Respondamos Un texto a la vez

Qué quiere decir un determinado texto? Aquí analizamos el contexto para no decir un pretexto, y dar respuesta oportuna acerca de algo que se cree según un determinado pasaje de la Escritura.

¿Quién es Jesucristo?

Ningún tema es tan importante como la identidad de Jesucristo. La cristología correcta puede ser una piedra de tropiezo para muchos, y aquí le damos muchísimo valor. ¿Qué piensa usted de Jesús?

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¿Qué creen los testigos de Jehová?

Sección dedicada al polémico grupo religioso que ha editado su propia versión de la Biblia acomodada a sus doctrinas. Aquí obtendrá detalles para conocer y responder a los miembros de la Watchtower.

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¿Dios se puede convertir en humano sin dejar de ser Dios?


por James A. Parker III | 

La respuesta es sí. No sólo es posible, sino que sucedió en el tiempo y el espacio. Los teólogos neoortodoxos (pensadores del siglo xx influenciados por Karl Barth) sostuvieron que, por lógica, es imposible responder a esa pregunta, ya que la fe es una paradoja ilógica y sólo puede verse a través de los ojos de la fe. En los últimos años, los teólogos liberales han negado la realidad de la encarnación diciendo que es un mito y que no es verdad en ningún sentido objetivo. En el siglo XIX, los defensores de la cristología kenótica (que enfatiza que Cristo se despojó, es decir, se «vació» conforme a Fil. 2:7) sostuvieron que en la encarnación, el Logos (la Palabra) divino suspendió las características de deidad porque eran incompatibles con los atributos humanos; esto hace caso omiso de la afirmación de que Jesucristo fue completamente

Dios y completamente hombre (como la Biblia y las confesiones cristianas de la historia declararon). La teología histórica y con fundamento bíblico sostiene que Dios es omnisciente (sabe todas las cosas), omnipotente (todopoderoso), sin pecado e incorpóreo (sin cuerpo), y que estos atributos son esenciales y necesarios para la deidad. Los seres humanos se caracterizan por no poseerlos. Entonces, ¿cómo es posible que Jesús fuera completamente divino y humano a la vez? Con estos argumentos, se ha atacado la doctrina de la  encarnación y se ha afirmado que es ilógica y contradictoria. 

Esta supuesta contradicción lógica se basa en un malentendido fundamental de la esencia de la naturaleza humana, de acuerdo a Thomas V. Morris, en su libro The Logic of God Incarnate [La lógica del Dios encarnado]. Morris sostiene que la manera de salir de esta dificultad insuperable es comprender mejor tres conceptos importantes: (1) las propiedades esenciales frente a las no esenciales, (2) las propiedades esenciales frente a las comunes y (3) la diferencia entre ser completamente humano y ser simplemente humano.

Sobre la primera cuestión, Morris declara que si se quita una propiedad esencial, cambia completamente lo que afecta. Entonces, si se eliminaran los atributos de Dios de omnipotencia, omnisciencia, etc., ya no sería una deidad. Estos son atributos esenciales. Aunque tener dos manos es un atributo común para los hombres, no es una propiedad esencial para ser humano. El principal ataque a la encarnación por parte de los críticos es que la carencia de omnisciencia, omnipotencia, etc., es esencial para ser humano, ya que los hombres no las tienen. 

Esto nos lleva a la segunda distinción de Morris: las propiedades esenciales frente a las comunes. Una propiedad común es que todas las personas que viven en el planeta Tierra nacieron en el planeta Tierra, pero es sólo una propiedad común; no es esencial para su naturaleza humana. Entonces, Morris pregunta: ¿qué fundamento tenemos para saber que la ausencia de atributos como la omnisciencia son propiedades humanas esenciales y no sólo propiedades comunes?

Por último, plantea: «Un individuo es completamente humano [en cualquier caso en que] tenga todas las propiedades humanas esenciales, las que conforman la naturaleza humana básica. Un individuo es simplemente humano si tiene todas esas propiedades además de algunas que lo limitan, como la falta de omnipotencia, de omnisciencia, etc.». De modo que, los cristianos ortodoxos, al afirmar la encarnación, declaran que Jesús fue completamente humano sin ser simplemente humano.

Ronald Nash resume las consecuencias del argumento de la siguiente manera: Esto significa dos cosas: Jesús posee todas las propiedades esenciales para ser humano y posee todas las propiedades esenciales a la deidad. La comprensión histórica de la encarnación expresa la convicción de que Jesucristo es Dios en todo el sentido de la palabra: es decir, posee todas las propiedades esenciales de Dios. Jesucristo también es humano en todo el sentido de la palabra: es decir, posee todas las propiedades esenciales de un ser humano, pero ninguna lo limita. Además, no fue simplemente humano: es decir, no tenía ninguna de 
las propiedades restrictivas que complementan los atributos divinos. A la luz de estas  distinciones, la supuesta contradicción de la encarnación desaparece.


Diez Pasajes Anti-modalistas


por Juan Valles |

El modalismo enseña que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una sola Persona, que se manifestó al mundo en tres modalidades diferentes. Esto supone varios problemas para esta doctrina, ya que hay pasajes donde Cristo habla del Padre como diferente a Él, y hay pasajes en los que aparecen tanto el Padre como el Hijo ejecutando acciones diferentes. Wayne A. Grudem escribe en su libro "Doctrina Bíblica: Enseñanzas esenciales de la Fe cristiana", que «La debilidad fatal del modalismo es el hecho de que debe negar las relaciones personales dentro de la Trinidad y que aparece en tantos lugares en las Escrituras (o debe afirmar que estas fueron simplemente una ilusión y no algo real).». Y es verdad. A continuación les presento algunos textos donde el modalismo entra en conflicto con la verdad revelada.


1) ¿Nuestra Imagen? | Génesis 1:26
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”.

¿Con quién hablaba Dios? El plural "hagamos" sólo incluye a alguien que pueda hacer o crear. El contexto excluye ángeles, pues Dios no está informando a sus seres creados que va a hacer algo, sino que el "hagamos" sugiere necesariamente tener todo el consejo, sabiduría y poder de Dios para conocer y ejecutar lo que sólo Dios puede ejecutar. Aquí la doctrina modalista falla.




2) ¿Quién dijo a quién? | Salmo 110:1
“Jehová dijo a mi Señor”

Este es un pasaje confirmado por nuestro Señor Jesucristo de que tanto Él como el Padre existen, cada Uno de forma individual y particular. Si el modalismo fuere verdad, El Padre no le hablaría al Hijo, sería un diálogo y no un monólogo. El título de "Señor" en el Antiguo Testamento es usado para Dios, para Jehová. Si el modalismo fuere cierto este verso no estaría en la Biblia.




3) Bautizándolos en el Nombre de,... | Mateo 28:19
«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo...»

Los modalistas enseñan que en este texto Jesús se refiere a sí mismo, pero esto no es verdad.  De hecho, es 
tan fuerte la evidencia que arroja el pasaje (el uso de la preposición-pronombre "del" más la conjunción "y") 
que ahora ya no atacan la exégesis en el pasaje, sino que lo acusan de ser una añadidura posterior.



4) La Bendición Trinitaria | 2Corintios 13:14 
«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.»

Si el modalismo fuere cierto, estas tres bendiciones serían exclusivas de Una Parsona, y no cada bendición de Una Persona en particular. En el comentario de Jamieson, Fausset y Brown hallamos: «Quien tiene la “participación del Espíritu Santo” tiene también “la gracia de nuestro Señor Jesucristo” y “el amor de Dios”, y vice versa. Porque los tres beneficios son inseparables, como lo son las tres Personas de la Trinidad misma [Crisóstomo]».



5) ¿No debería ser lo mismo? | 2Tesalonicenses 3:5
«Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.»

