por Norman Geisler y Ron Rhodes |
Respondamos Un texto a la vez
Qué quiere decir un determinado texto? Aquí analizamos el contexto para no decir un pretexto, y dar respuesta oportuna acerca de algo que se cree según un determinado pasaje de la Escritura.
¿Quién es Jesucristo?
Ningún tema es tan importante como la identidad de Jesucristo. La cristología correcta puede ser una piedra de tropiezo para muchos, y aquí le damos muchísimo valor. ¿Qué piensa usted de Jesús?
El Catolicismo, ¿es la verdad?
Para algunas personas de muy buena intención el catolicismo es la pura verdad, y un absoluto amén a todo lo que dice la iglesia de Roma. Pero vayamos a la Biblia y ver con qué nos encontramos...
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¿Qué creen los testigos de Jehová?
Sección dedicada al polémico grupo religioso que ha editado su propia versión de la Biblia acomodada a sus doctrinas. Aquí obtendrá detalles para conocer y responder a los miembros de la Watchtower.
1Pedro 3:18, ¿Resucitó Jesús en un cuerpo espiritual o físico?
por Norman Geisler y Ron Rhodes |
La Homosexualidad según Pablo en 1Corintios 6:9
por Juan Valles |
"Si nos acercamos primero a 1 Cor 6:9-10, te diré que muchos traductores se equivocan a la hora de interpretar dos vocablos griegos como son malakoi y arsenokoitai. Por su parte, malakoi significa “blandos”, “blandengues” o “débiles”, mientras que no se sabe prácticamente nada de arsenokoitai. Literalmente vendría a significar “varones-cama” o “varones que se acuestan”. Posiblemente la palabra tenga que ver con los burdeles y con el tráfico ilegal de prostitutas y de prostitutos jóvenes, negocio muy lucrativo en el imperio romano. Insisto, sabemos muy poco de este vocablo. Es importante darse cuenta que no aparece en la literatura erótica redactada en griego. Por esta razón no podemos interpretarlo como referencia a varones homosexuales. Debemos rechazar enérgicamente las traducciones equivocadas, de las que hay, lamentablemente, unas cuantas."
"La homosexualidad a la que se opone el Nuevo Testamento es la pederastía de la cultura greco-romana; las posturas hacia la pederastía y, en parte, el lenguaje usado para oponerse a ella, están dados por la tradición judía".
"De acuerdo con [una] notable interpretación, las palabras de Pablo no estaban dirigidas a los homosexuales "de buena fe" que tenían relaciones comprometidas. Pero tal interpretación, por muy bien intencionada que sea, parece tensa e históricamente inexacta. En ninguna parte Pablo ni cualquier otro escritor judío de ese período implica la menor aceptación de las relaciones homosexuales bajo ninguna circunstancia. La idea de que los homosexuales puedan ser redimidos por la devoción mutua habría sido totalmente ajena a Pablo o a cualquier otro judío o cristiano primitivo."
"La palabra (malakós) designa a los que son amanerados y afeminados, que han perdido la virilidad y viven para los placeres rebuscados. Describe lo que podríamos llamar regodearse en el lujo en el que se ha perdido toda clase de resistencia al placer. Cuando Ulises y sus marineros llegaron a la isla de Circe se encontraron en una tierra en la que crecía la flor de loto, que hacía olvidarse de su patria y de su familia al que la comiera, y no desear otra cosa que el vivir toda la vida en aquella tierra en la que siempre era la hora de la siesta.» Ya no sentían el ímpetu viril de «elevarse a la cresta de la ola turgente.» Esa era la clase de vida que apelaba a los sensuales."
"En resumen, la primera palabra malakos (plural, malakoi) significa literalmente "suave", y se usa en ese sentido en los versículos como Proverbios 25:15 (la blanda respuesta, en la Septuaginta) y Mateo 11:8 (vestiduras delicadas). Sin embargo, en otras partes de la antigua Grecia, el término se utiliza comúnmente para la pareja receptiva en el sexo homosexual, así como para los hombres que se vestían y actuaban como mujeres (de ahí la traducción "afeminados" en la versión Reina Valera, pero claramente no significaba un hombre que simplemente tenía algunos rasgos afeminados no intencionales)."
La segunda palabra: arsenokitai
"Posiblemente la palabra tenga que ver con los burdeles y con el tráfico ilegal de prostitutas y de prostitutos jóvenes, negocio muy lucrativo en el imperio romano. Insisto, sabemos muy poco de este vocablo. Es importante darse cuenta que no aparece en la literatura erótica redactada en griego. Por esta razón no podemos interpretarlo como referencia a varones homosexuales."
En una página que abiertamente apoya la homosexualidad, se trata de dar una definición de esta palabra, y dice que "se refiere a las relaciones homosexuales que implican abuso, lujuria y libertinaje, donde un hombre fuerza sexualmente a otro, o utiliza y se aprovecha de los servicios de jóvenes prostitutos." Y la opinión de la Dra A. Nylan es que "La palabra no significa "homosexual", sino más bien su alcance semántico incluye uno que penetra analmente a otro (femenino o masculino), violador, asesino o extorsionador."
Es decir, según esta definición lo que la Biblia estaría prohibiendo son las conductas insanas que van más allá de una relación normal entre homosexuales. De igual manera piensan otros, y cito un análisis de arsenokoitai, donde dicen:
"La segunda palabra, arsenokoitai, la encontramos una vez en 1 Corintios y otra vez en 1 Timoteo, pero no aparece en ningún otro texto de la época. Deriva de dos palabras griegas, cuyos significados son "varones" y "camas" respectivamente, como un eufemismo para designar un acto sexual. Existen otras palabras griegas que eran usadas comúnmente para referirse al comportamiento homosexual, pero no las encontramos aquí. El contexto más amplio de 1 Corintios 6 nos muestra a Pablo extremadamente preocupado por la prostitución, por lo tanto es muy posible que esté refiriéndose a la prostitución masculina. Pero muchos especialistas que actualmente tratan de traducir esas palabras han llegado a una sencilla conclusión: su verdadero significado es dudoso."
