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La Biblia y la Sola Scriptura



Bien es sabido que en la Iglesia católica romana la Biblia es utilizada como regla de fe. Pero también es sabido que la biblia no es la única autoridad en tales asuntos, sino que también la tradición ocupa un lugar prominente, acompañando a la Biblia en sus decisiones y enseñanzas. Esto marca un contraste con los que creemos en la sola scriptura, es decir, que la Biblia sea la única regla y autoridad.

No deja de ser común que partidarios del catolicismo exijan pruebas bíblicas de la “sola scriptura”, alegando que la Biblia no debe ser la única autoridad, o que Jesús no mandó a escribir un Nuevo Testamento, etc. Para ello, vamos a presentar algunos textos que certifican que sólo la Biblia es digna de ser tomada en cuenta como el único manual y regla para los asuntos inherentes al cristianismo. Comencemos…

Primero: La Biblia es la expresión de Dios
«Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.» -(2timoteo 3:16, NTV)

Este texto no nos habla de qué libros son inspirados o no, pues ni pretende hacerlo. Pero sí pretende decirnos que sean cuales sean los libros de la Biblia, (o los que se tenían para ese momento, es decir el AT y los libros del NT ya escritos y que hoy, luego de escritos, se refiere a todos) éstos deben decirnos la verdad y nos muestran lo que está mal en nuestras vidas, corrigiéndonos y enseñándonos a hacer lo correcto. Eso lo hace la Biblia. Sin embargo, comienza con una declaración sorprendente: la Biblia no es producto de hombres, es inspirada por Dios.

Greg Bahnsen dice:
«Este es universalmente reconocido como el pasaje clave para establecer el hecho de la inspiración divina de la Escritura. La palabra en griego subyacente a “inspirada por Dios” es theopneustos. Es una palabra pasiva que significa “soplo de Dios.” La palabra no habla de inspirar sino de espirar. No de Dios inhalando sino de Dios exhalando. La Escritura aquí es hablada como un producto final exhalado por el soplo creativo de Dios—sin referirse a como el hombre la recibe (ya sea escrita personalmente por Dios como en Éxodo 31:18 o dada a través de la mediación de un profeta).»

En un salto de irracionalidad y a fin de reconocer la tradición por encima de las Escrituras, algunos apologistas católicos (y uno que otro fanático) me ha dicho que Jesús no mandó a nadie a escribir el Nuevo testamento. Pero no han leído bien el texto que acabamos de mencionar: la Escritura es inspirada por Dios, es decir: es de origen divino, y cada una de sus palabras fue inspirada, ehalada, dicha por Dios. Aun el deseo de escribir cada línea fue provisto por Dios.

William Mc Donald, en su comentario a este texto, dice que «de forma milagrosa, Él comunicó Su palabra a los hombres y los condujo a escribirla para ser preservada de manera permanente. Lo que ellos escribieron era la mismísima palabra de Dios, inspirada y sin error.»

El diccionario Webster define la inspiración de esta manera: «Es la influencia sobrenatural del Espíritu de Dios ejercida sobre la mente del hombre, influencia que capacitó a los profetas, apóstoles y escritores sagrados para exponer la verdad divina sin mezcla de error.»

Hay Más…
«…entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo». (2Pedro 1:20,21)

James G. McCarthy, en su libro “El Evangelio Segun Roma” nos dice:
«La palabra traducida "interpretación" significa resolver o explicar. Pedro está diciendo que ningún escritor del Nuevo Testamento simplemente registró su propia explicación de lo que había oído y visto que Jesús enseñaba y hacía. La Escritura "nunca fue traída [originada] por voluntad humana" (2 P. 1:21).»

Algunos pretenden hacer creer que este texto sólo refiere a “interpretar” privadamente la escritura, y no es lo que Pedro intenta decir. A. T. Robertson señala que «Pedro no está aquí advirtiendo en contra de una interpretación personal de la profecía, como pretenden los catolicorromanos, sino en contra de la insensatez de profetas espontáneos sin impulso de parte de Dios.»

La Nueva Traducción Viviente (NTV) vierte el pasaje de esta manera:
«Sobre todo, tienen que entender que ninguna profecía de la Escritura jamás surgió de la comprensión personal de los profetas ni por iniciativa humana. Al contrario, fue el Espíritu Santo quien impulsó a los profetas y ellos hablaron de parte de Dios.»

Y esto nos confirma el hecho de que la escritura es originada, impulsada, producida por Dios, no por hombres, no por la Iglesia, no por concilios ni organizaciones humanas, es de origen divino y ello le da la sola autoridad para regir los asuntos de fe, por encima de cualquier autoridad humana y aun de la iglesia.

Con estos textos basta para declarar la sola scriptura. Dios inspiró su palabra, la protegió y la hizo posible hasta hoy. En una expresión de su Personalidad, de su Ser, que es Eterna y no cambia. Estos detalles son motivos suficientes para colocarla por encima de todo designio humano. Y ejemplo tenemos en nuestro Señor Jesucristo, quien siendo Dios tuvo que someterse a esa palabra y enseñar en base a ella, utilizando expresiones como "como dijo el profeta...", o "como está escrito". No es algo para tomar a la ligera: Jesús no dejó otra opción.


 Sólo y únicamente de la Palabra de Dios
Un ejemplo claro de lo que venimos hablando ocurre cuando Satanás tentó a Jesús y salió con las tablas en la cabeza, no logró su cometido. Pero se llevó unas respuestas de Jesús acerca de la Biblia que dicen más de lo que a simple vista parece. La NTV vierte así el pasaje de Mateo 4:4
«Pero Jesús le dijo: —¡No! Las Escrituras dicen: “La gente no vive sólo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios»

Aunque todo el verso es importante, haremos énfasis en «…sino de cada palabra que sale de la boca de Dios». La versión RV60 dice: «…sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» La idea es la misma: vivimos únicamente de cada palabra que sale de la boca de Dios. El lenguaje que utiliza el Señor Jesús es exclusivo, significa “únicamente”, “solamente”, “exclusivamente”. No podemos vivir de otra cosa que de la Palabra de Dios. Dicho de otra manera: no hay lugar para la tradición, sino para lo que Dios dice, lo cual es, como dice Hebreos 4:12, «viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.»


¿Por qué creo en la sola scriptura?
La Biblia no me da otra opción: me dice que sólo la palabra de Dios es digna de confiar. Y fíjese que los escritores del Nuevo Testamento (y aun nuestro Señor Jesús) no dejaron de referirse a las Escrituras como la base para sustentar sus afirmaciones. ¿Un ejemplo? Para que Pablo pudiera afirmar esto, tuvo que sustentarse en la Escritura: «Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas» (Gal 3:10).  Pedro también quería enseñar algo, y no había tradición alguna que lo respaldase, en cambio dijo: «porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo» (1Ped 1:16). Incluso Jesús, siendo Dios, tenía que sustentar sus afirmaciones en las Escrituras: «Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí» (Jn 6:45). Si Jesús, los apóstoles, los profetas y cada escritor bíblico sustentaron sus afirmaciones en la Palabra de Dios, ¿quiénes somos nosotros para pasar por encima a eso?


¿Y qué de las menciones de la tradición?
En la Biblia de Jerusalén leemos:
«Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.» (2Ts 2:15).

Aquí, la palabra “tradición” es el griego “paradosis”, que la RV60 traduce como doctrina, y significa una enseñanza que se transmite entre uno y otro. Pero este texto no niega la sola scriptura. Las enseñanzas orales de los apóstoles lo eran mientras iban escribiendo la doctrina en cartas o evangelios, y estas enseñanzas (orales y escritas) no eran excluyentes, eran retransmisiones: se escribía lo que ya se había dicho oralmente, y se decía oralmente lo que ya estaba escrito. De hecho, que las enseñanzas o doctrinas se trasmitieran de forma oral significa que aún quedaban apóstoles vivos y escribiendo el Nuevo Testamento.
No hay razón para pensar que se trata de validar la doctrina fuera o ajena a la Biblia.

Un pasaje similar se encuentra en 1Corintios 11:2, donde Pablo dice:
«Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido.» (Biblia de Jerusalén).

Pablo había dado instrucciones a la iglesia en Corinto. Estas instrucciones, doctrina y enseñanza cristiana, habían sido tanto orales como escritas. ¿Cómo sabemos lo que Pablo enseñó a los corintios? Tenemos dos cartas enteras donde da innumerables detalles. ¿Apoya este versículo la idea de que fuera de la Biblia podemos seguir teniendo la autoridad o el mensaje de Dios? La respuesta es no.

Pero hay algunas otras menciones en la Biblia acerca de las tradiciones, y no precisamente para apoyar la idea del catolicismo. En mateo 15:3 Jesús hace una comparación entre las tradiciones y la palabra de Dios, ¿cuál es el resultado? Dice la Biblia: «Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?» No hay tradición que valga cuando ya Dios ha establecido algo en su Palabra (ver Marcos 7:13).

Para finalizar, ¿qué diría algún cristiano primitivo al respecto? Ireneo nos da la respuesta, al decir:: «De nadie más hemos conocido el plan de nuestra salvación, que de aquellos a través de los cuales el evangelio ha llegado hasta nosotros, los cuales en su tiempo predicaron en público, y en tiempos más recientes, por la voluntad de Dios, nos han dejado las Escrituras, para que sean la raíz y el pilar de nuestra fe».