Otro texto problema para el modalismo: una separación de Personas respecto a lo que Dios puede dar. Es evidente que cuando ocurre un hecho como el descripto en este versículo, no podemos asumnir que el Padre y El Hijo sean la misma Persona, de lo contrario el texto no tendría sentido. Mathew Henry escribe: «No hay verdadero amor de Dios sin fe en Jesucristo.»



6) Blasfemia, contra uno sí y contra otro No | Mateo 12:31,32
«Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.»

¿Qué explicación resulta de esto? Que Jesús haya venido de diferentes maneras no justifica la imperdonabilidad de la blasfemia, como el hecho de que se trate de una Persona. La blasfemia contra el Padre o el Hijo puede ser perdonada (Mc 3:28; Luc 12:10; Hech 26:11; Col 3:8; 1Tim 1:13,20).



7) ¿Orando a quién? | Mateo 26:39 
«Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.»

En el modalismo se infiere que el diálogo de Jesús con el Padre es un monólogo. Es inútil justificar la oración de Jesús como cosa de un buen ejemplo que quiere dar al cristiano acerca de la oración. La angustia de Jesús, su desespero, su constante súplica, y su reclamo a un grupo de amigos por no apoyarle en su oración más necesitada sólo se justifica en el hecho de que la Persona del Hijo está orando a la Persona del Padre.



8) O no hay Juez, o no hay Abogado... | 1Juan 2:1 
«Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.»

Juan utiliza conceptos legales para hablar de nuestra relación con el Padre y el hijo. El problema que encuentra el modalismo con este texto es que si el Padre y el Hijo son la misma Persona, nosotros los acusados no podríamos tener un Juez y un Abogado al mismo tiempo.  Y de sólo imaginarlo, el Juez pelearía contra sí mismo en nuestra defensa.



9) ¿Cómo podría estar a su Diestra? | Hechos 7:56 
«... y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. »

Si el modalismo fuere cierto, Esteban sólo habría visto a una Persona. Recordemos que el modalismo enseña Dios es una sola Persona que se ha puesto varios trajes para tratar con la humanidad. Entonces Esteban habría visto a Dios, una Persona, con un traje, bien sea de Padre, Hijo o Espíritu Santo. Pero Esteban vio al Hijo a la derecha del Padre, no dos modalidades sino dos Personas.



10) ¿Se encomienda a sí mismo? | Lucas 23:46 
«Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.»

Si el modalismo fuere cierto, esta frase no existiría porque no tendría sentido. Cuando Esteban moría dijo lo 
mismo, no al Padre sino a Jesús (quien está a la diestra del Padre). Esto prueba que Jesús es lo mismo que el Padre, pero no es el Padre.






¿Enseñó Jesús en Juan 10:34 que las personas pueden ser "dioses"?


por Norman Geisler |

Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?

No se debe usar este texto para apoyar la idea de que somos (o podemos volvernos) pequeños dioses, pues semejante interpretación va en contra del contexto global. Jesús no está hablando a panteístas (que creen que Dios es todo y que todo es Dios) ni a politeístas (que creen en muchos dioses). Más bien, se dirige a monoteístas estrictos judíos que creen que sólo el Creador del universo es Dios. Así que su declaración no debe ser arrancada de este contexto monoteísta y tergiversada en sentido panteísta o politeísta.

Se debe entender la declaración de Jesús como parte de su razonamiento total aquí, el cual es un argumento con más razón: "Si Dios llamó aun a los jueces humanos 'dioses', ¿con cuánta más razón puedo llamarme el Hijo de Dios?" Cristo acababa de proclamarse uno con el Padre, diciendo: "El Padre y yo uno somos" (10:30). Los judíos querían apedrearlo porque pensaban que Cristo blasfemaba, haciéndose igual a Dios (vv. 31-33).Jesús respondió citando Salmo 82:6, que dice: "Yo dije: «Vosotros sois dioses»." Así que, argumentó Jesús, si a los humanos se les podía llamar "dioses", ¿por qué no se puede llamar "Dios" al Hijo de Dios?

Nótese que no todos son llamados "dioses", sino sólo una clase especial de personas, a saber, los jueces acerca de los cuales Jesús dijo que son "aquellos a quienes vino la palabra de Dios" (v. 35). Jesús mostraba que si las Escrituras del Antiguo Testamento podían dar algo de estado divino a jueces divinamente nombrados, ¿por qué debía resultarles increíble que él se llamara el Hijo de Dios?

Aquellos jueces eran "dioses" en el sentido de que estaban en el lugar de Dios, juzgando aun asuntos de vida y muerte. No se les llamaba "dioses" porque eran seres divinos. De hecho, el texto que cita Jesús (Sal 82) continúa diciendo que eran sólo "hombres" y que morirían (v. 7).También afirma que ellos eran "hijos del Altísimo", pero no porque eran de la esencia de Dios mismo.

Es posible, como creen muchos eruditos, que cuando el salmista Asaf les dijo a los jueces injustos: "Vosotros sois dioses", hablaba con ironía. Decía:"Os he llamado "dioses", pero en realidad moriréis como los hombres que son en realidad." De ser así, cuando Jesús aludió a este salmo en Juan 10, decía que el nombre que se les dio a los jueces israelitas en ironía y enjuicio, a él lo describía en realidad. Jesús ofrecía una defensa de su propia deidad, no de la deificación del hombre.


¿Cómo puede un Dios bondadoso permitir el sufrimiento?

por Timothy Keller | 


Hay gente que no cree que el Dios del cristianismo exista, pues es todopoderoso, pero no lo suficientemente bueno para terminar con el mal y el sufrimiento, o es bueno pero no lo suficientemente poderoso para terminar con el mal y el sufrimiento. Bien sea lo uno o lo otro, el Dios todo poderoso y completamente bondadoso de la Biblia no podría existir.

Pero el intento por demostrar que el mal niega la existencia de Dios actualmente es reconocido en casi todas las esferas como completamente infundado. ¿Por qué?

El filósofo J.L. Mackie, quien argumenta en contra de la existencia de Dios, dice: “Si existe un Dios bueno y poderoso, no permitiría el mal inadmisible; pero como existe tanta maldad absurda e injustificada en el mundo, el Dios tradicional, bueno y poderoso no puede existir”.

Muchos filósofos han detectado un defecto en este razonamiento. En la afirmación de que el mundo está lleno de una maldad absurda hay una premisa oculta; concretamente, que si el mal me parece absurdo a mí, entonces deber ser absurdo.

Obviamente, este razonamiento es falaz. El hecho de que no puedas ver o imaginar una buena razón por la cual Dios pudiera permitir que suceda algo, no significa que no haya una. De nuevo, vemos dentro de un escepticismo inflexible, una fe enorme en las facultades cognitivas de cada individuo.

Por ejemplo, si buscas a un San Bernardo en tu perrera y no ves ninguno, es razonable suponer que no hay ninguno allí. Pero si buscas una ameba en la perrera y no ves una sola, no es razonable suponer que no hay ninguna. Porque, después de todo, nadie puede verlas sin la ayuda de un microscopio. Muchos suponen que si hubiera buenas razones para la existencia del mal, estas serían accesibles a nuestras mentes, más como San Bernardos que como amebas; pero ¿por qué habría de ser así?

Aunque muchas personas no agradecen sus tragedias, también es cierto que no cambiarían por nada la sabiduría, el carácter y la fortaleza que han obtenido de ellas. Con el tiempo y la perspectiva adecuada, casi todos podemos ver que al menos algunas de las tragedias y momentos dolorosos que ocurren en la vida tienen sus aspectos positivos. ¿Por qué no habría de ser posible que, desde el punto de vista de Dios, haya buenas razones para todas ellas?