Entonces la fuerza del argumento de la teología homosexual es que Pablo no prohibiría la homosexualidad sino pecados que van mucho más allá, y donde una sana relación entre homosexuales estaría permitida. ¿Esto es lo que enseña realmente la Biblia? Es obvio que es lo que pretenden hacernos pensar los homosexuales, y Thomas E. Schmidt en su libro "La Homosexualidad: Compasión y Claridad en el Debate" nos habla de ello con mucha precisión:
Toda esta especulación tan interesante va encaminada a crear una categoría de pecadores muy concreta, a quienes entonces podemos rechazar sin rechazar la homosexualidad. Pero tales intenciones recibieron una sacudida sencilla y decisiva cuando David Wright demostró en 1984 que arsenokoites era un término acuñado por los judíos helenistas, quizás por Pablo mismo, con procedencia directa del texto de Levítico, del Antiguo Testamento griego:
Meta arsenos koimethese koitengynaikoJ (Lv 18:22).
Literalmente: un hombre no te acuestes [como quien] se acuesta [con una] mujer
hos an koimethe meta arsenos koiten gynaikos (Lv 20: 13).
Literalmente: cualquiera que se acueste con un hombre [como si] se acostara con una mujer.
El origen de la palabra compuesta arsenokoites ahora es obvio y el hallazgo es importante en muchos aspectos. Primero, como los pasajes de Levítico no hacen ninguna distinción entre las formas particulares de comportamiento homosexual, es poco probable que el usuario de la palabra compuesta hiciera tal distinción.
Esta palabra está compuesta por dos términos, arsen (que significa "varón") y koites (que significa "cama"). Y su relación con la homosexualidad es que no sólo significa "cama" como algo para dormir sino como lecho matrimonial. Aunado a eso muy probablemente es de "koytes" de donde se origine nuestra palabra coito, dando la estocada final a las aspiraciones de aquellos que quieren hacernos creer que la homosexualidad es bíblicamente permitida. Consultando a William Hendriksen en su Comentario a 1Timoteo (donde está presente arsenokoitai), hallamos:
"Inmediatamente después de “inmorales”, Pablo menciona a los “sodomitas”. La palabra empleada en el original está compuesta de dos partes: hombre y cama (particularmente la cama matrimonial). Por lo tanto, la referencia es directamente a los homosexuales masculinos, en otras palabras a los sodomitas (cf. Gn. 19:15), “cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres” (Ro. 1:27; 1 Co. 6:9); indirectamente, la referencia es a todos los homosexuales, masculinos y femeninos."
¿Qué dicen los expertos acerca de esta palabra? La máxima autoridad del griego Bíblico que se conoce hasta ahora es A. T. Robertson, quien en su comentario a esta palabra en 1Corintios 6, dice que se trata de un "compuesto tardío para designar a los homosexuales". También hace un comentario similar para 1Timoteo 1:10 y dice que es un compuesto para designar a los homosexuales, que van con hombres como con mujeres, tal como el comentario anterior de Schmidt. En el Léxico Griego Español del Nuevo Testamento de A.Tuggy leemos que significa "sodomita, homosexual, invertido, quien tiene vicios contra lo natural". Edward Vine utiliza las mismas palabras de "sodomita" y "que se echa con varón" y Strong repite la fórmula del "que se echa con varón". Y Kistemaker nos dice que "arsenokoitai (sodomitas), señala a hombres que practican la homosexualidad (1 Ti. 1:10). Son agentes activos en su búsqueda." Estos comentarios dejan fuera de toda duda que las voces más respetables respecto del griego de la Biblia enseñan inequívocamente que esta palabra describe a homosexuales, y que consideran que los sodomía no es más ni menos que homosexualidad sin entrar en más detalles.
El siempre respetado William Barclay presenta en su comentario de 1Corintios su análisis de esta palabra, y agrega:
Hemos dejado para el final el pecado contra naturaleza: los homosexuales. Esta condición se había extendido como un cáncer por toda Grecia, y había invadido Roma. Apenas nos podemos dar cuenta de hasta qué punto había plagado el mundo antiguo. Hasta una persona tan elevada como Sócrates lo practicaba; el diálogo El banquete, de Platón, que ha originado la expresión «amor platónico», se refiere a esta clase de «amor». Catorce de los quince primeros césares practicaban este vicio contra naturaleza. Por aquel tiempo, Nerón era el emperador, y se había apoderado de un chico llamado Esporo, al que había castrado, y luego se había casado con él en una ceremonia completa de boda y le había conducido en procesión a su palacio para tenerle como «esposa». Con una aberración increíble, el mismo Nerón se había casado también con un tal Pitágoras, al que tenía por su «marido». Cuando eliminaron a Nerón y Otón ocupó su puesto, una de las primeras cosas que hizo fue tomar posesión de Esporo. Mucho más tarde, el nombre de Adriano estuvo involucrado con el del joven bitinio Antonous, con el que vivió inseparablemente y, cuando murió, le deificó y llenó el imperio de estatuas suyas e inmortalizó su pecado dándole su nombre a una estrella. Por lo que se refiere a este vicio, en los tiempos de la Iglesia Primitiva el mundo había perdido la vergüenza, lo que fue una de las causas principales de la degeneración y colapso final de su civilización.
Aunque ya hemos visto lo que opinan los proponentes de la homosexualidad, no obstante es claro que arsenokoitai se traduce correctamente por homosexuales activos. Mike Haley en su libro "101 Preguntas Frecuentes sobre la Homosexualidad" agrega:
"...la palabra arsenokoitai en griego significa machos que llevan a otros machos a la cama. Esto se refiere a los homosexuales.