Confirmado.



¿Qué evidencias tenemos de que la Biblia es Cierta?


por Charlie Campbell |

Si tuviera que reducir el asunto a unas cuantas evidencias, probablemente diría: las profecías cumplidas, los descubrimientos arqueológicos y la asombrosa unidad de la Biblia.

A diferencia de cualquier otro libro religioso, la Biblia ha demostrado ser la Palabra de Dios mediante su capacidad de predecir correctamente el futuro. Existen literalmente cientos de profecías muy específicas en la Biblia que se hicieron cientos de años antes de su cumplimiento, las cuales ya se han cumplido. Ningún otro libro religioso se puede verificar a sí mismo de esta manera. 

Numerosos descubrimientos arqueológicos también han demostrado que la Biblia es históricamente confiable. Hasta la fecha se han hecho más de 25.000 descubrimientos arqueológicos que han confirmado los nombres de personas, lugares, acontecimientos y costumbres mencionados en la Biblia.

Finalmente, está la asombrosa unidad de la Biblia. Aquí tenemos un libro que es en realidad una colección de sesenta y seis libros distintos, escritos por más de cuarenta escritores diferentes durante un período de más de 1.500 años, en tres continentes, en tres idiomas y que aborda los temas más polémicos de la vida de principio a fin. Uno pensaría que habría caos, confusión y contradicciones, pero, milagrosamente, la Biblia mantiene absoluta coherencia y armonía interna de principio a fin. Estas tres evidencias (profecías cumplidas, descubrimientos arqueológicos y la asombrosa unidad de la Biblia) constituyen un poderoso argumento a favor del origen divino y la confiabilidad histórica de la Biblia.

Quién Escribió la Biblia?

por Norman Geisler | 

La Biblia no solo dice que se trata de palabras inspiradas por Dios, sino que fue producida por escritores movidos, por el Espíritu. Pedro dice que los profetas del Antiguo Testamento fueron hombres «impulsados» por el Espíritu Santo. «Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de DIOS, impulsados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1:21). David, agregó: «El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua» (2 Samuel 23:2). La Biblia, por lo tanto, dice que vino de Dios a través de hombres de Dios.

La Biblia fue escrita por profetas de Dios. Él es la fuente originaria de la Biblia, pero sus hombres, llamados profetas, fueron sus instrumentos para registrar sus palabras. El papel de los profetas bíblicos fue exclusivo. Eran sus voceros, encomendados para pronunciar sus palabras, ni más ni menos (cf. Proverbios 30:6; Apocalipsis 22: 18, 19). Dios le dijo a Balaam: «Limítate a decir sólo lo que yo te mande» (Números 22:35), y él respondió: «Solo que no podré decir nada que Dios no ponga en mi boca» (v. 38). 0, como lo expresa Amós: «Habla el Señor omnipotente; ¿quién no profetizará?» (Amós 3:8).

Todo el Antiguo Testamento fue escrito por profetas; algunos fueron profetas de oficio. Moisés fue un profeta (cf. Deuteronomio 18:15). Escribió los primeros cinco libros de la Biblia conocidos como «el libro de Moisés» (Marcos 12:26) o «Moisés» (Lucas 24:27). Todos los libros posteriores a estos al principio se llamaron «los profetas» (Mateo 5.17; Lucas 24:27). El Nuevo Testamento se refiere al conjunto de los libros del Antiguo Testamento como «las profecías» (2 Pedro 1:20,21; cf. Hebreos 1:1). Desde Samuel (cf. 1 Samuel 10: 10,12) ha habido un grupo de profetas (cf. 1 Samuel 19:20). Algunos hombres, como Elías (cf. 1 Reyes 18:36; Malaquías 4:5) o Eliseo (cf. 2 Reyes 9: 1 ), fueron reconocidos de esa forma.

Otros escritores del Antiguo Testamento fueron profetas porque tenían ese don. Es decir, no pertenecieron a ningún grupo o conjunto de profetas, pero Dios habló por medio de ellos y les dio un mensaje para transmitir al pueblo (cf. Amós 7:14,15). Daniel era un príncipe por profesión (cf. Daniel 1:3,6), pero se convirtió en profeta porque recibió el llama, do y el don. Jesús lo llamó «el profeta Daniel» (Mateo 24:15). David era un pastor, pero Dios le habló. David escribió: «El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua» (2 Samuel 23:2). Incluso Salomón, que escribió Proverbios, Eclesiastés, y el Cantar de los Cantares, recibió las revelaciones de Dios como un profeta (cf. 1 Reyes 3:5). El resto de los autores del Antiguo Testamento están dentro de esta categoría, porque sus escritos estaban en la sección conocida como «los profetas» (Mateo 5:17; Lucas 24:27) y porque el Antiguo Testamento se conoce como Escrituras Proféticas (cf. Hebreos 1:1; 2 Pedro 1:20-21). 

De igual manera, todos los escritores del Nuevo Testamento fueron «apóstoles y profetas», porque la iglesia se construyó sobre este fundamento (Efesios 2:20). Ellos también dijeron que recibieron su mensaje de Dios. Se considera que Pablo, que escribió casi la mitad de los libros del Nuevo Testamento, lo hizo tan inspiradamente como los escritores del Antiguo (cf. 2 Pedro 3:15-16); Mateo y Juan estaban entre aquellos a quienes Jesús prometió guiar «a toda verdad» (Juan 16:13; 14:26). Pedro, uno de los principales apóstoles, escribió dos libros basados en sus credenciales como apóstol y testigo ocular de Jesús (cf. 1 Pedro 1:1; 2 Pedro 1:1~16). Los otros escritores del Nuevo Testamento eran asociados de los apóstoles y tenían el don de la profecía, porque Dios habló también por medio de ellos (cf. Santiago 1:1; Judas 1-3).


¿Es cierto que Mateo 28:19 es falso?


por Juan Valles |

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

La Gran Comisión en Mateo es uno de los pasajes más conocidos en la Biblia. Los que creemos en la Trinidad vemos allí la igualdad de Dios, la presencia de las Tres Personas de la Trinidad actuando y confirmando la autoridad bajo la cual debemos ir a anunciar las buenas nuevas a todas las naciones. Pero la mala intención de muchos ha confundido a algunos cuántos que se dejan llevar por fábulas.

Algunos grupos sectarios están propagando la mentira de que este verso es una interpolación, que no existía en los escritos originales, que Mateo nunca lo escribió, pero que luego del Concilio de Nicea fue añadido por algún escriba para apoyar la creencia de la Trinidad. Analicemos esto parte por parte.

Apoyarse en Eusebio
Eusebio fue uno de los padres prominentes de la iglesia. Fue obispo de Cesarea y se le conoce como el padre de la historia de la Iglesia porque sus escritos están entre los primeros relatos de la historia del cristianismo primitivo. Nació en el 275 y murió en el 339. Lo interesante de citar a Eusebio es que, según algunas sectas, Eusebio citó varias veces de la Biblia el pasaje de Mateo 28:19, pero que nunca escribió "el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo". De ahí, que se cree que fue una interpolación posterior. El más proponente de esto ha sido Victor Paul Wierwille, fundador de "el Camino Internacional", una secta que niega la Deidad de Cristo, la Trinidad, la salvación por gracia y eficacia de la expiación entre otras cosas.

Eusebio citó este pasaje dieciocho veces antes del Concilio de Nicea, por allá en el 325, pero nunca hizo mención de El Padre, el Hijo o el Espíritu Santo. Aunque, luego de eso, sí lo citó. De esta manera, Wierwille afirma: "no les debió resultar difícil insertar "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" en lugar de "en mi Nombre". Eso debe ser lo que sucedió". Pero si Eusebio no lo citó es porque sencillamente no quiso, no tuvo oportunidad o no tocaba decirlo. Pero lo citó muchas veces después del año 325. ¿Quiere decir con eso que Mateo fue interpolado?

Aquí es cuando cualquier cristiano debe preguntarse: ¿Debemos creer que nuestra Biblia no es como tal sólo porque alguien guardó silencio al respecto? O peor aún, ¿debemos creer que la Biblia carece de valor sólo por las palabras de un padre de la iglesia? Como dice Norman Geisler y Ron Rhodes en su libro "Respuestas a las sectas": "La autoridad divina es inherente al texto bíblico mismo, no a lo que cualquier Padre haya dicho o dejado de decir" (Pág 161). Pero, si estas sectas se han de fijar en lo que dice Eusebio, ¿porqué no se fijan en que Eusebio declaró la deidad de Cristo, la Trinidad y otras grandes verdades? Ellos son tan visiblemente irresponsables que creen en lo que dice Eusebio y no creen en lo que sí dice.