¿Qué es el Sincretismo?

por R.C. Sproul | 

El sincretismo es el proceso por el cual algunos aspectos de una religión son asimilados, o incorporados, a otra religión. Esto lleva a cambios fundamentales en ambas religiones. En el Antiguo Testamento, Dios estaba profundamente preocupado con las presiones y las tentaciones hacia el sincretismo. Cuando el pueblo de Dios entró en la Tierra Prometida fueron confrontados con religiones paganas. Los dioses cananeos, Baal y Asera, se convirtieron en objetos de la devoción israelita. Más adelante, el pueblo de Dios adoró a los dioses nacionales de Asiria y Babilonia. La ley de Dios le advertía a Israel con claridad que no debía abandonar a Jehová en pos de otros dioses, y que tampoco debía adorar a otros dioses además del verdadero Dios. Los profetas predijeron los juicios venideros que caerían si la gente modificaba su fe para acomodarla a las doctrinas y prácticas extranjeras.

El período del Nuevo Testamento fue típico de un extenso sincretismo. Con la expansión del Imperio Griego, sus dioses se mezclaron con los dioses nativos de las naciones conquistadas. El Imperio Romano también abrigó en su seno a todo tipo de culto y religiones de misterio. El cristianismo no pudo escapar a esto. Los padres de la iglesia no solo propagaron el evangelio sino que lucharon por proteger su integridad. El maniqueísmo (una filosofía dualística que identificaba lo físico con el mal) se introdujo en algunas doctrinas. El docetismo (una enseñanza que negaba que Jesús hubiese tenido un cuerpo físico) ya constituía un problema mientras el Nuevo Testamento estaba en proceso de composición. Muchas formas de neoplatonismo hacían un esfuerzo consciente por combinar elementos de la religión cristiana con la filosofía platónica y con el dualismo oriental. La historia de los credos cristianos es la historia del pueblo de Dios buscando separarse de las artimañas de las religiones y filosofías foráneas. Este problema todavía existe hoy en día en la iglesia. Las filosofías no cristianas como el marxismo o el existencialismo buscan el poder del cristianismo mientras dejan de lado lo que es singularmente cristiano. El sincretismo continúa siendo una herramienta poderosa para separar a Dios de su pueblo.

Cada generación de cristianos tiene que enfrentarse con la tentación del sincretismo. Si nuestro deseo es "estar al día" o ser contemporáneo en nuestras prácticas y creencias, caeremos en la tentación de ser conformados por los modelos de este mundo. Aceptaremos las prácticas y las ideas paganas e intentaremos "bautizarlas". Hasta cuando combatimos y nos enfrentamos con las religiones y filosofías extrañas corremos el riesgo de ser influenciados por ellas. Cualquier elemento extraño que se filtre en la fe y la práctica cristiana constituye un elemento que debilita la pureza de la fe.

Las Concepciones Antagónicas de Dios

por C. S. Lewis | 

Se me ha pedido que diga qué es lo que creen los cristianos, y empezaré por señalar una cosa que los cristianos no tienen que creer. El que es cristiano no tiene por qué creer que todas las demás religiones se hallan enteramente equivocadas. El ateo tiene que creer que el punto principal de todas las religiones que hay en el mundo es sencillamente una gigantesca equivocación. El cristiano se halla en libertad de pensar que todas las otras religiones, aun las más estrafalarias, contienen al menos una pequeña porción de la verdad. Cuando yo militaba en el ateísmo tuve que tratar de persuadirme de que la mayoría de la raza humana siempre había estado equivocada en cuanto a lo más importante. Cuando me hice cristiano estuve en posibilidad de sostener un punto de vista más liberal. Por supuesto, ser cristiano significa pensar que en aquello en que el cristiano difiere de todas las demás religiones, el cristianismo está en lo cierto y todas las otras equivocadas. Tal como sucede con la aritmética, existe sólo una respuesta para una suma dada, y todas las demás respuestas están equivocadas; pero algunas de estas respuestas equivocadas se hallan más cerca que las otras de la respuesta correcta.

La primera gran división de la humanidad se da entre la mayoría que cree en alguna clase de Dios o de dioses, y la minoría que no cree en El o en ellos. En este punto el cristianismo se halla alineado con la mayoría: con los antiguos griegos y romanos, con los salvajes modernos, los estoicos, los platónicos, los hindúes, los mahometanos, etc., en contra de los modernos materialistas de la Europa Occidental.

Veamos ahora la segunda gran división. La gente que cree en Dios puede dividirse de acuerdo con la clase de Dios en el cual cree. Existen dos ideas muy diferentes en cuanto a este tema. Una de ellas es la de que Dios se halla más allá del bien y del mal. Los humanos calificamos una cosa como buena y la otra como mala; pero de acuerdo con lo que creen algunos, esto no es más que nuestro punto de vista humano. Ellos sostienen que mientras mayor conocimiento se obtenga, menos inclinado se halla uno a dividir las cosas entre buenas y malas y más claro se llegará a ver que en un sentido todo es bueno y en otro sentido todo es malo, y que nada pudo haber sido diferente. En consecuencia, esta gente piensa que mucho antes de llegar al punto de vista divino, esta distinción entre lo bueno y lo malo habrá desaparecido del todo. Dicen que determinamos que un cáncer es malo porque mata al hombre; pero que de igual manera podríamos llamar malo a un cirujano experto porque mata al cáncer. Todo depende del punto de vista que se tenga. La otra idea opuesta a la ya dicha es la de que Dios es definidamente "bueno" o "justo", que es un Dios que toma partido, que ama el amor y odia el odio, que desea que nos comportemos en una forma determinada y no en la otra. Al primero de estos puntos de vista, que dice que Dios se halla más allá del bien y del mal, se le conoce como panteísmo. Fue sostenido por el gran filósofo prusiano Hegel y, hasta donde lo entendemos, por el hinduismo. El otro punto de vista es sostenido por los judíos, los mahometanos y los cristianos. 

Y al lado de esta gran diferencia entre el panteísmo y la idea cristiana en cuanto a Dios, por lo general hay otra. Por lo común los panteístas creen que Dios, por decirlo así, anima el universo como el hombre anima su propio cuerpo; que el universo casi es Dios, que si él no existiera tampoco existiría Dios, y que todo lo que hallamos en el universo es una parte de Dios. La idea cristiana de Dios es completamente distinta. Creemos que Dios concibió y creó el universo como el hombre que pinta un cuadro o compone una partitura musical. El pintor no es un cuadro y no muere si su pintura es destruida. Se puede decir que él "pone mucho de sí mismo en el cuadro que pinta", pero con esto sólo se quiere dar a entender que la belleza e interés del cuadro brotó de su mente. La habilidad del pintor no está en la pintura en el mismo sentido en que se halla en su cabeza o en sus manos. Esperamos que se note cómo esta diferencia entre los panteístas y los cristianos se une con la otra. Si no se toma muy en serio la diferencia entre el bien y el mal, es fácil decir que todo lo que se halla en el mundo es parte de Dios; mas si se piensa que algunas cosas son realmente malas, y que Dios es realmente bueno, no se puede hablar en esta forma. Se debe creer que Dios se halla separado del mundo y que algunas de las cosas que vemos en el mundo son contrarias a la voluntad divina. Confrontado con un cáncer o con una barriada miserable, el panteísta puede decir: "Si pudieras verlo desde el punto de Dios". El cristiano replica: "No digas insensateces", parte de Dios". El cristiano replica: "No digas insensateces. Porque el cristianismo es una religión batalladora. Piensa que Dios hizo el mundo; que el espacio y el tiempo, el calor y el frío, los colores y los sabores, y todos los animales y los vegetales, son cosas que Dios inventó tal como un hombre inventa cuentos. Pero también piensa que gran parte de las cosas que hay en el mundo han tomado un rumbo equivocado y que Dios insiste, y en forma muy vigorosa, en que nosotros las restauremos.