La cuestión de fondo para todos los cristianos que creen en la Biblia es que la misma no deja lugar a confusión con respecto al tema de la homosexualidad. Las Escrituras son claras en cuanto a que la homosexualidad va en contra de la intención original de Dios para la humanidad. Dicho de manera más simple: es pecado."
Así que la evidencia respalda lo que dice la versión Reina Valera: "los afeminados y los que se echan con varones". Por mucho que a los homosexuales les resulte ofensivo y erróneo lo que dicen las traducciones modernas no obstante es la verdad. John McArthur lo dice así en su comentario a la Primera Carta a los Corintios:
"Los afeminados y los que se echan con varones se refieren ambos al intercambio y corrupción de la actividad y relación normales del hombre y la mujer. Está incluido el travestismo, el cambio de sexo, la homosexualidad y otras perversiones sexuales. La creación singular de Dios, lo que están creados a su imagen y semejanza, "varón y hembra los creó" (Gn. 1:27) y el Señor prohíbe estrictamente que se confundan esos papeles, mucho menos intercambiarlos."
Y luego agrega a los que creen que en base al amor debe permitirse la homosexualidad:
"Las iglesias que, en nombre del amor, defienden la homosexualidad y aprueban ministros, "matrimonios" y congregaciones homosexuales no solo pervierten las normas morales de Dios, sino que animan a que sus miembros vivan en pecado. Animar el pecado no tiene parte en el amor."
Es curioso que uno de los argumentos de los homosexuales sea que las traducciones en contra de la homosexualidad sean respaldadas por la homofobia, y que sea ésta el motor en contra de la homosexualidad y no las palabras de Pablo. Pero la evidencia dice otra cosa, y existe un coro de voces y traducciones que buscan sólo expresar la verdad, y la habrían dicho a su favor si así fuera. No obstante, la unanimidad en contra de la homosexualidad es abrumadora, no por homofobia sino por verdad: la homosexualidad es pecado. Michael Brown lo expresa así en su muy recomendable libro "¿Gay Y Cristiano?: Respuestas Con Amor Y Verdad a Las Preguntas Acerca de La Homosexualidad":
"Significativamente cuando las dos palabras malakos y arsenokoites se utilizan una al lado de la otra, las connotaciones sexuales son innegables, razón por la cual existe un acuerdo casi unánime en los principales diccionarios y traducciones."
Aunque no deja de ser importante que Pablo advierta que la homosexualidad es pecado, también agrega Pablo una noticia para los homosexuales que no puede pasar desapercibida: "Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios." (1Corintios 6:11). Pues, aunque la homosexualidad no está dentro del plan de Dios como algo natural sino en la pecaminosidad del ser humano (del mismo modo del que miente o el que roba), no obstante está en la mente de Dios el sacar de la pecaminosidad a todo el que acuda a Él. Dios es fiel: sí es posible salir de la homosexualidad.
Como nota final, culminaremos nuestro artículo con palabras de Brown: "Estimado lector, por favor, no deje que nadie lo engañe con la creencia de que Pablo no estaba hablando en contra de la práctica homosexual en general."
¿A qué Babilonia se refiere Pedro en su carta?
por Samuel Vila |
«La iglesia que está en Babilonia os saluda.» (1 Pedro 5: 13. )
- Porque Pedro nunca fue obispo de Roma (véanse los argumentos referentes al caso en el libro A las fuentes del cristianismo, pp. 158-173).
- Porque el Apocalipsis fue escrito posteriormente a las cartas de San Pedro y no hay probabilidad alguna de que el referido apóstol usara esta alusión simbólica-profética, que nadie entendería en sus días. Por esto creemos que el apóstol Pedro escribió desde la Babilonia caldea.
Juan 20:28 y la Deidad de Cristo
Entonces le dijo a Tomás:—Pon tu dedo aquí y mira mis manos; mete tu mano en la herida de mi costado. Ya no seas incrédulo. ¡Cree!—¡Mi Señor y mi Dios! —exclamó Tomás. (Jn 20:27.28, NTV)
Lo que interesa es su confesión de la divinidad de Jesús, y quizá de su omnisciencia, y la sumisión que le profesa... No se olvide que Tomás, como Juan, era un judío, radicalmente monoteísta, y que además un innecesario uso del nombre sagrado podría suponer un quebrantamiento del tercer mandamiento.
"En vez de reprender a Tomás a Tomás, Jesús lo elogió por reconocer su verdadera identidad como "Señor y Dios" (v.29).
Esta confesión debe entenderse a la luz de la experiencia inmediatamente precedente de Tomás; mejor aun, debe entenderse a la luz de la autorrevelación inmediatamente precedente de Jesús. Jesús se había revelado como (respecto a su naturaleza divina) omnisciente. En este sentido exaltado Tomás llama ahora a Jesús su Señor y su Dios. El que poco antes estaba tratando de “señorear sobre el Señor” (poniéndole condiciones que debía cumplir), se ha vuelto sumiso. Tomás ya no quiere mandar. En Jesús reconoce a su soberano, sí incluso a su Dios. Para un judío esta confesión era notable.
"se demostró que Jesús era Dios en la carne, crucificado como debía serlo el Cristo, pero ahora resucitado de entre los muertos."
