad con la Deidad. La ausencia del artículo enfatiza no la identidad del Verbo, sino su cualidad, lo que realmente es el Verbo. Este hecho es confirmado por el Manual de la Gramática del Griego del Nuevo Testamento, por H. E. Dana y Julius R. Mantey:

“La función del artículo es señalar un objeto o llamar la atención a éste. Cuando el artículo aparece, el objeto es ciertamente definido. Cuando el artículo no se usa, el objeto puede o no ser definido... La función básica del artículo griego es señalar la identidad individual [vii]
Algunas veces, con un nombre que el contexto comprueba ser definido, el articulo no se usa. Esto hace que la fuerza recaiga sobre el aspecto cualitativo del nombre en lugar de su sola identidad. Un pensamiento puede concebirse desde dos puntos de vista: 1) identidad, y 2) cualidad. Para indicar el primer punto de vista, el griego usa el artículo; para el segundo, el anathorous (sin artículo) es usado. También en expresiones que han sido tecnizadas o estereotipadas, y en salutaciones, el artículo tampoco se usa” [viii]

Fíjese que el término Theós no se muestra como identidad, sino como cualidad: “Y Dios era el Verbo”, es decir, que la Palabra era Dios. Aquí el sujeto de la oración es el Verbo (ho Logos), y ésa es su identidad. Pero el predicado de la oración es lo que es ése Verbo: “era Dios”, o sea, su cualidad. ¿Por qué esa última parte no tiene el artículo correspondiente? Porque si dijere que el Verbo era ho Theós estaría diciendo que el Verbo es el Padre, lo cual sería modalismo, y estaría en contradicción con la primera parte del verso que dice que el Verbo estaba con Dios. Barklay lo explica de la siguiente manera:

“Cuando no se usa el artículo determinado con un nombre, ese nombre se usa como adjetivo. Juan no dijo que la Palabra era ho Theós, lo que habría querido decir que la Palabra era el mismo que Dios. Dijo que la Palabra era Theós –sin artículo definido-, lo que quiere decir que la Palabra era, podríamos decir, del mismo carácter y cualidad y esencia y ser que Dios… no estaba diciendo que la Palabra es el mismo que Dios, sino que es lo mismo que Dios” [ix]

Para concluir con esta poderosa enseñanza, bastará una voz como la de Vine para dar por entendido este argumento: “La lengua castellana puede tener necesidad o no del artículo en la traducción. Pero esto no es así en la lengua griega. Así, en Hch 27.23 («el Dios de quien yo soy», lit.), el artículo señala al Dios especial al que Pablo pertenece, y tiene que ser preservado en castellano. En el versículo que sigue de inmediato a este (jo theos) no precisamos de este artículo en castellano» (adaptado de A. T. Robertson, Grammar of Greek, N.T., p. 758).

En cuanto a esto último, es usual emplear el artículo con un nombre propio, cuando se menciona por segunda vez. Hay, naturalmente, excepciones a ello, como cuando la ausencia del artículo sirve para acentuar o para precisar, el carácter o la naturaleza de lo que se expresa en el nombre. Un caso notable de ello se halla en Jn 1.1, «y el Verbo era Dios»; habiendo aquí un doble énfasis sobre theos, por la ausencia del artículo y por la posición enfática en la estructura de la oración.” [x]

Ahora, los que dicen que el Verbo es inferior a Dios tienen que luchar inútilmente contra estas pruebas. Y no obstante, estas verdades son netamente espirituales, y siempre habrá quienes, sumergidos en su propio error, quieran tratar de poner resistencia ante la verdad de Dios. Pero todo intento será inútil…



REFERENCIAS
[i] Barklay, William. Comentario al Nuevo Testamento, volumen 5.Editorial Clie, 1995. Pág. 16
[ii] Idem, pág. 49
[iii] Idem, pág. 40
[iv] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
[v] Véase la Divinidad de Cristo en el Evangelio de Juan, por A. T. Robertson. Casa Bautista de Publicaciones. El Paso, Texas (EE.UU.).
[vi] Danyans, Eugenio. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Editorial Clie, 1971. Pág 52-54.
[vii] Esto está en la Página 137, pero citado por Danyans, Eugenio. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Pág 41.
[viii] Esto está en la Página 149, pero citado por Danyans, Eugenio. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Pág 41.
[ix] Barklay, William. Comentario al Nuevo Testamento, volumen 5. Pág. 53
[x] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

 
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