Y esto, por supuesto, suscita una gran interrogante. Si el Dios bueno hizo el mundo, ¿por qué éste ha tomado el sendero torcido? Por muchos años simplemente rehusé yo poner atención a las respuestas cristianas, porque mi posición era ésta: "Por mucho que digan, y por más sutiles que sean sus argumentos, ¿no es mucho más sencillo y más fácil decir que el mundo no fue hecho por un poder inteligente? Todos sus argumentos, ¿no .son sencillamente un intento complicado de evitar lo que es obvio?" Pero eso me llevó a verme envuelto en otra dificultad.

Mi argumento en contra de Dios era que el universo parecía demasiado cruel e injusto. ¿Pero de dónde había obtenido esta idea de lo justo y lo injusto? Nadie dice que una línea está torcida a menos que tenga una idea de lo que es una línea recta. ¿Con qué estaba comparando este universo cuando decía que era injusto? Si todo era tan malo y tan sin sentido de la A a la Z, por decirlo así, ¿por qué yo, que suponía ser parte de este todo, reaccionaba en forma tan violenta en contra de él? Un hombre se siente mojado cuando cae en el agua porque el hombre no es un animal acuático; un pez no se siente mojado. Por supuesto que habría podido dejar de lado mi idea de la justicia al decir que ella no era sino una idea personal. Pero si hacía tal cosa, mi argumento en contra de Dios se venía al suelo; porque el argumento dependía de decir que el mundo era injusto y no simplemente que no satisfacía mi fantasía privada. Así que en el mismo hecho de tratar de probar que Dios no existía -en otras palabras, que toda la realidad carecía de sentido- me vi forzado a reconocer que una parte de la realidad, o sea mi idea de la justicia, estaba llena de sentido. En consecuencia el ateísmo se convierte en algo demasiado ingenuo. Si el universo entero no tuviera sentido, nunca habríamos hallado que carece de sentido, de igual modo que, si no existiera la luz y por lo tanto criaturas con ojos, nunca habríamos llegado a conocer la existencia de las tinieblas. Las tinieblas serían un concepto carente de sentido.

Apocalipsis 1:8 y el Todopoderoso

por Juan Valles | 

¿Cumple Jesús con los requisitos para ser el Todopoderoso de Apocalipsis 1:8?

Apocalipsis 1:8 es un texto muy importante porque, de referirse a Jesucristo echaría por tierra las ideas de mucha gente que dicen que Jesús no es Dios (con mayúscula), ni Todopoderoso. Muchas sectas (testigos de Jehová, henoteistas, etc) con enseñanza arriana intentan desprestigiar y minimizar al Creador y Salvador nuestro, pero la Biblia debe hablar, así que nosotros debemos captar su mensaje. Vamos a analizar este verso. La Escritura dice:

"Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso."

Hay dos puntos de vista los cuales vamos a desnudar aquí. Los que están en contra de referirse a Cristo alegan que Cristo era el protagonista hasta el verso 7, luego en el 8 se refiere al Padre, y después en el 9 continua hablando de Cristo. El pasaje dice:
v.4 Cordial saludo de Juan Para las siete iglesias que están en Asia: Que todos ustedes gocen del generoso amor y la paz de parte del que es y era y viene; de parte de los siete espíritus que están ante su trono y v.5 de parte de Jesucristo, quien es el testigo fiel, el primero en resucitar y el que gobierna sobre los reyes del mundo. Cristo nos ama y con su sangre nos liberó de nuestros pecados, v.6 ha hecho de nosotros un reino y nos hizo sacerdotes que sirven a Dios su Padre. ¡A él sean el poder y la gloria por siempre! Así sea. v.7 Miren, Cristo va a venir en las nubes. Todos lo verán con sus propios ojos, incluso los que lo atravesaron; y todas las naciones de la tierra llorarán por él. Así sea. v.8 El Señor Dios dice: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es y era y viene. Soy el Todopoderoso».v.9 Yo soy Juan, hermano de ustedes en Cristo; estamos unidos en Jesús y compartimos su sufrimiento, su reino y su fortaleza. Me encontraba en la isla de Patmos por ser fiel al mensaje de Dios y dar testimonio sobre Jesús."

Ya leído el pasaje creo que el mismo verso 8 nos da la respuesta sin necesidad de revisar el pasaje completo. Para ello debemos analizar algunos términos empleados aquí. ¿Quién es Yo Soy? ¿Quién y qué es el Alfa y Omega? ¿Qué significa ser el que Es, que Era y que Viene? Si la respuesta a estas interrogantes apuntan a Jesús entonces no debemos inventar doctrinas raras. Así que veamos.

La primera respuesta sobre la expresión "Yo Soy" es común tanto al Hijo como al Padre, y aparece tanto en el AT como en el NT. Recordemos que Jesús le dijo a unos judíos: "antes que Abraham fuese, YO SOY" (Jn 8:58). Aquí en Apocalipsis se usa el griego "ego eimi", una expresión atemporal, la misma usada por Jesús para referirse así mismo en Jn 8:58. ¿Apunta a Jesús? Sí, no hay duda.

Luego nos referimos al El Alfa y Omega, Principio y Fin. El Alfa es la primera y el Omega la última letra del alfabeto griego. Esta expresión significa lo que viene después: "principio y fin". En este mismo capítulo 1, verso 17,18 leemos: "Al verlo, caí a sus pies como muerto. Luego, él puso su mano derecha sobre mí y dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último. Soy el que vive; estuve muerto, pero mira: ahora vivo para siempre...  "T. C. Horton, en su libro "Los Nombres de Cristo" relata:
"De lo que se infiere que nuestro Señor es el Primero y el Último. Él es la fuente de todas las cosas. La fuente de toda verdad, la fuente de las promesas dadas en la Palabra de Dios, de todas las profecías, de todos los mandamientos y de todos los castigos. ¡Cuán grande es nuestro Salvador y Señor, el que es y el que era y que ha de venir. Todo está involucrado en dos palabras: Principio y Fin"

Pero, ¿quién es este Alfa y Omega? Para salir de dudas vayamos a unos cuantos versos más adelante, que dice: "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Me volví para ver la voz que hablaba conmigo. Y vuelto, vi siete candelabros de oro,  y en medio de los siete candelabros a uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y tenía el pecho ceñido con un cinto de oro" (Ap 1:11-13) ¿Leyó bien? Jesús es el Alfa y Omega. 

Hay otra referencia en Ap 21:6, donde es el Padre quien habla, y dice "¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. A todos los que tengan sed, les permitiré beber del manantial del agua que da vida."

También puede leer en Ap 22:12,13 donde el mismo Jesús, identificándose como "El Alfa y Omega", nos dice "Estén alerta porque vengo pronto! Traeré conmigo la recompensa que cada cual merece por lo que ha hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin." Quizá alguien quiera alegar que en este pasaje no dice que quien habla sea Jesús, pero tres versos más adelante, en el 16, nos dice "Yo Jesús..." Así que de dos puntos que hemos analizado ambos señalan a Jesucristo. Vayamos al siguiente punto.

¿Qué significa "El que Es, el que Era y el que ha de venir"? Significa que el Dueño y Señor de la historia vendrá, es decir, que era eternamente, que es eternamente y seguirá siendo eternamente. Así mismo se nos dice que ha de venir. Esta sola referencia puede debe aplicarse a Jesucristo. Esto lo podemos evidenciar en 1:7 cuando dice "Miren, Cristo va a venir en las nubes. Todos lo verán con sus propios ojos..." y también en 22:12,13 cuando dice "Vengo pronto..." Este otro punto se puede anotar como otro requisito cumplido por Jesucristo para ser el Todopoderoso. 


¿Qué significa que en el mismo libro la misma expresión, el "Todopoderoso" se refiera a Dios y no a Cristo?