Apocalipsis 1:8 y el Todopoderoso
v.4 Cordial saludo de Juan Para las siete iglesias que están en Asia: Que todos ustedes gocen del generoso amor y la paz de parte del que es y era y viene; de parte de los siete espíritus que están ante su trono y v.5 de parte de Jesucristo, quien es el testigo fiel, el primero en resucitar y el que gobierna sobre los reyes del mundo. Cristo nos ama y con su sangre nos liberó de nuestros pecados, v.6 ha hecho de nosotros un reino y nos hizo sacerdotes que sirven a Dios su Padre. ¡A él sean el poder y la gloria por siempre! Así sea. v.7 Miren, Cristo va a venir en las nubes. Todos lo verán con sus propios ojos, incluso los que lo atravesaron; y todas las naciones de la tierra llorarán por él. Así sea. v.8 El Señor Dios dice: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es y era y viene. Soy el Todopoderoso».v.9 Yo soy Juan, hermano de ustedes en Cristo; estamos unidos en Jesús y compartimos su sufrimiento, su reino y su fortaleza. Me encontraba en la isla de Patmos por ser fiel al mensaje de Dios y dar testimonio sobre Jesús."
"De lo que se infiere que nuestro Señor es el Primero y el Último. Él es la fuente de todas las cosas. La fuente de toda verdad, la fuente de las promesas dadas en la Palabra de Dios, de todas las profecías, de todos los mandamientos y de todos los castigos. ¡Cuán grande es nuestro Salvador y Señor, el que es y el que era y que ha de venir. Todo está involucrado en dos palabras: Principio y Fin"
"Este versículo sintetiza el primer segmento del capítulo 1 subrayando la divinidad de Jesucristo como uno con Dios el Padre. El Señor Jesucristo ha estado desde la eternidad con el Padre, ha venido a la tierra a pagar el castigo de nuestro pecado por medio de su muerte y resurrección, y nos hace la promesa de su retorno. Jesús mismo es quien pronuncia las palabras de este texto, como resulta evidente en un segmento posterior (vv.17–18) donde se identifica como primero y último, el viviente que murió pero que vive eternamente, detentando las llaves de la muerte y el Hades. Jesús ocupa el lugar central en los ocho primeros versículos de este capítulo..."
En su visión apocalíptica, el apóstol Juan contempla a Jesús regresando a la tierra por segunda vez. El apóstol identifica al Señor como: 1) el Alfa y la Omega, una figura que habla de Su grandeza (principio y fin), 2) el Señor, señalando hacia Su soberanía; 3) el que era y que ha de venir, y 4) el Todopoderoso (ho pantokrator), es decir, El tiene control sobre todas las cosas. Jesús tiene autoridad y soberanía sobre todo el universo (Ap. 4:8; He. 1:3; Col. 1:7).
¿Quién es la Roca en Mateo 16:18, Pedro o Jesús?
El Argumento Católico:
"De ahí que, con estas y muchas otras palabras dirigidas a Pedro, Jesús instituye su representante en la tierra, es decir, aquél que, con la asistencia del Espíritu Santo, apacentará el rebaño del Señor; el siervo de los siervos de Dios, el que puede "atar y desatar", el que pastoreará de manera visible la Iglesia como Vicario de Cristo..."
"Los católicos decimos que Cristo se refería en este texto a Pedro como la Piedra, los protestantes dicen en este caso que Cristo se refería a sí mismo como la Piedra." Ellos presentan el siguiente argumento:"En dicha frase Cristo cambia el nombre a Simón por Pedro (que quiere decir Piedra). ¿Por qué se ha de pensar que Cristo se refería a sí mismo si acababa de cambiar el nombre de Pedro a Piedra? ¿Fue casualidad?"
"El contexto no revela que Cristo se refiriera a sí mismo, sino a Pedro.Primero porque como he dicho, le cambia el nombre a Piedra.Segundo porque en todos los contextos donde ha ocurrido un cambio de nombre en la Biblia, estos tenían un profundo significado: Un cambio de función o ministerio para la persona."
- Tomando en cuenta que el contexto se inicia en el verso 13, ¿Acerca de quién preguntó Jesús, de Pedro, o de Él mismo? El v.13 dice "¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?" Obvio, no es Pedro.
- Observando que el contexto culmina en el verso 20, ¿sobre la identidad de quién les dijo Jesús que no hablaran a nadie? El v.20 dice "Luego advirtió severamente a los discípulos que no le contaran a nadie que él era el Mesías." Obvio, no era acerca de Pedro.
- Incluso la respuesta de Pedro, ¿era acerca de quién? El v.16 afirma "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente." Entonces, el contexto presenta a Jesús como protagonista, no a Pedro.
"El contexto de Mateo 16:13-20 no es acerca de Pedro sino acerca de Jesús. Comienza con una pregunta que Jesús plantea acerca de su identidad... Esto llega a un punto culminante con la declaración de Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente"... Concluye con la advertencia del Señor a sus discípulos...
La Cuestión de los Sustantivos
En griego pétros es Pedro, y pétra es piedra o roca. Ahora bien, ¿qué importancia tenía para los judíos el significado de la palabra roca? La idea es que la roca sirve como refugio y protección. Su durabilidad y consistencia inspira seguridad. En Deuteronomio 32:4 se menciona a Dios como la Roca. El Salmo 18 lo exalta y alaba por cuanto él es el más alto escondite y protector. En 1 Samuel 2:2 se nos dice que no hay ninguna otra roca como Dios. Isaías refiriéndose al reinado mesiánico dice que habrá un rey como la sombra de un gran peñasco en una tierra sedienta (Isa. 32:2). También de la roca puede surgir un manantial según Números 20:11. De ahí que el apóstol Pablo diga que todos bebieron de la roca que es Cristo (1 Cor. 10:4).La roca es tan fuerte que no hay mejor cimiento para la construcción de una casa, (ver 7:24), o también una ciudad como las de Edom (Abd. 3), siendo la más conocida Petra o Sela. Por eso que la roca es símbolo de habitación o refugio, de abrigo, seguridad, durabilidad, fortaleza. De ahí vienen la relación de la roca con Dios. Toda vez que se hablaba de la roca, el judío pensaba inmediatamente en Dios y jamás en hombre alguno. En el NT sigue la misma idea pero ahora con referencia a Cristo. A Simón, hijo de Jonás, no se lo llamó Petros por su personalidad, sino porque sería una de las primeras piedras con las que el Señor construiría su iglesia. El mismo Pedro así lo interpreta (1 Ped. 2:4, 5).