El famoso evangelio de Shem Tov
Shem Tov fue un médico judío que, queriendo refutar las enseñanzas de la iglesia católica, buscó deficiencias en el texto de mateo para presentarlas a su manera. Así, aduñteró el evangelio de Mateo. En la página oficial de Shem Tov se lee: “It is obvious that the Hebrew Matthew text contained within Even Bochan is not the original Hebrew text but that Shem Tov copied from an original and changed the text to suit his beliefs.”. Si lo pasamos a cualquier traductor digital hallamos esto "Es obvio que el texto hebreo Mateo contenidos en Bochan Aún no es el texto original hebreo, sino que Shem Tov copiado de un original y cambió el texto para adaptarlo a sus creencias."

De antemano, el texto de Shem Tov no es digno de credibilidad. Pero Shem Tov no sólo adulteró Mateo 28:19 en su copia de Mateo, sino varios pasajes donde se nos habla de "Jesús el Cristo", lo cual sustituyó simplemente por "Yeshua". Ejemplo de esto es 1:1 y 1:18. En 11:2 se nos habla de "hechos de Cristo", lo cual sustituyó por "trabajo de Yesua". No olvidemos que Shem Tov era judío, y como tal negaba a Jesús como Mesías. Pero algunas personas lo usan como prueba textual de que Mateo se escribió originalmente en hebreo y que nunca tuvo la fórmula trinitaria en el capítulo 28. Quienes dicen que el evangelio de Shem Tov es una copia fidedigna de la hecha por Mateo se olvidan que existen miles de manuscritos y fragmentos que hablan de la fórmula trinitaria en Mateo 28:19, y que Shem Tov, un judío anticristiano no puede acallar la voz de toda la historia de la Iglesia.

Pero la vasta existencia de documentos y copias de las escrituras avalan nuestra cita de Mateo tal como la conocemos. No hay pruebas en ningún manuscrito que apoye lo que dice Wierwille o cualquier sectario acerca de la veracidad del evangelio de Mateo de Shem Tov. Como dice Geisler y Rhodes "El versículo no sólo figura en nuestros mejores y más tempranos manuscritos, sino que también es apoyado por miles de manuscritos griegos".


¿Qué dice la Historia?
Si fuere cierto que Mateo 28:19 es interpolado, ello debería ser, según los mismos sectarios, a partir del 325 que fue cuando se celebró el Concilio de Nicea. Pero, de ser falso, la fórmula trinitaria debió haber existido desde el mismo momento (y quizás antes) en que Mateo escribiera su evangelio. ¿Qué pruebas históricas hay al respecto?

La segunda carta de Pablo a los corintios, por ejemplo, se cree fue escrita entre el 54 y 57. Y en ella el apóstol dice: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros" (2Cor 13:14). Esta es la frase trinitaria más primitiva que se conoce. Esto fue escrito antes del evangelio de Mateo, el cual se cree se escribió alrededor del año 70.

Existe un texto no canónico que se escribió entre el 100 y 120 (hay quien alega que se escribió alredeor del año 90) de la era cristiana llamada "Didajé (o didaché). Aquí se nos dice acerca del bautismo "En lo que concierne el bautismo, bautizad así: "después de haber enseñado todo lo que procede, bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en agua viva." (Didaché, 7:1) Si la fórmula trinitaria existe después del 325, ¿cómo explican esto?

Justino escribió en el siglo II: "Luego los conducimos a un sitio donde hay agua (...). Toman en el agua el baño en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo". (Apolo. 1:61).

Ignacio escribió "Poned pues, todo empeño en afianzaros en los decretos del Señor y de los apóstoles a fin de que todo cuanto hiciereis os salga prósperamente, en la carne y en el espíritu, en la fe y en la caridad, en el Hijo,m en el Padre, y en el Espíritu Santo, en el principio y en el fin, a vuestro obispo dignísimo..." (I Clem. 16:2).

Como puede verse en estos cortos pasajes, la fórmula trinitaria se empleaba desde los albores del cristianismo. Decir que fue a partir de Nicea que se comenzó a emplear la fórmula "en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo" es una burda mentira.



Algunos Pajases difíciles o con supuestos "problemas" en el N.T

por Charles C. Rye | 

También, los errantistas citan varios pasajes del Nuevo Testamento que supuestamente niegan la inerrancia o, a lo menos, requieren una definición de inerrancia tan amplia que llega a ser errancia. Un escritor cita 2 Crónicas 4:2, Números 25:9, Marcos 2:26, y Mateo 22:42 como ejemplos de “una clase de inerrancia que no cumple cabalmente lo que actualmente fue dicho” y de problemas a que solamente una explicación “altamente imaginativa” pudiera ser dada (Robert Mounce, “Clues to Understanding Biblical Accuracy,” Eternity, June 1966, p. 18).

Otro escritor tiene problema con Mateo 13:31-32 y con Hechos 7 que él dice no se pueden resolver compatiblemente con la inerrancia (Daniel P. Fuller, “Evangelicalism and Biblical Inerrancy” [material no publicado, 1966], pgs. 18-19). Todavía otro cita Mateo 27:9 como un error y dice que hay otros “centenares de ejemplos como este” (Berkley Mickelsen, “The Bible's Own Approach to Authority,” in Jack B. Rogers, ed., Biblical Authority [Waco, Tex.: Word, 1977], p. 86). Obviamente no podemos discutir los “centenares” de ejemplos no citados, pero miraremos algunos en los escritos de quienes creen en algo menos que la inerrancia total. Marcos 6:8 (Mateo 10:9-10; Lucas 9:3). Marcos dice que Jesús permitió a los discípulos llevar una vara, mientras que Mateo y Lucas dicen que lo prohibió. Un errantista comenta: “No hallo manera alguna para resolver esta discordancia. La conclusión adecuada, creo, es que los pasajes son contradictorios y que alguno de los evangelios contiene un error”. (Stephen T. Davis, The Dabate About the Bible [Philadelphia: Westminister, 1977], p. 106.

Si creemos que cada palabra del texto fue inspirada, notaríamos que en Mateo y Lucas se usa el mismo verbo y quiere decir que deben llevar las varas que ya poseen. Marcos ocupa un verbo diferente y quiere decir que los discípulos no debían de conseguir varas. Combinando los pasajes, vemos que el Señor les permitió llevar consigo las varas que ya poseían, pero les prohibió tener varas nuevas o adicionales. La errancia se alimenta a sí misma. Si no podemos confiar en cada palabra, tendemos a poner a un lado la exégesis cuidadosa. Después, ignoramos o rechazamos una solución gramatical correcta como esta.


Mateo 13:32
En su parábola de la semilla de mostaza el Señor dijo que ésta era la más pequeña de las semillas. ¿Es esta declaración errónea ya que botánicamente hablando una semilla de mostaza no es la más pequeña? Antes de sacar precipitadamente una conclusión, recuerde que la declaración fue hecha por Jesucristo. Si él habló una mentira, ¿cómo podía él estar sin pecado? Esta no es simplemente una pequeña discrepancia en los datos; si la declaración no es verdadera, entonces, comprueba algo acerca de quien la dijo, lo cual llega a ser un asunto serio doctrinal. No podemos separar esta historia de sus ramificaciones doctrinales. Entonces, ¿cómo hemos de entender las palabras del Señor? Una sugestión bien hecha por R. C. Trench hace años dice así:


Esta semilla, cuando es echada en la tierra, 'es la más pequeña de todas las semillas,' - palabras que han dejado perplejos a los que interpreten tales cosas, porque otras semillas, tales como la amapola o la ruda son más pequeñas. Sin embargo, no vale la pena inventar dificultades de esta índole hasta saber que 'pequeña como un grano de mostaza' fue una expresión proverbial entre los judíos para algo diminuto (véase Lucas 17:6). El Señor, en su enseñanza popular, usó el lenguaje popular” (R. C. Trench, Notes on the Parables of Our Lord [New York: Revell, s.f.], p. 91).


Otra cosa notable es que las palabras más pequeña son palabras comparativas no superlativas, y deben ser traducidas “pequeña de entre las semillas”. En otras palabras, el Señor no declaró un absoluto (la semilla de mostaza es absolutamente la más pequeña), sino que la puso entre las más pequeñas. Tal vez se deban unir ambas sugerencias. Técnicamente, él calificó el grano de mostaza entre las semillas más pequeñas e hizo hincapié en el entendimiento proverbial popular que esta semilla representaba algo muy diminutito. No obstante, él no hizo error ni técnico ni científico.


El ciego en Jericó (Mt 20:29-34; Mc 10:46-52; Lc 18:35-43)
Las historias de la sanidad de los ciegos en Jericó (uno de ellos siendo Bartimeo) contienen algunos detalles diferentes los cuales algunas personas han interpretado como insolubles, concluyendo de que una u otra de las historias tiene errores. Mateo dice que el Señor, en la salida de Jericó, sanó a dos ciegos. Los otros relatos mencionan solamente a un ciego, diciendo que el milagro fue hecho cuando entraban a Jericó. En cuanto al número de ciegos, si Marcos o Lucas hubieran dicho solamente un ciego, entonces existiría un error. Pero, si Bartimeo era el que hablaba por los dos, entonces sería natural que uno de los escritores se enfocara en él, mientras otro tal vez mencionara a ambos. La declaración que hubo dos incluye el enfoque en uno. Una declaración que hubo dos ciegos estaría en conflicto si existiera una declaración que había solamente uno. Pero tal no es el caso. En cuanto al tiempo del milagro, hay dos posibles sugerencias. Una es que los hombres rogaron al Señor cuando él entró en Jericó, pero no fueron sanados hasta que él estaba por salir. La otra es que puesto que había dos lugares llamados Jericó (el antiguo Jericó y la nueva ciudad), el milagro bien hubiera tomado lugar cuando el grupo salía del antiguo Jericó y se acercaba al nuevo. Así que, según Mateo “al salir” se refiere al antiguo Jericó, mientras los pasajes en Marcos y Lucas hacen referencia al nuevo. Cualquiera de ambas sugerencias que uno cree, es claro que no hay necesidad de ver una contradicción insoluble en esos relatos.