Sí, en el capítulo 4:8, así como en 11:17; en 15:3; en 16:7,14; en 19:6,15 y en 21:22 se utiliza la misma palabra griega "pantokrator" para referirse específicamente a Dios y no a Jesús como Todopoderoso. ¿Quiere decir esto que el Todopoderoso del capítulo 1:8 no sea Jesús? No. Sencillamente quiere decir que obligatoriamente debe mostrar a Dios como el Todopoderoso porque, el hecho de que Cristo lo sea, no indica que el Padre no. Por ejemplo: en el AT se nos dice que Jehová es el Redentor (ver Os 13:14), pero en el NT el Redentor es Cristo (ver Ap 5:9). ¿Quiere decir que el Padre no es el Redentor porque el Hijo lo es, o viceversa? De ninguna manera. La igualdad de la Deidad hace que compartan estos títulos. Otro ejemplo lo vemos en el Salmo 23, donde se dice que Jehová es mi Pastor. Pero en Juan 10:11 el Pastor es Cristo. De nuevo volvemos a la igualdad de la Deidad: ambos comparten títulos y nombres, por lo cual podemos concluir que ambos son El Todopoderoso. Cabe aquí el comentario de Simon Kistemaker sobre nuestro verso 8 de estudio:
"Este versículo sintetiza el primer segmento del capítulo 1 subrayando la divinidad de Jesucristo como uno con Dios el Padre. El Señor Jesucristo ha estado desde la eternidad con el Padre, ha venido a la tierra a pagar el castigo de nuestro pecado por medio de su muerte y resurrección, y nos hace la promesa de su retorno. Jesús mismo es quien pronuncia las palabras de este texto, como resulta evidente en un segmento posterior (vv.17–18) donde se identifica como primero y último, el viviente que murió pero que vive eternamente, detentando las llaves de la muerte y el Hades. Jesús ocupa el lugar central en los ocho primeros versículos de este capítulo..."


Para finalizar, cito el comentario de Elvis Carballosa en su libro "La Deidad de Cristo"
En su visión apocalíptica, el apóstol Juan contempla a Jesús regresando a la tierra por segunda vez. El apóstol identifica al Señor como: 1) el Alfa y la Omega, una figura que habla de Su grandeza (principio y fin), 2) el Señor, señalando hacia Su soberanía; 3) el que era y que ha de venir, y 4) el Todopoderoso (ho pantokrator), es decir, El tiene control sobre todas las cosas. Jesús tiene autoridad y soberanía sobre todo el universo (Ap. 4:8; He. 1:3; Col. 1:7).



¿Podemos creer cualquier cosa respecto a Jesús?

por Juan Valles | 

Por supuesto ya lo sabía, ya lo había visto en varias páginas por ahí y en ciertos comentarios de "apologistas" de internet. Y ya me decidí a hablar al respecto: Jesús es Dios, y no sólo es importante reconocerlo sino necesario para la salvación.

En los relatos evangélicos nos muestran el interés de Jesús por saber lo que se piensa de él. Mateo nos narra que "Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" Es decir, ¿qué cree la gente de mí? Mateo continua el relato y nos da la respuesta que le dieron a Jesús: "Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas." Varias opiniones. Y hoy día pasa igual: ven a Jesús como un maestro, otros lo ven como un profeta, otros lo ven como el fundador de una religión, o como un hombre sabio del oriente, etc. Las opiniones respecto a Jesús van y vienen. Pero Jesús va por más, pues no sólo le interesa la opinión de los de afuera sino de los suyos, y pregunta: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Si usted es uno de los de Jesús, si es cristiano, si es uno de sus discípulos, esta pregunta es para usted: ¿quien crees que es Jesús? ¿Quiere saber lo que dijeron los discípulos? Solamente uno levantó la voz. Mateo lo registra: "Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." En este punto estalló el infierno, se colapsó el cielo, todos saltaron en alabanza a Dios y todo el mundo espiritual quedaría atónito. Sí, a Jesús no sólo le interesa la opinión que tengamos de Él, sino que tengamos la opinión correcta.


El Yo Soy

El Yo Soy sigue siendo una bandera para la Deidad de Jesús. El ego eimi de Juan 8:58 es un ejemplo claro donde Jesús contrasta su eternidad y preexistencia delante del prinicipio de Abraham, cosa que los judíos entendieron de inmediato. Pero esto de 8:58 es el climax que Jesús venía anunciando desde más temprano. En el mismo capítulo, pero en el verso 24 hallamos un texto que nos concierne:

"Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis."

Recordemos que el Yo Soy es el equivalente a la Deidad Plena, la referencia al Jehová del Antiguo Testamento que se le manifestó a Moisés (ver Éxo 3:14). Y Jesús les dice "Si no creéis que Yo Soy, en vuestros pecados moriréis." 

Como ya lo he explicado, esta expresión griega indica que Jesús es atemporal, que contrasta con cualquier ser humano porque contrario a Jesús nosotros tenemos un origen en el tiempo (El Mesías sería eterno Is 9:6, Miq 5:2). Para concluir, vemos a Jesús diciendo Si no crees que Yo Soy Dios, si no crees que yo soy Jehová, si no crees que Yo Soy Dios, en vuestros pecados moriréis.


Si confesares con tu boca...

En su carta a los romanos Pablo viene hablando del pueblo judío, y lanza una frase extraordinaria, que se usa mucho para predicar a Cristo entre los escépticos, pero que refiere mucho contenido teológico. Pablo dijo:
"... que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." -Romanos 10:9
A pesar de que muchas han leído este pasaje se olvidan de que el título "Señor" es un sinónimo de "Dios". Y aunque algunos consideran este palabra como un adjetivo común que no tiene mayor relevancia, en la perspectiva del Nuevo testamento refiere mucho. No olvidemos que cuando se tradujo la escritura hebrea al griego, es decir, la llamada septuaginta, el término "Jehová-Elohim" se tradujo por "ho kyrios ho theos", es decir, El Señor Dios. Ahora bien: es precisamente esta expresión (ho Kyrios) la que se aplica a Cristo en el Nuevo testamento. De hecho, al final del evangelio de Juan vemos a Tomás que cae en adoración y dice a Jesús "Dios mio y Señor mio" (ho kyrios mou kai ho theos mou). ¿Necesitamos más pruebas o preferimos seguir siendo tercos pese a la evidencia?

William Hendriksen comenta de este verso "Que el título de Señor es usado aquí (en Ro. 10:9) en su sentido más exaltado, indicando la igualdad de Jesús con Dios, es claro no sólo por el hecho que el apóstol frecuentemente y sin vacilaciones atribuye a Jesús cualidades que en el Antiguo Testamento se le atribuyen a Dios, sino también por la circunstancia que ya en 9:5 él ha llamado a Jesús sobre todo Dios bendito por siempre."

Así que podemos pensar de Jesús lo que mejor parezca, pero si queremos dar en el blanco debemos seguir lo que la Biblia dice. Jesús es Dios, y está interesado en que tengamos de él la perspectiva correcta, que reconozcamos y creamos que es lo que dice ser, Dios en carne, pues en su cuerpo carnal habita todo Dios (Col 2:9), sin reservas. Si no creemos que Jesús es tal entonces moriremos en nuestros pecados. Pero si reconocemos que Jesús es el Señor, entonces seremos salvos.

El Señor le bendiga.


¿Pensaba Jesús que era el Mesías de Israel?


por Craig Evans | 

Durante una buena parte del periodo moderno de la investigación bíblica (aproximadamente en los dos últimos siglos) ha estado de moda dudar que Jesús pensaba que él era el Mesías de Israel. Se argumentaba que la confesión según la cual Jesús era el Mesías surgió entre sus seguidores judíos como consecuencia de la proclamación pascual que afirmaba que Jesús había sido resucitado.

Las dudas en este sentido continuaron durante gran parte del siglo XX, especialmente en la investigación alemana. A lo sumo, algunos estudiosos estaban dispuestos a admitir una autocomprensión mesiánica implícita por parte de Jesús, que se veía, por ejemplo, en las expresiones jesuanas de autoridad, con las palabras o con los hechos. Sin embargo, esta imagen ha cambiado en los últimos años, gracias principalmente a una mejor comprensión del mesianismo judío en tiempos de Jesús y a algunos textos importantes de la región del Mar Muerto publicados finalmente en la década de 1990.