Aquí son de notar los siguientes detalles:1) que Pedro no es meramente un nombre que Jesús le dio sin más, sino que se lo dio con un sentido específico: pétros es una piedra o trozo de roca que puede arrojarse con la mano, mientras que pétra es una roca fija, inmovible y segura. Ambas palabras proceden de la misma raíz, tienen la misma derivación y suenan casi iguales, pero no tienen el mismo significado.
2) En el caso de pétros, tenemos también la figura silepsis, pues la palabra es usada en dos sentidos de una vez: (a) como nombre propio de Pedro; (b) como significando una piedra, donde vemos la metáfora llamada hipocatástasis.
3) Mientras que el vocablo pétros es aplicado a Pedro, pétra es aplicado a Cristo, pues así lo entendió el propio Pedro (Hch. 4:11-12; 1 P.2:4-6) y Pablo, movido por el Espíritu Santo, lo afirma en 1 Co. 10:4: «Y la roca era Cristo», donde tenemos una simple metáfora.Así que pétros, como persona, es compatible con la inestabilidad común a toda persona meramente humana, mientras que pétra representa la firme estabilidad de Cristo como el fundamento que el propio Dios ha puesto (v. 1 Co. 3:11; Is. 28:16). Por eso, Pedro es pétros firme cuando confiesa la mesianidad y la divinidad de Cristo, pero es Satanás cuando intenta desviar a Cristo del camino de la Cruz (Mt. 16:23).
Mas yo también te digo —Es decir, “Así como tú has dado testimonio de mí, así también lo hago yo de ti.” que tú eres Pedro— En su primera vocación, le fué anunciado que recibiría este nombre nuevo como un honor que le había de ser conferido más tarde (Juan 1:42). Ahora lo recibe con una explicación de lo que había de significar. y sobre esta piedra—Como “Pedro” y “piedra” eran la misma palabra en el dialecto hablado familiarmente por nuestro Señor: el arameo o sirocaldeo que era la lengua madre del país, este juego de palabras puede ser plenamente entendido sólo en idiomas que tienen una sola palabra para ambas expresiones. Aun en el griego este juego de palabras se entiende imperfectamente. En el francés, como observan Webster y Wilkinson, es perfecto: Pierre—pierre. edificaré mi iglesia—no sobre Pedro, el hombre, sino sobre él como el confesor de una fe, que le había sido revelada divinamente. “Mi iglesia”, dice nuestro Señor, llamando suya la iglesia; una expresión magnífica, observa Bengel con respecto a sí mismo, lo que no ocurre en otra parte de los Evangelios.
El Último Grito Católico: El Evangelio Arameo
A Papías, en la referencia de Eusebio ya citada, se le atribuye haber dicho que el Evangelio de Mateo fue escrito originalmente en Arameo. Algunos eruditos rechazan el testimonio de Papías ya que ni un trazo del original arameo ha sobrevivido.
Muchos han interpretado que Papías se refiere a un original arameo, traducción del cual sería nuestro evangelio griego. Pero nuestro texto griego no muestra señas de ser una traducción, y la ausencia de todo vestigio de tal original arameo provoca serias dudas sobre esta hipótesis. Extensamente argumenta Goodspeed que iría contra la costumbre griega el dar a una traducción griega el nombre del autor arameo original, pues sólo preocupaba a los griegos el nombre del traductor.
A lo largo de los años, algunos académicos han debatido la idea de que el Evangelio de Mateo pudo haber sido escrito originalmente en hebreo, y después traducido al griego. Esta posibilidad se basa en una declaración hecha por Papías, uno de los primeros padres de la Iglesia, que afirmó que Mateo registró dichos de Cristo en hebreo. Pero otros eruditos han señalado que es improbable que Papías se estuviese refiriendo con ello a nuestro Evangelio de Mateo. En primer lugar, el Evangelio de Mateo, escrito en griego, no presenta ninguna de las características de una obra traducida. Segundo, no se ha hallado ningún evangelio hebreo (o arameo) de este tipo. Tercero, Mateo pudo haber escrito muchos de los dichos de Cristo en hebreo para beneficio de los judíos, sin que tal compilación fuese lo mismo que (ni la base de) su evangelio griego.
En cambio, Ireneo y Orígenes pensaron que Eusebio quiso decir que Mateo compuso su evangelio en hebreo o arameo. SIn embargo, no hay pruebas de que Papías estaba en una posición de saber cómo Mateo compuso su evangelio. Además, hay mucha ambiguedad en lo que dijo y no hay evidencia indiscutible en el texto griego de que el evangelio fue traducido originalmente del hebreo o del arameo.
El texto de Papías plantea numerosos problemas. Eusebio no le tenía por bien informado, y los pasajes de Papías que han llegado hasta nosotros a través de citas indican que sus noticias -por no decir sus ideas- eran más que confusas. No hay prueba de que Papías viese el documento arameo (que él llama hebreo) a que se refiere. En toda la literatura de la Iglesia primitiva no aparece ninguna cita del Mateo arameo.
Los investigadores aceptan universalmente que el Mt griego canónico no es una traducción de un original arameo. Retraducirlo al arameo no resulta más fácil que el caso de Marcos o Lucas. Su griego es superior al de Marcos. Si existió un Mt arameo, éste no sería exactamente el original del actual Mateo griego; éste supondría una reelaboración tan sustancial y completa que habría eliminado todo rastro del original.
Debe haber sido, no obstante, un lugar donde el griego era la lengua normalmente hablada ya que es evidente que nuestro Evangelio no es una traducción de arameo, y no incluye algunas de las palabras arameas que se encuentran en Marcos.