Mateo 23:35
Según este versículo Zacarías (no el profeta por el mismo nombre, sino un sacerdote) es hijo de Berequías, pero según 2 Crónicas 24:20 es hijo de Joíada. “Hijo de” no siempre quiere decir la generación siguiente, (como en Génesis 31:28 donde Labán se refiere a sus nietos como hijos e hijas, o como en el caso de Cristo, hijo de David y Abraham, Mateo 1:1). Probablemente, Joíada fue abuelito de Zacarías y está nombrado en el relato de Crónicas por causa de su fama.


Mateo 27:9-10
La mayor parte de esta cita es de Zacarías 11:12-13, pero parece que Mateo la atribuyó a Jeremías. ¿No es este un error por parte de Mateo? Antes de llegar a tal conclusión, considere que Jeremías fue puesto al principio de los escritos proféticos del Antiguo Testamento según el Talmud babilónico. Entonces, puede ser simplemente que Mateo usó el nombre de Jeremías para designar la sección del Antiguo Testamento de la cual vino la cita de Zacarías. Es como decir “En el libro por López, García dice ...” García escribió un capítulo en el libro redactado por López. (No estamos sugiriendo que Jeremías redactó la profecía de Zacarías). Nótese la misma prominencia dada a Jeremías en Mateo 16:14 donde él es el único profeta mencionado aunque se incluyen a otros en tal declaración. Aunque esa parece ser la explicación más probable, algunos encuentran la solución pensando que Mateo, en primer lugar, tenía en mente los eventos mencionados acerca de la casa del alfarero en Jeremías 18 y 19.


Marcos 1:2-3
Un problema surge de estos versículos porque inmediatamente después de las palabras “como está escrito en Isaías el profeta” sigue una cita de Malaquías y después una de Isaías. Muchos lo toman como un error, aunque no dañino. En cambio, la estructura del capítulo introduce el “principio del evangelio” al enfocar el ministerio de Juan el Bautista en el desierto. De modo que, la cita de Isaías es para Marcos la principal porque predijo al profeta que estaba en el desierto. Dado que su atención estaba en la profecía de Isaías, él lo menciona solamente en el versículo dos.



Marcos 2:26
Al mencionar Marcos que David comió el pan en el tabernáculo, dice que Abiatar era el sumo sacerdote, mientras la historia en el Antiguo Testamento dice que era Ahimelec. Una solución es que aunque el evento tomó lugar durante el sacerdocio de Ahimelec, él fue muerto poco después, y Abiatar, quien estaba fungiendo como de sacerdote en el mismo tiempo, llegó a ser sumo sacerdote y fue más conocido que Ahimelec. Marcos no está diciendo que Abiatar era actualmente el sumo sacerdote cuando tomó lugar este evento, pero era un sacerdote que ministraba y después llegó a ser un sumo sacerdote eminente. Igualmente, uno podría hablar de cosas que ocurrieron durante los años cuando John F. Kennedy fue senador y referirse a ello como cosa que pasó durante los años de Kennedy, el presidente. El no era presidente cuando ocurrió, sino un senador, pero él está identificado como presidente Kennedy porque más tarde llegó a serlo. Los ejemplos en Marcos nos recuerdan nuevamente que cuando alguien viene a la Biblia esperando o permitiendo errores, él puede mostrar que las Escrituras son errantes. Pero si llega esperando que la Biblia sea inerrante, encontrará posibles soluciones, y aun, si no puede honradamente aceptar ni una de las soluciones sugeridas, él todavía creería que la Biblia es inerrante y que simplemente no tenemos por ahora suficientes datos para resolver algunos de los problemas.



La muerte de Judas
Según Hechos 1:18, Pedro describe la muerte de Judas “cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron”. Mateo dice que Judas se ahorcó (Mateo 27:5). Probablemente, las dos descripciones son veraces. El se ahorcó pero algo pasó que le hizo caer y reventarse. Esta es la solución más obvia y se ha sugerido desde el tiempo de Agustín. Los dos relatos parecen tener otro problema. Dice Mateo que los sacerdotes compraron el “Campo de Sangre”, mientras Hechos dice que Judas lo adquirió. Nuevamente, la solución simple es que ambos son correctos. Los sacerdotes no pudieron recibir el dinero, y por eso compraron el campo en el nombre de Judas, dado que no querían aparecer interesados en su dinero.

Problemas en Hechos 7
Dentro de los límites del concepto de la inerrancia, Esteban pudo haber hecho error en sus palabras, error que Lucas escribió correctamente. Sin embargo, el estudiante serio querrá entender claramente lo que Esteban dijo. Uno de los problemas se enfoca en el versículo 6 donde Esteban dice que la cautividad en Egipto fue de 400 años, mientras Éxodo 12:40 dice 430 años. Además, Pablo escribió en Gálatas 3:17 que la ley vino 430 años después de la promesa a Abraham. Los problemas con estos números son dos: (a) La diferencia entre 400 y 430, y (b) el aparente error grande hecho por Pablo porque el tiempo entre Abraham y la entrega de la Ley fue mucho más que 430 años. Muchos reconocen simplemente que la diferencia de 400/430 años involucra un cálculo aproximado. Cuatrocientos años es número redondo. En Gálatas, los 430 años no marcan el tiempo de Abraham hasta la ley (Génesis 12 a Éxodo 20). Más bien, se refieren al final de la era de los patriarcas (Génesis 35:11-12) al tiempo cuando fue dada la ley en Éxodo 20. Otros creen que la cautividad en Egipto tardó 400 años y que 430 años se refiere al tiempo entre la última confirmación del pacto de Abraham a Jacob y la entrega de la ley. Esto ilustra un caso donde no tenemos suficientes datos conocidos para llegar a una decisión conclusiva. Entonces, de nuevo la actitud de uno hace la decisión: puede creer que hay errores o puede creer que habría una solución perfecta si conociéramos todos los datos.

Otro aparente problema es con el versículo 14. Allí dice que la familia de Jacob era de setenta y cinco personas, mientras en Génesis 46:27 solamente setenta están incluidas. En Hechos, Esteban sigue el número de la Versión de los Setenta, el cual incluye a cinco personas extras (el hijo y nieto de Manasés y dos hijos y nieto de Efraín). Génesis no incluye a estos. Solamente un grupo limitado está incluido en los dos números porque el número total de la familia de Jacob hubiera sido mucho más grande, incluyendo a las esposas de los hijos y nietos de Jacob y esposos de sus hijas y nietas quienes no están en la lista. Numerar a las personas en una familia de ese tamaño fácilmente podría resultar en dos maneras de hacerlo y dos sumas diferentes sin contradicción.

Estos representan los problemas del Nuevo Testamento que están bajo discusión. Se han ocupado algunos de ellos durante la historia de la iglesia para probar que existen errores en la Biblia. Y soluciones razonables se han dado a dichos problemas durante la historia. Algunos han surgido recientemente. Cualquier de ellos podría ser usado para concluir que la Biblia contiene errores. No obstante, todos tienen explicaciones razonables.

Recuerde que se necesita sólo un error para hacer errante la Biblia. Puede ser un error “pequeño”, uno inconsecuente, uno histórico, o uno doctrinal, pero si hay uno, entonces no tenemos una Biblia inerrante.

¿Cómo se originaron las diferencias entre católicos y evangélicos?

por Thomas Heinze

Muchas personas me dicen: "¡Ustedes los evangélicos interpretan la Biblia de una forma, y la Iglesia Católica de otra!" Sin embargo, las diferencias generalmente no son de interpretación, sino de autoridad. Para los protestantes bíblicos la autoridad es la Palabra de Dios. Un sacerdote lo resumió muy bien cuando con disgusto me dijo: "¡Ustedes los protestantes creen todo lo que dice ese libro!"


El énfasis bíblico, que es la herencia de las iglesias evangélicas, puede verse inclusive en la arquitectura de sus edificios. En la Iglesia Católica el centro es el altar. Se cree que allí se renueva el sacrificio de Cristo en la misa. En las iglesias evangélicas el centro de atención es el púlpito. Esencialmente es un lugar para colocar la Biblia en una posición que facilite al predicador leerla, porque la lectura y explicación de la Palabra de Dios es central.

La Iglesia Católica acepta oficialmente la Biblia como la Palabra inspirada de Dios, pero no como la autoridad final. La tradición, juntamente con las declaraciones de los papas y de los concilios, es considerada igualmente autoritaria. Sin embargo, hay muchos puntos en los que la tradición de la Iglesia Católica no está de acuerdo con la Biblia. Es en relación a ellos que cada uno de nosotros debe decidir a cuál seguirá.