Pero antes de seguir adentrándonos en esta cuestión, sería útil definir el término mesianismo. La palabra mesías es hebrea y significa «ungido ». En el Antiguo Testamento se aplica esta palabra a tres funciones: el sacerdote ungido, el rey ungido y el profeta ungido. No obstante, cuando hablamos de mesianismo, nos referimos a ideas sobre el rey ungido, considerado normalmente como un descendiente de David. En los días de Jesús, el mesianismo estaba centrado en las esperanzas puestas en un futuro descendiente de David que iba a restaurar Israel. Los manuscritos del Mar Muerto han enriquecido nuestra comprensión de las ideas mesiánicas en la antigüedad tardía.

Quizás el texto de Qumrán más importante para la autocomprensión mesiánica de Jesús sea 4Q521 (es decir, el documento número 521 de la cueva 4 de Qumrán). Una parte de este texto habla de cosas que sucederán cuando el Mesías de Dios aparezca en escena. La parte que nos importa en este contexto dice: 

«[pues los cie]los y la tierra escucharán a su mesías, [y todo] lo que hay en ellos (Sal 146,6) no se apartará de los preceptos santos. ¡Reforzaos, los que buscáis al Señor en su servicio! ¿Acaso no encontraréis en eso al Señor (vosotros), todos los que esperan en su corazón? Porque el Señor observará a los piadosos y llamará por el nombre a los justos, y sobre los pobres posara su espíritu (Is 11,2), y a los fieles los renovará con su fuerza. Pues honrará a los piadosos sobre el trono de la realeza eterna, librando a los prisioneros (Sal 146,7), dando la vista a los ciegos, enderezando a los torcidos (Sal 146,8). Por siempre me adheriré a los que esperan. En su misericordia, él juzgará], y a nadie le será retrasado el fruto [de la obra] buena, y el Señor obrará acciones gloriosas como no han existido, como él lo ha di[cho,] pues curará a los malheridos, y a los muertos los hará vivir (Is 26,19), anunciará buenas noticias a los humildes (Is 66,1), colmará [a los indigentes (Sal 132,15), conducirá a los expulsados, y a los hambrientos los enriquecerá (Sal 107,9). [...] y todos [...]» (4Q521 frag. 2, col. II, líneas 1-14).
[Las cursivas indican palabras y expresiones citadas o parafraseadas del Antiguo Testamento, con las referencias entre paréntesis. Las palabras y letras entre corchetes contienen textos restaurados (es decir, reconstruidos por los especialistas)].


Este fragmento de 4Q521 está formado por una serie de expresiones tomadas de los salmos (especialmente del Salmo 146) y de Isaías. Todas estas expresiones son vistas como profecías que se cumplirán cuando «su» (es decir, de Dios) «Mesías» aparezca. Es evidente que el autor de este manuscrito fragmentario tenía una idea muy elevada del Mesías de Dios. El cielo y la tierra y todo lo que contienen «escucharán » u «obedecerán» al Mesías. Él librará a los prisioneros, dará la vista a los ciegos, enderezará a los torcidos, curará a los malheridos (es probable que esta expresión sea una referencia a las consecuencias de la guerra prevista entre los «hijos de la luz» y los «hijos de las tinieblas »), hará vivir a los muertos y anunciará buenas noticias a los pobres. Todas estas cosas maravillosas sucederán cuando aparezca el Mesías, el ungido del Señor. 

Lo que hace que todo esto sea interesante para comprender a Jesús es que él dice algo parecido cuando responde a Juan el Bautista, que se encuentra preso y desanimado. Juan manda preguntar a Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?» (Mt 11,3). Jesús responde con su propia selección de palabras y expresiones de los profetas:

«Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan [Is 35,5-6], los leprosos quedan limpios y los sordos oyen [Is 35,5], los muertos resucitan [Is 26,19] y se anuncia a los pobres la Buena Nueva [Is 61,1]. ¡Y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!» (Mt 11,4-6; las cursivas son mías). Lo interesante es que Jesús apela a algunos de los pasajes y expresiones empleados también por el autor de 4Q521. Jesús dice a Juan que los ciegos ven, los muertos resucitan, y a los pobres (o afligidos) se les anuncia la Buena Noticia. La consecuencia es bastante clara. Al responder de este modo a la pregunta de Juan, Jesús da a entender claramente que él es, en efecto, el Mesías de Israel, porque las cosas maravillosas que se esperaba que sucedieran cuando llegara el Mesías están sucediendo de hecho en el ministerio de Jesús.

Otros textos de los manuscritos del Mar Muerto nos han ayudado también a comprender de un modo más preciso las ideas mesiánicas del tiempo de Jesús, así como otras ideas mesiánicas específicas expresadas en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, cuando el ángel anuncia a María el nacimiento de Jesús, le dice que su hijo será «llamado Hijo del Altísimo» e «Hijo de Dios» (Le 1,32.35). Durante algún tiempo algunos críticos argumentaron que la idea de que el Mesías iba a ser llamado «Hijo de Dios» reflejaba la influencia grecorromana sobre el cristianismo primitivo (porque al emperador romano se le denominaba con títulos como «hijo de Dios» y otros afines). Pero la figura salvadora esperada en 4Q246, un texto arameo que data del siglo I a.C, es llamada «Hijo del Altísimo» e «Hijo de Dios». Después de todo, esta idea estaba bien arraigada en Palestina.

Después de ser bautizado, Jesús oye una voz del cielo que le dice: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco» (Me 1,11). La alusión al Salmo 2,7 es evidente: «Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado». Aunque en una expresión anterior del Salmo 2 está claro que esta declaración memorable se dirige al Mesías del Señor (véase el v. 2), algunos investigadores no estaban seguros acerca de si este salmo era entendido en sentido mesiánico en tiempos de Jesús. Uno de los manuscritos de la Regla de la comunidad de Qumrán sugiere que era comprendido en ese sentido. Según lQSa, el Mesías vendrá «cuando Dios lo haya engendrado » (2,11-12).

Lo que nos muestra todo esto es que el mesianismo de Jesús estaba arraigado en las ideas mesiánicas comunes en su tiempo. Pero más importante aún es el hecho de que los asombrosos paralelos entre 4Q521 y la respuesta de Jesús a Juan el Bautista ponen de manifiesto que Jesús entendió claramente su ministerio en sentido mesiánico. Con respecto a la cuestión de la influencia que tuvo la proclamación pascual, no hay duda de que el hecho de ver a Jesús resucitado tuvo que acrecentar su dignidad en el pensamiento de sus seguidores. Pero los antiguos judíos no esperaban que el Mesías tuviera que morir y resucitar. Por tanto, la muerte y la resurrección no constituyen un patrón mesiánico.

Si Jesús no hubiera animado a sus discípulos a pensar que él era el Mesías, dudo mucho que el apasionante descubrimiento del sepulcro vacío y las apariciones del Resucitado hubieran llevado de por sí a los discípulos a pensar que Jesús era el Mesías de Israel. Si no hubiera habido un contenido mesiánico en la enseñanza y las actividades de Jesús antes de Pascua, es improbable que ese contenido hubiera existido después. La mejor explicación de los datos es que, en efecto, Jesús fue comprendido como el Mesías antes de la Pascua, y que la Pascua confirmó esta comprensión en las mentes y la fe de los discípulos.

Por último, la frecuente referencia de Jesús a sí mismo como el «Hijo del hombre» es otra indicación de su autocomprensión mesiánica. Es verdad que no hay pruebas claras de que la expresión «Hijo del hombre» fuera entendida en tiempos de Jesús como un título del Mesías. Pero al autodenominarse «Hijo del hombre», Jesús alude a la misteriosa figura del «hijo de hombre» en Daniel 714. Esta figura se acerca a Dios (el «Anciano») y recibe el reino o la autoridad y el gobierno (real). Que Jesús se entendiera a la luz de esta figura es un argumento en favor de la idea que hemos expresado: Jesús se consideró efectivamente como el Mesías de Israel. La identidad mesiánica de Jesús no es una invención cristiana postpascual.