Nada puede ser más erróneo que suponer que Cristo significó que la persona de Pedro era la roca. Sin duda que el mismo Cristo es la Roca, el fundamento probado de la Iglesia; y ¡ay de aquel que intente poner otro! La confesión de Pedro es esta roca en cuanto doctrina. Si Jesús no fuera el Cristo, los que Él posee no son de la Iglesia, sino engañadores y engañados. Nuestro Señor declara luego la autoridad con que Pedro sería investido. Él habló en nombre de sus hermanos y esto lo relacionaba a ellos con Él.
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles [no de Pedro] y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:19-22)
Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (1° Corintios 3:10-11)
Analizando Eclesiastés 9:5
Los pasajes que dicen que no hay conocimiento ni memoria después de la muerte, hablan de ninguna memoria en este mundo, no de ninguna memoria de este mundo. Salomón claramente matiza su observación diciendo que "era en el sepulcro" (Ec 9:10, NVI) que no había memoria. Afirmó también que los muertos no saben lo que pasa "debajo del sol" (9:6). Los muertos no saben nada en lo que respecta a sus sentidos corporales y los asuntos mundanos.
Estos textos se refieren a los seres humanos en relación con la vida en la Tierra. No dicen nada acerca de la vida que ha de venir inmediatamente después de ésta.
El problema está resuelto cuando se comprende que el escritor de Eclesiastés no hablaba del destino del alma, sino solamente del cuerpo, muy aparte de lo que pueda haber hecho durante su vida.
los muertos no tienen conocimiento ni sentimientos acerca de lo que sucede en la tierra, ni tampoco capacidad de intervenir en las cosas de los vivos"
El Verbo, quién es realmente?
Esta es una de las declaraciones más profundas de toda la Escritura, cuya enseñanza ha sido torcida, vituperada, confundida, mal traducida, etc. El misterio que encierra este verso es descrito por el apóstol Pablo quien dijo que era “grande el misterio de la piedad”. Ahora bien, ¿qué es lo que dijo el apóstol Juan a través de este pasaje?
Hace algunos años un hermano en Cristo me preguntó porqué Juan había escogido comenzar a hacer su descripción de Jesucristo a través de una palabra como Logos. A ese respecto, no tuve nada que responderle porque sinceramente no lo sabía; lo que sí percaté es que un muchacho, el cual no tenía ni un año de convertido al cristianismo estaba haciéndome semejante pregunta.No hay que dudar que Juan estaba escribiendo básicamente a una audiencia gentil, sin descartar la inclusión de algún judío. Ya Mateo y Marcos habían escrito sus evangelios al pueblo judío, y en especial Mateo había procurado informar que Jesús era el Mesías judío que cumplía con los requisitos proféticos para tal título, por ello es que en Mateo hallamos tantas referencias a las profecías mesiánicas: “para que se cumpliera la escritura”; o simplemente “para que se cumpliere lo dicho por el profeta.”
Además, notemos que Mateo inicia su evangelio con una larga genealogía desde Abraham, el padre de los judíos donde se destaca la línea descendente desde éste hasta Jesús, pasando por Jacob, David, etc. Pero Juan no necesitaba darle a entender al pueblo gentil esas largas genealogías de los judíos ni todas las costumbres. Para creer en Jesús no hace falta adentrarse en la cultura judía, así que Juan comenzó a hablar al pueblo gentil con palabras que ellos mismos conocían bien.
William Barklay dice:
“¿Es que un griego que quisiera hacerse cristiano estaba obligado a reorganizar todas las categorías de su pensamiento para que se ajustaran a las de los judíos? ¿Tendrían que aprender un montón de la historia de los judíos y de su literatura apocalíptica (que hablaba de la venida del Mesías) antes de ser cristiano?... Juan se enfrentó con este problema directa y honradamente. Y encontró una de las mayores soluciones que hayan entrado nunca en la mente humana…” [i]
Así que Juan necesitaba hablarle al mundo gentil de una persona judía nacida bajo las profecías que se le habían dado a los judíos. Lucas en su evangelio no colocó a Jesús partiendo desde Abraham como hizo Mateo en su genealogía, sino que fue más allá hasta Adán, diciendo no sólo que Jesús es descendiente de Abraham para englobar así al pueblo judío en el alcance del Mesías, sino que lo engloba hasta Adán para destacar que Jesús abarca a toda la creación.
¿Qué significaba el término Logos? El Logos era concebido como la razón, como la sabiduría. Vine dice que este término significa la expresión del pensamiento, no sólo el mero nombre de un objeto, sino la encarnación de una idea. Así que los griegos estaban identificados con esta palabra, un término que no les era extraño en lo absoluto, pues ellos pensaban que lo que tenía en orden el Universo el Logos, sabían que había “alguien” con una mente superior que dirigía y hacía que todas las cosas fueren, y decían que ése era el Logos.
Después de hablar de Heráclito, y cómo concebía el Logos, Barklay sigue diciéndonos:
“Para Heráclito, el Logos era el principio de orden bajo el cual seguía existiendo el universo… Heráclito se acercó todavía más al fondo de la cuestión. ¿Qué era lo que, individualmente y e cada uno de nosotros, nos hacía ver la diferencia entre el bien y el mal? ¿Qué nos capacitaba para pensar y razonar?... De nuevo Heráclito daba la misma respuesta: Lo que le daba a una persona la razón y el conocimiento de la verdad y la habilidad para discernir entre el bien y el mal era el logos de Dios que moraba en su interior.” [ii]Pero eso no era todo. Juan no podía hablarles a los gentiles de algo que no existiera en la mente del judío. Y Juan, como judío, si necesitaba hablar del Logos, debía conocerlo también. ¿Qué concepto, pues, tenían los judíos acerca del Logos?