Una Iglesia Cambiante

Para decidir si debemos someternos a la autoridad de la Biblia o de la iglesia, debemos tomar en cuenta que lo que la Iglesia Católica cree que es correcto o incorrecto, cambia con el paso del tiempo. Oficiar la comunión en el idioma del pueblo era, en un tiempo, una herejía protestante. La misa debía decirse en latín. Luego el Papa Juan XXIII inició un período de reforma en el que la misa debía decirse en los idiomas del pueblo. Sin embargo, la Biblia no cambia; por tanto, no siempre está de acuerdo con una iglesia cambiante.

Una anciana católica me dijo una vez: "Si el Papa desea comer carne los viernes e ir al infierno, él puede hacerlo, ¡pero yo no lo haré!" Puesto que la Biblia concuerda con la actual doctrina católica de que no es pecado comer carne los viernes, antes no podía estar de acuerdo con la enseñanza de que comer carne los viernes era pecado.

A través de los siglos se han introducido muchos cambios en la enseñanza de la iglesia que están en serio desacuerdo con la Biblia. Podemos mencionar, por ejemplo, la aceptación de la veneración de imágenes en la iglesia (vea capítulo cuatro). Las diferencias entre la doctrina católica y la de aquellos para quienes la Biblia es la autoridad final no se deben a que los evangélicos deseen ofender, sino a que donde hay conflicto entre las enseñanzas de la Biblia y las de la Iglesia Católica, es imposible aceptar ambas. En estos puntos cada persona debe elegir a cuál autoridad obedecerá.

La mayoría de las tradiciones que están en contradicción con la Biblia comenzaron a formarse después del año 300 d.C., en la época del emperador Constantino, y gradualmente se desarrollaron hasta llegar a ser dogmas de la iglesia. Sin embargo, algunas doctrinas antibíblicas son recientes.



La Influencia Protestante en la Iglesia Católica

Un desarrollo más reciente, y más difícil de evaluar, es el movimiento ecuménico, el cual en sus inicios no fue parte de la Iglesia Católica. Comenzó en el ala liberal (llamada también modernista) de las iglesias evangélicas; es decir, en las iglesias protestantes que ya no creían en la Biblia. Como resultado, dejaron de sostener algunas de las enseñanzas bíblicas más fundamentales; por ejemplo, que la salvación es un regalo de Dios que se recibe por medio de la fe en Jesucristo. Debido a este alejamiento de la fe, ya no tenían un mensaje claro que ofrecer. El resultado fue que comenzó a disminuir la asistencia a las iglesias liberales.

Donde antes una congregación grande había podido mantener fácilmente su templo, ahora un grupo pequeño tenía problemas para hacerlo. A menudo esta también era la situación de otra denominación liberal a la vuelta de la esquina. Entonces, ¿por qué no unirse, poner ambas congregaciones en uno de los templos, vender el otro, y de esa forma resolver los problemas económicos de las iglesias menguantes? Por tanto, la práctica motivación financiera y la conveniencia de la unión se combinaron para comenzar el movimiento ecuménico entre las iglesias protestantes.

El catolicismo romano se sintió atraído por la idea ecuménica de unidad, pero también tuvo una motivación práctica -ofrecer la Iglesia Católica Romana como el redil al cual debían ir todas las denominaciones. Para preparar un catolicismo en el cual los protestantes pudieran sentirse más libres para entrar, se comenzó a fomentar la lectura de la Biblia entre los católicos, y se efectuaron cambios en la liturgia católica romana para hacerla más similar a la liturgia a la cual estaban acostumbrados los protestantes.

Pero, desafortunadamente, por su deseo de ser como los evangélicos, muchos seminarios católicos comenzaron a enseñar las filosofías de los teólogos liberales que habían alejado a muchas iglesias evangélicas de la Biblia. Los resultados fueron los mismos. La asistencia a la Iglesia Católica Romana también comenzó a disminuir, lo que le dio la misma motivación financiera poderosa y práctica que tuvieron los grupos evangélicos liberales para combinar iglesias.

Aunque la influencia de la Biblia ha ido en aumento entre algunos católicos, porque ahora la leen más de lo que la iglesia les permite, otros católicos están siendo zarandeados por los ataques liberales respecto a la veracidad de la Biblia.

Otro desarrollo nuevo en la Iglesia Católica, que también provino de los evangélicos, es el movimiento carismático que comenzó en una iglesia evangélica de California en 1901. Este dio inicio primero a las iglesias pentecostales, y luego, cruzando fronteras denominacionales, al movimiento carismático católico.



¿Por qué debemos seguir la Biblia?

A través de los siglos la Biblia ha sido odiada y destruida como ningún otro libro. Probablemente se han quemado más copias de la Biblia que de todos los demás libros juntos. Sin embargo, más gente la lee, más gente la posee, es traducida a más idiomas y se imprimen más copias que de cualquier otro libro.

No sólo hay millones de personas que leen este libro hoy, sino que millones de personas en el pasado dieron sus vidas para que su mensaje fuera conocido. ¿Por qué?

• Porque la Biblia ha transformado vidas pecaminosas en buenas y dignas. Por medio de su influencia conocieron a Dios y fueron una ayuda para aquellos a su alrededor.

• Porque la Biblia es inspirada por Dios. Todos los textos de la Escritura son inspirados por Dios (2 Timoteo 3:16). Además de declararlo, da evidencia convincente de que realmente la Escritura es inspirada por Dios; por ejemplo, muchas de sus profecías ya se cumplieron. La doctrina católica también afirma que este libro es inspirado por Dios.

• Porque la Biblia contiene todo lo que es necesario para llevar al cristiano a la perfección. El versículo antes citado continúa diciendo: Todos los textos de la Escritura son inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para rebatir, para corregir, para guiar en el bien. La Escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja preparado para cualquier buen trabajo (2 Timoteo 3:16-17). No necesitamos añadir nada de la tradición para que el creyente alcance este estado -perfecto y enteramente preparado.

• Porque como el apóstol Pedro nos dice en su segunda carta, la Biblia es más confiable que lo que él había visto con sus ojos y escuchado con sus oídos, porque fue escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:16-21). Parece obvio que si la Biblia es más confiable que lo que Pedro mismo había visto y oído, es también más confiable que cualquier tradición que la contradice.

Algunos interpretan mal una parte de este pasaje y dicen que sólo la Iglesia Católica Romana puede interpretar la Biblia. Sin embargo, el pasaje habla de la dirección de Dios para quienes escribieron la Biblia, y no dice que sólo algunos pueden interpretarla. El apóstol Pablo elogió a los creyentes de Berea, porque escudriñaron las Escrituras para ver si lo que él les estaba enseñando era realmente bíblico: Estos eran mejores que los de Tesalónica y recibieron la Palabra de Dios con mucho interés. Diariamente examinaban las Escrituras para comprobar lo dicho por Pablo (Hechos 17:11). Si ellos hicieron bien en examinar las enseñanzas del apóstol Pablo comparándolas con las Escrituras que tenían, ¿cuánto más debemos aplicar el mismo examen a las tradiciones de la iglesia hoy?

El Nuevo Testamento habla mucho de la tradición, y la condena cuando es contraria a la Palabra de Dios. Jesús dijo: Ustedes incluso dispensan del mandamiento de Dios para mantener la tradición de los hombres... anulan la Palabra de Dios con la tradición que se han ido transmitiendo (Marcos 7:8, 13; vea también Mateo 15:2-6; Colosenses 2:8; 1 Tesalonicenses 2:13; Gálatas 1:14).

Algunos, tratando de justificar la autoridad de la Iglesia Católica sobre la de las Escrituras, nos hacen recordar que la Biblia no contiene todo lo que enseñaron Jesús y los apóstoles. Esto es verdad y la Biblia misma lo dice. Sin embargo, este hecho no nos autoriza a aceptar las muchas doctrinas católicas que están en explícita contradicción con las enseñanzas de las Escrituras (Apocalipsis 22:18-19; Marcos 7:3-13). La Biblia contiene todo lo necesario para llevarnos a la fe en Cristo y para ayudarnos a crecer en esa fe (Juan 20:30-31; 2 Timoteo 3:16-17).

La mayoría de las diferencias entre los protestantes que creen en la Biblia y la Iglesia Católica Romana no provienen de diferentes interpretaciones de la Biblia o de Biblias diferentes, sino de una diferencia respecto a cuál es la "autoridad final". La Biblia debe interpretarse a la luz de la Biblia misma, y no ser tergiversada o puesta a un lado para honrar la declaración de los papas, de los concilios o de la tradición (2 Tesalonicenses 2:15; 3:6).

Algunos Pajases difíciles o con supuestos "problemas" en el A.T

por Charles C. Rye | 

Innegablemente algunos pasajes en la Biblia contienen problemas. La cuestión de la inerrancia no involucra problemas interpretativos ni debates referentes al mejor tipo de texto. Sin embargo, problemas de aparentes discrepancias, números que no concuerdan, diferencias en pasajes paralelos, o declaraciones aparentemente no científicas tocan la inerrancia de la Biblia.