Los testigos de Jehová y la Resurrección de Jesús

por Thomas Heinze | 

Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.  (Juan 2:19-21)




La Resurrección de Jesús
Los testigos de Jehová enseñan que Jesús resucitó, pero que lo hizo "como espíritu". En forma más específica, enseñan que en la resurrección Su cuerpo permaneció muerto, pero que la tumba quedó vacía porque Dios escondió el cuerpo en otro lugar.

Jesucristo Declaró que El Levantaría Su Cuerpo
Note el contraste entre la enseñanza de Cristo, cuando dijo que El resucitaría Su cuerpo, y la doctrina de los testigos de Jehová:
"Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho" (Juan 2:19-22).

Cristo profetizó que levantaría Su cuerpo. ¿Hubieran creído los discípulos si la profecía del Señor hubiese estado errada, y no hubiera resucitado Su cuerpo, sino únicamente Su Espíritu?

La opción es clara. Tenemos que creer en la poderosa enseñanza de la Biblia -que Cristo anunció que resucitaría Su cuerpo y lo hizo-, o en el débil razonamiento de hombres que afirman que El no lo hizo.

Si Cristo no hubiera resucitado en la forma en que había dicho, una buena ocasión para explicar lo que realmente sucedió hubiera sido cuando las mujeres fueron a la tumba, la encontraron vacía y vieron a un ángel que les explicó: "No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto". Si el Señor no hubiera resucitado como había dicho, ¿por qué dijo el ángel: "Ha resucitado, como dijo"?

Ese hubiera sido el momento oportuno para explicar: "El fue resucitado espiritualmente, luego Dios tomó Su cuerpo y lo escondió". La doctrina antibíblica de que el cuerpo de Cristo no resucitó de entre los muertos, sino que fue sacado y escondido, se originó en la mente de hombres y contradice la Palabra de Jehová.

Para leer profecías del Antiguo Testamento que enseñan que Cristo resucitaría de entre los muertos, vea Salmos 16:10 e Isaías 53:10-12.

Después de la Resurrección, Jesús Afirmó que Su Cuerpo había Sido Levantado y lo Demostró
Los discípulos tenían la tendencia a creer en fantasmas, es decir, en espíritus que a veces se materializaban en cuerpos para que la gente pudiera verlos. Antes, cuando los discípulos vieron a Cristo caminando sobre el agua, pensaron que habían visto un fantasma (Mateo 14:26; Marcos 6:49). Puesto que El sabía que en esta ocasión estaban pensando lo mismo, hizo lo necesario para probarles que ese era realmente Su cuerpo:
"Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos" (Lucas 24:37-43).

Note que primero Jesús dijo: "Yo mismo soy", y luego demostró que poseía carne y huesos reales.

Cuando personas que no estuvieron allí contradicen este relato, y afirman que los discípulos vieron una criatura espiritual, usted debe decidir si creerá en la palabra de ellos o en la Palabra de Jehová.

Aunque al principio les pareció irreal, después de ver y tocar el cuerpo de Cristo, con las heridas en Sus manos y pies, los discípulos creyeron y "volvieron a Jerusalén con gran gozo" (Lucas 24:52). Cuando pensaron que estaban viendo un espíritu, se sintieron "espantados y atemorizados". Cuando supieron que era Cristo mismo, que tenía carne y huesos, y que podía comer, experimentaron "gran gozo". El gozo de creer en la resurrección de Cristo es una bendición que usted puede y debe sentir.

Tomás no estuvo presente cuando Jesús mostró a los discípulos Su cuerpo resucitado, y él no creyó en el testimonio de ellos. Incluso, a los que habían estado allí, les dijo que él no creería a menos que pudiera tocar las heridas. Jesús visitó otra vez a los discípulos y, lo que le dijo a Tomás, le ayudará a usted también:
"Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron" (Juan 20:27-29).

Ver y tocar el cuerpo y las heridas de Cristo convenció a Tomás; sin embargo, por medio de este pasaje, Jesús también le habla a usted: "Felices son los que no ven, y creen". ¿Le es difícil creer? No dé por sentado que Jesús estuvo equivocado porque Sus palabras contradicen lo que le han dicho personas que usted respeta. ¡Pruébelo! Crea que El es su Señor y su Dios, quien realmente resucitó de entre los muertos. "Bienaventurados los que no vieron, y creyeron".

¿Cuál Debe ser Nuestro Testimonio?
En el capítulo anterior vimos que, los que seguían a Dios en los tiempos del Nuevo Testamento, debían ser testigos de Cristo. Ahora veremos que nuestro testimonio acerca de Cristo debe estar enfocado en Su muerte por los pecados, y particularmente en Su resurrección, porque Su muerte y resurrección son vitales para la salvación.

Antes de volver al cielo, Jesús dijo:
"... así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas" (Lucas 24:46-47).
¿Da usted testimonio a otros acerca del poder de la muerte y resurrección de Cristo para proveer el perdón por los pecados?

¿Cuál fue el Testimonio de los Apóstoles?
Un ejemplo del testimonio de Pedro se encuentra en un sermón que él dio y que encontramos en Hechos 2. El cita Salmos 16:8-10, explicando que habla de Jesús. En Hechos 2:27 llega al punto en donde el salmo que cita dice lo siguiente acerca de Cristo: "Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción". Luego Pedro explica lo que dice David:
"Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos" (Hechos 2:31-32).

Pedro declaró que la carne de Jesús no sufrió corrupción, justamente lo que se profetizó en el Antiguo Testamento.

Aquellos primeros creyentes dieron testimonio de esto, como debe hacerlo todo el que sigue a Jehová y cree en Su palabra. No se deje engañar; la resurrección de Cristo no fue sólo espiritual, ni Su cuerpo fue escondido como el de Moisés en algún otro lugar donde, revelando un milagro, vería corrupción. Las personas que enseñan que Dios escondió el cuerpo tienen que afirmar que Su cuerpo sí vio corrupción, o formular un nuevo tipo de milagro: la conservación perpetua del cuerpo. ¿Por qué hemos de rechazar el milagro bíblico de la resurrección para crear uno más difícil? Nuestro testimonio debe ser el que dieron los apóstoles: "Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús" (Hechos 4:33; vea también Hechos 3:14-15; 5:30-32; 10:40-41; 1 Corintios 15:1-4).

Su Salvación Depende de la Resurrección de Cristo
"Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados" (1 Corintios 15:17; vea también 1 Corintios 15:16-21; Colosenses 2:12-13).
"Además os declaro, hermanos, el evangelio... por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos... Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras" (1 Corintios 15:1-4).

Después de ver que su salvación depende de que crea que Cristo murió, y que resucitó de acuerdo con las Escrituras, está listo para leer Hechos 13:32-39, un pasaje similar al que leímos en Hechos 2. Lea todo el pasaje en su Biblia, puesto que aquí sólo hay espacio para incluir algunas porciones:
"Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús... para nunca más volver a corrupción... No permitirás que tu Santo vea corrupción... por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree".

Usted puede creer en la Palabra de Dios y ser declarado sin culpa, o puede creer las ideas de otras personas, ideas que son contrarias a las Escrituras. Sin embargo, usted no será salvo a menos que crea en el Cristo verdadero, quien murió por sus pecados y resucitó en cuerpo y espíritu.
"... y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados" (1 Corintios 15:17).

La buena noticia es que Cristo resucitó, y el Cristo resucitado salva a aquellos que creen en El. ¿Por qué no cree en El ahora para ser salvo? ¿Por qué ha de arriesgarse a permanecer otro minuto más en sus pecados?