Recordemos que el término Logos quiere expresa “palabra”, y el concepto que el judío tenía de palabra era mucho más dinámico y poderoso que el que tenemos nosotros. Barklay cita al profesor John Paterson que dice: “Para el hebreo, la palabra era algo aterradoramente vivo… Era una unidad de energía cargada de poder. Volaba como una bala hacia su blanco.” [iii]
Para significaba mucho más que eso. Nelson, en su diccionario se debate en la interrogante del concepto del Logos que tenía Juan, y concluye:
“Más consecuente con el pensamiento juanino sería pensar que fue un ambiente semítico el que produjo el término. Verosímilmente se han sugerido una o más de las siguientes fuentes: el uso veterotestamentario de «la palabra de Yahveh», la personificación de la sabiduría (Pr 1: 20-33; 8: 1-9, 18), la especulación judía sobre la Ley y el uso en los Tárgumes de memra (en arameo, palabra)” [iv]
Ahora bien, este concepto ha sido estudiado y analizado, y, aunque ya sabemos que el Logos de Dios es claramente identificado por Juan como el mismo Jehová del Antiguo Testamento (y sin dudar de que los evangelios sinópticos también le acreditan a Jesucristo carácter divino), la cuestión acerca del concepto hebreo del Logos no ha quedado completamente satisfecho. Para esto me permito copiar lo que dice Eugenio Dañinas acerca de esto: “En Éfeso, donde probablemente el anciano apóstol escribió su evangelio, la obra del filósofo griego Heráclito fue bien conocida. De ahí que Moffat aun sugiere que un estoico muy bien podría haber escrito: “En le principio era el Logos, y el Logos era Dios”.
Ciertamente nos permitimos pensar que Juan, muy alerta para aprovecharse del pensamiento de los eruditos de su día, se alegraba de usar esta terminología judaica-platónica-estoica: Logos, para ayudarse a exponer la naturaleza y misión de Jesús en el universo. Es “una forma intelectual” del mundo greco-romano, justamente como “Mesías” pertenecía al mundo judío; pero con esta diferencia: de que la idea de Logos ya estaba aceptada también en el mundo judío.
Es, sin embargo, muy difícil traducir Logos al español, a causa de la idea doble, en él, de Razón y Expresión. El poeta laureado Robert Bridges traduce estas palabras en su nuevo libro así: “En el principio era la mente”. Y esto, por cierto, es posible. Pero lo que es imposible es derivar el logos de Juan del de Filón, del de Platón o del de Heráclito, aunque, fuera de toda duda, rasgos de cada uno pueden hallarse en el uso de Juan, además del término dado a la Sabiduría en el libro de los proverbios de Salomón."[v]
Por otra parte, es bien sabido que los judíos contemporáneos de Jesús ya no hablaban hebreo, el lenguaje de las Sagradas Escrituras, sino el arameo. No obstante, en sus sinagogas, las Escrituras se leían siempre en el hebreo original; pero para que el pueblo pudiera comprenderlas se hicieron muchas traducciones al arameo. Estas traducciones se conocen bajo el nombre de Targums.
Ahora bien: los judíos observaban escrupulosamente el mandamiento de no tomar el nombre de Dios en vano y, en un maravilloso intento de evitar el mismo uso del nombre divino, lo sustituyeron por perífrasis muy reverentes, tales como: “el Señor”, “el Bendito”, “el Eterno” y otras expresiones similares que en la mayoría de los casos se reducían a la de “el logos”. O sea, que se usaba libremente la palabra aramea “Memra” (“Verbo”) como una personificación de Dios y para referirse a Jehová.
Esto es muy común en los Targums, y de esta manera leemos que nuestros primeros padres “oyeron la voz del Logos que se paseaba en el huerto” (Génesis 3:8), y que Jacob tomó “al Logos del Señor como su Dios” (Génesis 28:21). Así que, allí donde se usaban los Targums, el pueblo estaba acostumbrado a identificar el Logos de Dios con Jehová mismo. El tema central del Evangelio según San Juan es demostrar la divinidad del Mesías, y el apóstol, conocedor de la común costumbre de usar esta perífrasis escritural entre los judíos de su tiempo para designar a Jehová, la emplea para probar la deidad de Cristo y su eternidad.” [vi]
Las sectas desconocen tal vez este concepto judío acerca del logo que lo identifica no sólo con la razón o la palabra, sino con el mismo Jehová.
Pero hay algo más por enfatizar. Hay quienes, no obstante la evidencia, se atreven a creer aún que Jesucristo, el Verbo encarnado es un Dios inferior al Padre, y basan su argumentación en el hecho de que la oración escrita por Juan sólo tiene artículo determinado la palabra “Theós” que identifica al Padre y no el “Theós” que se refiere al Hijo. ¿Es eso cierto?
Vamos a copiar aquí lo que originalmente dice el texto griego: “En arkhe en ho Logos, kai ho Logos en pros ton Theon, kai Theos en ho Logos.”
Ahora bien, en griego, cuando se coloca un nombre, casi siempre se le coloca el artículo determinado correspondiente. Esto, evidentemente, es muy diferente al español. El artículo correspondiente en este caso es “ho”; para explicar este hecho, bastará con decir que la última parte de la oración tiene dos nombres y un solo artículo, que se ha colocado para el término “Dios” y no para el Verbo. En español, esa oración dice: “En principio era el Verbo, y el Verbo era cabe Dios, y Dios era el Verbo”. Esto es lo que dice literalmente el verso completo. Véase que la última parte del mismo dice: “kai Theos en ho Logos”, o sea, “y Dios era el Verbo”. Aquí se presentan dos términos que pueden indicar identidad: uno, es Dios, y otro es el Verbo. La palabra Dios (Theós) no lleva el artículo correspondiente ho (que significa “el”), sino que la palabra que lo lleva es el Verbo (ho Logos). Algunas sectas argumentan por esto que el título divino del Verbo no tiene la misma intensidad que la que tiene el Padre, porque, cuando se habla de éste aparece ho Theós, pero cuando se habla del Verbo aparece sólo Theós. Para concluir: algunos dicen que el Logos es inferior al Padre porque Su Deidad no tiene artículo!