Los errantistas e inerrantistas tienen igual acceso a los datos relacionados a cada uno de esos problemas. Ambos tienen mentes capaces para tratar con estos datos. Ambos pueden leer las conclusiones de otros. Pero, los dos no llegan a esos problemas con la misma perspectiva básica. La perspectiva del errantista incluye no solamente la posibilidad sino también la realidad de errores en la Biblia. Por esto, cuando él estudia estos problemas, una de sus posibles conclusiones es que uno de ellos es actualmente un error.

En cambio, el inerrantista ha entendido que la Biblia no contiene errores. Por lo cual, él no ejercita una opción de inferir que cualquier de esos mismos problemas puede ser ejemplo de un verdadero error en la Biblia. Posiblemente, su investigación le hace concluir que hay algunos problemas que todavía no se pueden explicar. Sin embargo, él cree que no es un error y que más investigación le mostrará la solución o que lo entenderá en el cielo.

Considere esta ilustración: Si un hombre felizmente casado llega a casa antes de la hora esperada y ve a su esposa despedir a un señor elegante saliendo en su carro, ¿qué pensaría él? Si su confianza en su esposa es total y firme por los años de buenas experiencias y gratas que han compartido juntos, él pensaría que ella tenía una buena razón por ver a este hombre. Aunque tal vez picará su curiosidad, el esposo no dudará de su lealtad. Quizás, será hasta la Navidad o su aniversario cuando él se dará cuenta que el hombre que vio estaba entregando el regalo que su esposa le había comprado.

Pero, si la confianza en su relación con su esposa es débil, sus pensamientos vagarán por todas partes incluyendo la sospecha de infidelidad. Por la inseguridad de él, la esposa sería llamada adúltera ante sus ojos. Es bastante clara la analogía ¿no? Si yo llego a la Biblia con la plena confianza de que sus palabras fueron exhaladas por Dios y que por lo tanto, están sin error, y si esa confianza ha sido apoyada por muchos años en probar que la Biblia es totalmente confiable, entonces no seré sacudido por un problema, y ciertamente no concluiré que es un error. Pero si creo que puede haber errores en ella, aunque sean pocos o muchos, entonces probablemente concluiré que algunos de esos problemas son ejemplos de errores. Y si hay solamente uno, entonces tengo una Biblia errante.

De la literatura actual sobre el debate de la inerrancia, es difícil hacer una lista definida de “errores”. Probablemente sea imposible enumerar los criterios para juzgar errores; sólo podemos citar ejemplos actuales de ellos. Aunque no hay dos escritores que concuerden en una lista, cuando se juntan todos estos ejemplos, son aproximadamente unas dos docenas. La falta de unidad en estas listas promueve una pregunta seria: ¿Quién y qué determina la línea divisoria entre el territorio de errancia permisible y el territorio de la inerrancia necesaria? Si, por ejemplo, algo de errancia se puede esperar y tolerar en asuntos históricos, pero no en áreas de doctrina, ¿cómo puedo saber cuales en esos asuntos históricos? A fin de cuentas, algunas doctrinas importantes están fundamentadas en asuntos históricos. Por lo que, ¿dónde está la línea?

Reconozco que existen ciertos pasajes difíciles de examinar. Sin embargo, mantengo que se pueden hallar sugerencias razonables para no decidir que son errores. En una discusión como ésta puedo solamente sugerir soluciones, y no en mucho detalle. Más información está disponible en otros libros y comentarios. El punto es que se han dado explicaciones que son compatibles con la doctrina de inerrancia.

Las “dos historias” de la creación
Aunque el argumento que hay dos historias en conflicto acerca de la creación tiene sus ramificaciones en varias áreas de interpretación, a menudo la discusión de la inerrancia enfoca en la supuesta contradicción entre Génesis 1:11-12, donde dice que la vegetación apareció en el tercer día, y Génesis 2:5, donde parece decir que no hubo vegetación hasta después de la creación de Adán. Hay dos errores en tal conclusión. Primero, Génesis 2 agrega detalles a la historia de la creación de Génesis 1, no en contradicción sino en suplemento. Por ejemplo, 1:27 dice que Dios creó al hombre (un término genérico aquí) varón y hembra, pero no quiere decir que la primera criatura era un ser masculino-femenino. Los detalles de la creación del hombre Adán y la mujer Eva se dan en 2:18-23. Además, Génesis 2:5 agrega detalles acerca de la creación de la vegetación en el tercer día.

Segundo, las palabras en 2:5 se refieren al tipo de plantas que requieren ser cultivadas, no a toda clase de plantas verdes. Las plantas cultivables o no aparecieron hasta que Adán fue creado para cuidarlas, o no crecieron hasta que Adán fue creado. H. C. Leupold resume bien el asunto:
El versículo 4b mira atrás al tiempo de la obra de la creación, especialmente al tiempo antes del comienzo de la obra del tercer día, y nos presenta ciertos detalles, que no cabían en el capítulo uno: El hecho de que ciertas formas de vida, es decir, las que requieren un mayor cuidado especial del hombre, no habían brotado . . Cuando el verdor cubría la tierra, el retoñar de este tipo de vegetación fue retardado, para que apareciera después de que el hombre estuviera en posesión total de su dominio y listo para darle el cuidado necesario . . . El hecho de que no se refiere a toda la vegetación se entiende por el uso de los distintos términos, ninguno de los cuales había aparecido todavía en la historia . . . De todo esto se puede ver cuán absurdo es el concepto de que en esa historia (capítulo 2:4-17) el hombre fue hecho primero y después la vegetación. [H. C. Leupold, Exposition of Genesis (Columbus, Ohio: Wartburg, 1942), pp. 112-13.] Concluimos que una contradicción, y por eso un error, aparece en esta historia sólo para los que lo desean. La buena exégesis no requiere tal error.

La esposa de Caín
Aunque para muchos inerrantistas no es problema la cuestión tocante al origen de la esposa de Caín, a menudo los errantistas lo preguntan para mostrar que la Biblia no es confiable en lo que declara. ¿Cómo puede declarar que Adán y Eva fueron los primeros seres vivientes y que tuvieron dos hijos, uno de los cuales mató al otro, y que todavía produjo una raza numerosa de gente? Claro, la Biblia enseña que Adán y Eva fueron los primeros seres humanos creados. El Señor lo afirma en Mateo 19:3-9. La genealogía de Cristo se traza desde Adán (Lucas 3:38). Judas 14 identifica a Enoc como el séptimo desde Adán. Apenas significaría el séptimo desde la “humanidad”, una interpretación necesaria si Adán no fuera un individuo, como algunos dicen. Claro, Caín mató a Abel y todavía nació mucha gente. ¿De dónde vino la esposa de Caín?

Sabemos que Adán y Eva tuvieron otros hijos e hijas además de Abel, Caín y Set (Génesis 5:4), y si hubo solamente una familia original, entonces los primeros casamientos tuvieron que ser entre hermanos y hermanas. Tales matrimonios en el principio no fueron dañinos. El incesto es peligroso porque los genes mutantes heredados que producen niños deformados, enfermos o retrasados mentales son más probables en hijos que reciben los genes de ambos padres. Ciertamente Adán y Eva no tuvieron tales genes mutantes porque vinieron directamente de la mano creadora de Dios. Por lo cual, los casamientos entre hermanos y hermanas, sobrinas y sobrinos durante la primera y segunda generación después de Adán y Eva no fueron peligrosos.

Números 25:9
La plaga que siguió la adoración por Israel de Baal de Peor mató a 24,000 personas según Moisés. Sin embargo, Pablo solamente menciona a 23,000 muertos en 1 Corintios 10:8. ¿Obviamente un error? No necesariamente, porque Pablo limita el número de 23,000 a los que murieron en un día. La historia en Números dice que los jueces estuvieron involucrados en llevar a cabo el juicio y tal vez incluye muertes adicionales que ocurrieron en los días siguientes. En otras palabras, es posible que no terminaran su terrible tarea en un solo día. Las dos historias no están en conflicto, puesto que Pablo usó la frase adicional “en un día”. Pero no dañamos a la inerrancia si consideramos ambos números en términos redondos. Si es así, entonces el número de muertos fue entre 23,000 y 24,000. Si un pasaje o el otro dijera que “exactamente” o “solamente” cierto número murió, y si los relatos no concordaran, entonces, eso sí constituiría un error muy claro. Pero tal no es el caso.

¿Quién pidió a David que levantara el censo de Israel? (2 Samuel 24:1 y 1 Crónicas 21:1)
Un pasaje dice que el Señor lo hizo, mientras el otro señala que fue Satanás. ¿Por qué tiene que ser esto un conflicto? ¿No pudieron los dos estar involucrados? Ambos han operado en otros asuntos. Pablo dijo que el Señor mandó a un mensajero de Satanás para que él no se exaltara (2 Corintios 12:7). Ciertamente, el Señor y Satanás están involucrados en las actividades que marchan hacia Armagedón. ¿Por qué no también en este pasaje? Esta solución tan simple hace increíble una sugestión de una contradicción. Sin embargo, este no es un hombre de paja. Un errantista declaró enfáticamente que “ambas historias no pueden ser correctas. Pero del punto de vista de la integridad doctrinal ambas presentan exactamente la misma verdad: lo que David hizo era malo . . .” (Ray Summers, The Baptist Standard, 4 February 1970, p. 12).