Argumentos en Contra
Los que sostienen la teoría de que el cuerpo de Cristo no resucitó, citan pasajes que pueden entenderse en más de una forma. Uno dice: "... la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción". Sin embargo, el pasaje luego declara: "No todos dormiremos; pero todos seremos transformados... Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción..." (1 Corintios 15:50-53). ¡Transformados! Nuestro cuerpo corruptible se vestirá de incorruptibilidad. El versículo ni siquiera infiere que el cuerpo de Cristo se sustituyó con un nuevo cuerpo materializado, o que ese pudiera ser nuestro destino. El cuerpo será transformado, vestido de incorruptibilidad. No lo remplazará un cuerpo materializado, como pudiera entenderse si no se lee hasta el versículo 53. Siempre lea todo el pasaje.

Algunas personas también citan:
"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados" (1 Pedro 3:18-19).

Este pasaje se ha usado para enseñar que, después de la resurrección, Cristo estaba vivo sólo espiritualmente. Aunque la Traducción del Nuevo Mundo dice que Cristo fue hecho vivo "en el espíritu", otros usan la traducción que es igualmente correcta, "por el Espíritu", que no indica nada acerca del estado de Su cuerpo.

Sin embargo, ¡lo importante es el tiempo! ¿Cuándo predicó El a los espíritus encarcelados? Lo más probable es que ocurrió mientras Su cuerpo estaba en la tumba, y no después de la resurrección. De hecho, unos versículos después, el pasaje dice a dónde fue El después de la resurrección y ascensión: "quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios" (1 Pedro 3:22).

¿Cómo Resucitó Cristo a Otros?
La idea de que Dios se llevó el cuerpo del Señor Jesucristo para enterrarlo, como el de Moisés, es una doctrina inventada por hombres y sin fundamento bíblico. Tal idea no sólo contradice los pasajes recién citados, sino que es sumamente improbable cuando recordamos a las otras personas que resucitó Cristo. A Lázaro y a todos los demás, El los resucitó físicamente. Cristo nunca resucitó a alguien sólo en espíritu, como la Sociedad Watchtower declara que resucitó El (Juan 11:43-44; Mateo 9:25; Lucas 7:14-15).

¿Cómo Puede ser Resucitado su Cuerpo?
"Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros" (Romanos 8:11).
Según el razonamiento de los testigos de Jehová, muchas de las personas que recibieron primeramente esta carta habrían estado entre los 144,000. Puesto que ellos pueden vivir en el cielo con cuerpos resucitados, la línea de razonamiento que afirma que Cristo no podría hacer eso, obviamente es falsa.

Si usted confía en Cristo como Salvador y recibe Su Espíritu, cuando muera, su cuerpo mortal será resucitado como el de Jesús.

Los Líderes de los Testigos de Jehová Creen en la Resurrección Corporal
Usted recordará, que los líderes de los testigos de Jehová creen firmemente que: "... los hombres fieles de la antigüedad pronto serán resucitados por el Señor, volverán a la tierra y se harán cargo de los asuntos visibles de la tierra". Como testimonio de su fe, alrededor de 1929 construyeron una casa para que los patriarcas del Antiguo Testamento vivieran allí cuando regresaran a la tierra. Ellos construyeron la casa a pesar de que la Sociedad Watchtower había errado antes, al predecir que el retorno de los fieles del Antiguo Testamento ocurriría en 1914, 1915, 1918 y 1925.

¡Los espíritus no necesitan casas! ¡Son los cuerpos los que las necesitan! Los líderes de la Sociedad Watchtower construyeron una casa porque sabían que Dios resucita los cuerpos de las personas. Creían que "los hombres fieles de la antigüedad" serían resucitados con sus cuerpos. Pero, al mismo tiempo rehusaron admitir esta realidad respecto a Cristo, a pesar de la clara enseñanza de la Palabra de Jehová:
"... Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras" (1 Corintios 15:3-4).

¿Fue Jesús un Mito o la Historia lo certifica?

por Josué Ferrer | 

En los siglos XVIII, XIX y XX algunos autores pusieron en entredicho la existencia de un Jesús histórico. No es que nieguen que Jesús sea el Hijo de Dios, sino que van más allá; nunca existió un hombre llamado Jesús de Nazareth. En la actualidad no son pocos los conspiranoicos que secundan estas tesis; tantos como los convencidos de que el ser humano no pisó la Luna o que Elvis Presley sigue vivo. Para negar la existencia de un Jesús histórico tendríamos que renunciar no sólo ala literatura cristiana, sino también a gran parte dela no cristiana, y considerar como un misterio inexplicable las bases y fundamentos de la cultura occidental. Casi nada. 

No obstante, la realidad es tozuda. Los numerosos yacimientos arqueológicos en Israel y Palestina que sacan a la luz monumentos cristianos del períodoromano y bizantino, los cuatro Evangelios, escritospor los propios discípulos de Jesús, a quien conocieron personalmente o las cartas de Pablo en que nos habla de los apóstoles, de la vida de Cristo, de las cuestiones y controversias de la primitiva iglesia cristiana, son fiel testimonio de Jesús. Por nomencionar los escritos cristianos de los siglos I, II y III: la carta de Bernabé, Clemente Romano, Ignacio de Antioquía, Arístides de Atenas, Aristón de Pella, Justino de Samaría, Orígenes, etc, etc. 

También la literatura judía postcristiana habla deJesús, aunque sea mal, como en el Talmud. Y los romanos, que se refieren a la existencia de un tal Jesús, al que llaman el Cristo y de una nueva religión por él fundada como Suetonio y Tácito. Plinio el Joven, procónsul de Bitinia dijo: «Afirmaba tenercostumbre de reunirse en días fijos, antes de salir el sol, para cantar a Cristo, considerado como Dios. Un cántico alternado, y comprometerse por juramento a no cometer crimen ninguno sino abstenerse del robo, asesinato, adulterio, infidelidad... Después de esto se separaban para volver a tomar un alimento común e inocente». Lo dice claro. 

Hay quien apunta que Jesús no pudo existir ya que visto en perspectiva hay cosas que no concuerdan como el calendario lunar o la documentación sobre gobernantes de la época, que indicaría que Jesús no pudo nacer en el momento en que nosotros estipulamos. No lo niego. Las crónicas de aquel tiempo son bien escasas, los datos confusos y desde luego a menudo hay corrimientos de varios años a la hora de fechar un suceso exacto. Tanto es así que hay investigadores que afirman que paradójicamente Jesús podría haber nacido en el año 7 A.C. En cualquier caso, esto tan solo querría decir que sabemos poco del carpintero, mas no invalidaría su vida. 

Pero el hecho en sí de que Jesús naciera en diciembre o en agosto, que lo matasen a los 33 años o a los 38 o a los 40 entra, en mi humilde opinión, dentro del apartado de lo anecdótico. Lo realmente significativo es el mensaje que nos trae: «Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo». Lo demás, son meras anécdotas sin importancia. Ciertamente ignoramos muchos datos sobre la figura del Jesús histórico –como de casi cualquier personaje de su época, por otro lado– pues entonces no había periódicos, mas resulta del todo innegableque una vastísima documentación de todos los tiempos atestigua la existencia de un Jesús real.


¿Leyó lo que escribió un historiador judío de su tiempo?
«Por aquel mismo tiempo apareció Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarle hombre; pues hizo cosas maravillosas, fue el maestro de los hombres que anhelan la verdad, atrayendo hacia sí a muchos judíosy a muchos gentiles. Él era el Cristo. Y, como Pilato le hiciera crucificar por acusaciones de las primeras figuras de nuestro pueblo, no por eso dejaron de amarle los que le habían amado antes: pues Él se les apareció resucitado al tercer día después que los divinos profetas habían predicho de él estas cosas y otros muchos prodigios sobre su persona. Hasta hoy dura la estirpe de los cristianos, que tomaron de Él su nombre».  
-Flavio Josefo (historiador judío).

 
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