Pero esto demuestra una demencial ignorancia de la gramática griega. Primero, hay que notar que el texto no dice que Verbo era Dios, sino que Dios era el Verbo. ¿Cuál es la diferencia? Sencillo: que en el griego cuando se quiere dar énfasis e importancia a un hecho determinado, se coloca primero el predicado antes que el sujeto de la oración.
De esta manera ya podemos ver lo que se dice desde las primeras palabras del verso: que el Verbo es el protagonista del escrito juanino. Y no sólo eso, sino que entre el Verbo y Dios, la lógica nos dice que nadie es más importante que Dios, ni debe tener el protagonismo y la Gloria que por naturaleza le son característicos, y no obstante, la relevancia la tiene aquí el Verbo, con lo que se alude a la igualdad divina.
Ahora bien, está presente otro interesante elemento. El griego, como ya se dijo, no es igual al español a el inglés. Ya hemos visto que la parte final del verso carece de artículo cuando se habla del Verbo y su Deidad. Lo que algunos (y digo algunos porque casi todos los eruditos del griego bíblico concuerdan con esto) dicen de la ausencia del artículo sirve más bien para evidenciar el carácter divino del Verbo y su evidente igualdad con la Deidad. La ausencia del artículo enfatiza no la identidad del Verbo, sino su cualidad, lo que realmente es el Verbo. Este hecho es confirmado por el Manual de la Gramática del Griego del Nuevo Testamento, por H. E. Dana y Julius R. Mantey:
“La función del artículo es señalar un objeto o llamar la atención a éste. Cuando el artículo aparece, el objeto es ciertamente definido. Cuando el artículo no se usa, el objeto puede o no ser definido... La función básica del artículo griego es señalar la identidad individual [vii]Algunas veces, con un nombre que el contexto comprueba ser definido, el articulo no se usa. Esto hace que la fuerza recaiga sobre el aspecto cualitativo del nombre en lugar de su sola identidad. Un pensamiento puede concebirse desde dos puntos de vista: 1) identidad, y 2) cualidad. Para indicar el primer punto de vista, el griego usa el artículo; para el segundo, el anathorous (sin artículo) es usado. También en expresiones que han sido tecnizadas o estereotipadas, y en salutaciones, el artículo tampoco se usa” [viii]
Fíjese que el término Theós no se muestra como identidad, sino como cualidad: “Y Dios era el Verbo”, es decir, que la Palabra era Dios. Aquí el sujeto de la oración es el Verbo (ho Logos), y ésa es su identidad. Pero el predicado de la oración es lo que es ése Verbo: “era Dios”, o sea, su cualidad. ¿Por qué esa última parte no tiene el artículo correspondiente? Porque si dijere que el Verbo era ho Theós estaría diciendo que el Verbo es el Padre, lo cual sería modalismo, y estaría en contradicción con la primera parte del verso que dice que el Verbo estaba con Dios. Barklay lo explica de la siguiente manera:
“Cuando no se usa el artículo determinado con un nombre, ese nombre se usa como adjetivo. Juan no dijo que la Palabra era ho Theós, lo que habría querido decir que la Palabra era el mismo que Dios. Dijo que la Palabra era Theós –sin artículo definido-, lo que quiere decir que la Palabra era, podríamos decir, del mismo carácter y cualidad y esencia y ser que Dios… no estaba diciendo que la Palabra es el mismo que Dios, sino que es lo mismo que Dios” [ix]
Para concluir con esta poderosa enseñanza, bastará una voz como la de Vine para dar por entendido este argumento: “La lengua castellana puede tener necesidad o no del artículo en la traducción. Pero esto no es así en la lengua griega. Así, en Hch 27.23 («el Dios de quien yo soy», lit.), el artículo señala al Dios especial al que Pablo pertenece, y tiene que ser preservado en castellano. En el versículo que sigue de inmediato a este (jo theos) no precisamos de este artículo en castellano» (adaptado de A. T. Robertson, Grammar of Greek, N.T., p. 758).
En cuanto a esto último, es usual emplear el artículo con un nombre propio, cuando se menciona por segunda vez. Hay, naturalmente, excepciones a ello, como cuando la ausencia del artículo sirve para acentuar o para precisar, el carácter o la naturaleza de lo que se expresa en el nombre. Un caso notable de ello se halla en Jn 1.1, «y el Verbo era Dios»; habiendo aquí un doble énfasis sobre theos, por la ausencia del artículo y por la posición enfática en la estructura de la oración.” [x]
Ahora, los que dicen que el Verbo es inferior a Dios tienen que luchar inútilmente contra estas pruebas. Y no obstante, estas verdades son netamente espirituales, y siempre habrá quienes, sumergidos en su propio error, quieran tratar de poner resistencia ante la verdad de Dios. Pero todo intento será inútil…
REFERENCIAS
[i] Barklay, William. Comentario al Nuevo Testamento, volumen 5.Editorial Clie, 1995. Pág. 16
[ii] Idem, pág. 49
[iii] Idem, pág. 40
[iv] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
[v] Véase la Divinidad de Cristo en el Evangelio de Juan, por A. T. Robertson. Casa Bautista de Publicaciones. El Paso, Texas (EE.UU.).
[vi] Danyans, Eugenio. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Editorial Clie, 1971. Pág 52-54.
[vii] Esto está en la Página 137, pero citado por Danyans, Eugenio. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Pág 41.
[viii] Esto está en la Página 149, pero citado por Danyans, Eugenio. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Pág 41.
[ix] Barklay, William. Comentario al Nuevo Testamento, volumen 5. Pág. 53
[x] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.

