¿Quién mató a Goliat? (2 Samuel 21:19 comparado con 1 Samuel 17:50)
¿Mató David a Goliat o lo hizo otro que se llamaba Elhanán? Antes de asumir que las historias se contradicen y que uno es errónea, hagamos otras preguntas: (a) ¿Pudiera David tener dos nombres, uno de ellos Elhanán? Salomón tuvo dos nombres (2 Samuel 12:24-25). (b) ¿Puede ser que habían dos con el mismo nombre Goliat? En el contexto inmediato (v. 20) se menciona a otro gigante de Gat. (c) Tal vez, debemos entender que Elhanán mató al hermano de Goliat. Cualquiera de estas soluciones parece igualmente admisible: es innecesario concluir que hay un error. Y todas ellas son más razonables cuando recordamos la exactitud demostrada en otras partes de la Biblia. Ciertos números en 2 Samuel 24 y 1 Crónicas 21. Otras cifras en estos relatos paralelos parecen no concordar, y los errantistas concluyen que algunas cosas están equivocadas. 2 Samuel 24:9 dice que 800,000 fueron enumerados en Israel y 500,000 en Judá, mientras 1 Crónicas 21:5 da un total de 1,100,000 para Israel y 470,000 para Judá. Se puede explicar la diferencia en el total para Israel si asumimos que el número 800,000 no incluye a los 300,000 mencionados en 1 Crónicas 27, y al sumarlos, totalizan 1,100,000 en 1 Crónicas 21:5. Quizás la diferencia de 30,000 involucra a los 30,000 mencionados especialmente en 2 Samuel 6:1. Cuando Dios dejó a David escoger su castigo, le ofreció la opción de siete años de hambre según 2 Samuel 24:13 y tres años de hambre según 1 Crónicas 21:12. La Versión de los Setenta dice tres años, y aparentemente el número en 2 Samuel fue un error del escriba. Aunque las copias fueron hechas muy cuidadosamente, inevitablemente entraron errores. Este parece ser uno, pero no es un error en el original, que era inerrante cuando fue escrito. Lamentablemente, la inerrancia no se extiende a las copias. Finalmente, en estos capítulos la cuestión del precio que David pagó por la propiedad que compró de Arauna parece estar en conflicto en los dos relatos. 2 Samuel 24:24 dice 50 siclos de plata, pero 1 Crónicas 21:25 dice 600 siclos fue el precio. La diferencia es grande, ¡aún tomando en cuenta la inflación! Pero, ¿es demasiado grande si los 50 siclos, según 2 Samuel 24:24, fueron pagados por la era y los bueyes solamente, mientras la cantidad más grande incluía la propiedad alrededor?



El mar de fundición en 2 Crónicas 4:2
Al describir las medidas del mar, se da el perímetro de 30 codos (o sea 540 pulgadas si el codo es de 18 pulgadas) y el diámetro de 10 codos (180 pulgadas). Sin embargo, se llega a la circunferencia por multiplicar el diámetro por pi (3.14159) y ese total es más que 565 pulgadas, aparentemente una contradicción. Un escritor resuelve el problema diciendo que “en la cultura de aquel día la medida no solamente era exacta, sino también 'inerrante'“. (Robert Mounce, “Clues to Understanding Biblical Accuracy,” Eternity, June 1966, p. 18). Sin embargo, hay una solución mejor que no incluye un juego de palabras. La medida de diez codos era de orilla a orilla; esto es de una orilla exterior a la otra. Pero el versículo 5 dice que el grueso de la orilla era un palmo menor, o sea aproximadamente 4 pulgadas. Entonces, el diámetro interior fue de diez codos (180 pulgadas) menos dos palmas menores (8 pulgadas). Multiplicando 172 pulgadas por pi, el total es 540 pulgadas, la misma circunferencia en versículo 2.

Estos pasajes representan en la actualidad, los que están siendo usados como ilustraciones de errores en el Antiguo Testamento. Sin dar muchos detalles, he procurado mostrar que hay a la mano explicaciones razonables. No necesitamos concluir que existen equivocaciones en el texto con la excepción, posiblemente, de un error ocasional hecho por el copiador. Por consiguiente, la manera en que uno mira a estas sugestiones será un reflejo de su confianza fundamental, o falta de ella, en la Biblia misma.

Dios profetizó contra Babilonia, y ha cumplido!

por D. James Kennedy


Pensemos en la magnifica ciudad de Babilonia, tal vez la ciudad más grande de los tiempos antiguos. Sus muros tenían unos 23 a 24 kilómetros por lado, o sea, más de 90 km alrededor. La ciudad tenia un área de más de 500 kilómetros cuadrados, y la más bella arquitectura, jardines colgantes y palacios, templos y torres. No abastecía sus almacenes de ningún país extraño. Inventó un alfabeto, resolvió problemas de aritmética, inventó aparatos para medir el tiempo; y en ciencia avanzó más que todos los pueblos que le precedieron. Sin embargo, cuando Babilonia era la ciudad más grande del mundo, Dios dijo de ella:

"Y Babilonia, hermosura de remos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios" (Isaías 13:19).

Hay más de cien profecías específicas concernientes al destino de Babilonia. Considérense los grandes muros de Babilonia. El historiador Herodoto nos dice que esos muros tenían torres que se elevaban a 92 metros de altura, por encima de la altura de los muros mismos que era de 61 metros. Los muros tenían 57 metros de espesor en la base, y encerraban una superficie de más de 500 kilómetros cuadrados. La ciudad de Babilonia era inexpugnable. Pero Dios dijo con respecto a esas torres y a esa ciudad:

"El muro ancho de Babilonia será derribado enteramente ... este lugar ... para siempre ha de ser asolado" (Jeremías 51:58, 62).

¿Es vaga o ambigua esa profecía? ¡De ninguna manera! La Gran Muralla China no es ni aproximadamente tan grande ni tan fuerte como lo fue la de Babilonia; con todo, y aunque es más vieja, aún permanece hoy. Los muros de Jerusalén aún están erguidos. ¿Pero qué les pasó a los muros de Babilonia? Major Keppel dice, en la Narrativa de sus viajes: "No descubrimos en absoluto ni huellas de los muros de la ciudad." Los muros de Babilonia fueron destruidos, pero sólo gradualmente. El profeta no hubiera tenido la posibilidad de escribir su predicción después del evento, pues la profecía no se cumplió por completo hasta después del tiempo de Cristo. El Antiguo Testamento se había completado y había sido traducido al griego 500 afios antes del cumplimiento cabal de dicha profecía.


En el siglo cuarto d.C., Juliano el Apóstata llegó al trono de Roma. Su deseo predominante era destruir el cristianismo y restablecer las religiones paganas de Roma. Mientras se hallaba en guerra contra los persas acerca de las ruinas de Babilonia, Juliano destruyó completamente los restos de los muros de la ciudad, a fin de que en el futuro no ofrecieran protección alguna al ejército persa. Así, uno de los más grandes oponentes que la Biblia haya tenido en todos los tiempos, cumplió cabalmente la profecía. Pero Dios había dicho mucho más con respecto a e.sta ciudad:

"Por la ira de Jehová no será habitada, sano será asolada toda ella ... nunca más será poblada ni se habitará por generaciones y generaciones" (Jeremfas 50: 13, 39).

Pudiera haber algo más específico ¿Que esto? ¿Se han cumplido estas profecías! Yo he VIsto fotografías de Babilonia. Es un intransitable yenno de inmensos monúculos y cúmulos de tierra, habitado sólo por chacales, víboras y escorpiones. Los mismos escépticos la han descrito como nada, sino montones de tierra; nos dicen que esas ruinas son los únicos restos de Babilonia. Ruinas como las de Babilonia, compuestas por montones de escombros impregnados de nitro, no se pueden cultivar. En Babilonia, cuyos campos alrededor de la ciudad eran tan fértiles que Herodoto se negó a escribir acerca de ellos, no fuera a ser que la gente pensara que él estaba loco, ahora no crece nada, porque Dios condenó esa área a perpetua desolación, y ni una hoja de grama sobrevivirá. Es un desierto árido. Las ruinas son casi la única indicación de que fue habitada alguna vez. Consideremos las siguientes dos profecías específicas, pero aparentemente contradictorias:

"Subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas fue cubierta" (Jeremfas 51 :42).

La otra profecía describe a Babilonia como "tierra seca y desierta, tierra en que no morará nadie" (versículo 43). Ahora, notemos el sorprendente cumplimiento. Claudius James Rich, en su obra Narrative o/ a ]ourney to the Site of Babylon in 1811 (Narrativa de un viaje al sitio de Babilonia en 1811), señala: "Por espacio de dos meses cada aiio, las ruinas de Babilonia quedan inundadas por el desbordamiento anual del Eufrates, que hace que muchas partes de ellas sean inaccesibles, pues los valles cubiertos se convierten en marismas." Después que bajan las aguas, hasta los montículos bajos vuelven a ser ruinas quemadas por el sol, y el sitio de Babilonia, como el de otras ciudades de Caldea, es un desierto seco, un llano ardiente y reseco. Pero Dios dijo que nunca se volvería a reconstruir. Esta era una profeda totalmente contraria a todas las expectaciones del pasado, cuando toda ciudad del Cercano Oriente que habia sido destruida, se habia vuelto a reconstruir. Babilonia se .hallaba situada en la parte más fértil del valle del Eufrates; y sin embargo, 2500 años han venido y se han ido, y Babilonia permanece como un desierto deshabitado hasta el dia de hoy.



Dios dijo que la ciudad no se volvería a reconstruir. Sin embargo, el hombre más poderoso que el mundo haya visto jamás, Alejandro Magno, decidió reconstruir a Babilonia. Al pasar por las ruinas de la ciudad, determinó convertirla en la capital de su imperio mundial. Dio orden para que se dieran 600.000 raciones a sus soldados para que reconstruyeran la ciudad de Babilonia. ¿Seria refutado Dios? La historia registra el hecho de que inmediatamente después de hacer la declaración de reconstruir a Babilonia, Alejandro Magno cayó muerto, y toda la empresa quedó abandonada. Porque Dios habia dicho que nunca más se volverfa a reconstruir.

La verdad de la Biblia: Profecía sobre la ciudad de Tiro


por D. James Kennedy

¿Qué le ocurrió a la ciudad de Tiro? He aquí algunas de las profecías específicas con respecto a ella. Ezequiel declaro cuando Tiro estaba en su apogeo: "Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; barreré de ella hasta su polvo, y la dejaré como una peña lisa. Tendedero de redes será en medio del mar, porque yo he hablado, dice Jehová el Señor ... y pondrán tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas ... Y te pondré como una peña lisa ... nunca más serás edificada; porque yo Jehová he hablado" (Ezequiel 26:4, 5; 12-14). Unos pocos años después de haberse escrito esta profecía, el gran Nabucodonosor de Babilonia trajo su ejército contra Tiro y sitió la ciudad. Durante 13 años la ciudad de Tiro resistió los esfuerzos del rey de Babilonia. Finalmente, los muros de la ciudad se derrumbaron y las huestes del ejército babilonio entraron en la ciudad y mataron al resto de sus habitantes a filo de espada. Millares de ellos, sin embargo, habían huido mar adentro en embarcaciones, para formar la nueva ciudad de Tiro en una isla situada a menos de un kilómetro en el Mediterráneo. Por tanto, la profecía se cumplió sólo en parte.

Algunos pudieran decir que Ezequiel escribió esta profecía después de ocurridos los eventos, pero eso sería imposible. Pasaron los siglos. Unos 250 años después, cuando ya hacía tiempo que Ezequiel se había vuelto polvo en su sepulcro, la mayoría de los muros de Tiro aún se elevaban hacia el cielo: mudo testimonio de que la profecía no se había cumplido. Millones de toneladas de piedras, escombros y madera quedaban, y sin embargo, Dios había dicho que la ciudad quedaría pelada como una roca lisa; que las piedras, la madera y el mismo polvo de la ciudad serían echados al mar. ¿Qué loco hubiera podido presentarse 250 años después para completar el cumplimiento de esta profecía? Parecía que Dios se hubiera equivocado. Sin embargo, la Biblia había declarado: "...yo Jehová he hablado."

Luego, como un llamado de clarín, llegó una conmoción de terror procedente del norte, cuando apareció en el horizonte un poderoso conquistador. Alejandro Magno estaba acampado frente al estrecho de los Dardanelos, preparando su ataque contra el dominante imperio persa. Cruzó el estrecho y le propinó al rey de Persia su primera derrota demoledora. El poderoso ejército. persa retrocedió y huyó hacia el sur, luego tierra adentro hacia el este, siendo perseguido ardientemente por Alejandro. Sin embargo, antes de internarse tierra adentro para perseguir al ejército que huía, Alejandro, como gran estratega decidió anular los efectos de la póderosa armada persa. Cerró completamente todos los puertos del Mediterráneo oriental. Una tras otra. las ciudades capitularon y se rindieron. Finalmente. Alejandro llegó a la nueva Tiro, que había sido construida con murallas inexpugnables a menos de un kilómetro fuera de la costa del Mediterráneo. Ordenó a la ciudad que se rindiera. Cuando los habitantes se rieron por el mandato de Alejandro, éste. con un principal ingeniero. Diades. concibió el más osado y atrevido plan de toda la historia de la guerra: construirían una calzada a través de casi un kilómetro del mar Mediterráneo, hasta la isla en que estaba la nueva Tiro. ¿Dónde hallarían los materiales para semejante calzada? El gran rey dio la orden: "Derribad los muros de Tiro, tomad las maderas y las piedras, los escombros y los lefios, echadlos al mar." Así el gran ejército de Alejandro obedientemente comenzó a cumplir la palabra de Dios.

Hace unos años, compré un librito que versa sobre Alejandro Magno, escrito por Charles Mercer. con la asesoría de Cornelius C. Vermeule 111, el encargado de Artes Clásicas en el Museo de Bellas Artes de Boston. Este libro contiene la más asombrosa descripción de los eventos relacionados con Tiro: "La ciudad de Tiro que estaba en tierra firme fue arrasada. y sus materiales fueron llevados al sitio de construcción. Entre tanto, se traían a rastras grandes troncos de árboles desde los bosques del Líbano, y se abrían canteras en las montafias para proveer las piedras para la fabulosa carretera de Diades. . . El mismo Alejandro llevó piedras al hombro." ¡Polvo, madera, piedras. Estos son los mismos materiales de que habló el profeta Ezequiel hace miles de afios. Las piedras y la madera y el polvo fueron llevados y echados en el mar. La historia nos dice que incluso rasparon el sitio mismo de la Ciudad para sacar cuanto pudieran para hacer esta calzada, a fin de destruir la nueva ciudad de Tiro. Al fin la nueva ciudad fue sitiada, destruida y arrasada. Pero la profecía, no. se había cumplido aún por completo. DIOS habla dIcho que destruirían los muros de Tiro y que Ella pondría como una pefia lisa. Había dicho que se convertiría en un tendedero de redes. Un miembro de mi iglesia visitó recientemente el sitio de la antigua ciudad de Tiro y regresó con fotografías de la que fue la nueva ciudad de Tiro. En las fotografías se ven redes tendidas sobre la roca lisa que una vez había sido la orgullosa ciudad de Tiro. "Porque yo he hablado, dice jehová el Sefior" (Ezequiel 26:5).

!Que algún incrédulo explique estas profecías!

 

¿Quién escribió La Biblia?


La Biblia no solo dice que se trata de palabras inspiradas por Dios, sino que fue producida por escritores movidos, por el Espíritu. Pedro dice que los profetas del Antiguo Testamento fueron hombres «impulsados» por el Espíritu Santo. «Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de DIOS, impulsados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1:21). David, agregó: «El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua» (2 Samuel23:2). La Biblia, por lo tanto, dice que vino de Dios a través de hombres de Dios.


La Biblia fue escrita por profetas de Dios. Él es la fuente originaria de la Biblia, pero sus hombres, llamados profetas, fueron sus instrumentos para registrar sus palabras. El papel de los profetas bíblicos fue exclusivo. Eran sus voceros, encomendados para pronunciar sus palabras, ni más ni menos (cf. Proverbios 30:6; Apocalipsis 22: 18, 19). Dios le dijo a Balaam: «Limítate a decir sólo lo que yo te mande» (Números 22:35), y él respondió: «Solo que no podré decir nada que Dios no ponga en mi boca» (v. 38). 0, como lo expresa Amós: «Habla el Señor omnipotente; ¿quién no profetizará?» (Amós 3:8). Todo el Antiguo Testamento fue escrito por profetas; algunos fueron profetas de oficio. Moisés fue un profeta (cf. Deuteronomio 18:15). Escribió los primeros cinco libros de la Biblia conocidos como «el libro de Moisés» (Marcos 12:26) o «Moisés» (Lucas 24:27). Todos los libros posteriores a estos al principio se llamaron «los profetas» (Mateo 5.17; Lucas 24:27). El Nuevo Testamento se refiere al conjunto de los libros del Antiguo Testamento como «las profecías» (2 Pedro 1:20,21; cf. Hebreos 1:1). Desde Samuel (cf. 1 Samuel 10: 10,12) ha habido un grupo de profetas (cf. 1 Samuel 19:20). Algunos hombres, como Elías (cf. 1 Reyes 18:36; Malaquías 4:5) o Eliseo (cf. 2 Reyes 9: 1 ), fueron reconocidos de esa forma. Otros escritores del Antiguo Testamento fueron profetas porque tenían ese don. Es decir, no pertenecieron a ningún grupo o conjunto de profetas, pero Dios habló por medio de ellos y les dio un mensaje para transmitir al pueblo (cf. Amós 7:14,15). Daniel era un príncipe por profesión (cf. Daniel 1:3,6), pero se convirtió en profeta porque recibió el llamado y el don. Jesús lo llamó «el profeta Daniel» (Mateo 24:15).


David era un pastor, pero Dios le habló. David escribió: «El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua» (2 Samuel 23:2). Incluso Salomón, que escribió Proverbios, Eclesiastés, y el Cantar de los Cantares, recibió las revelaciones de Dios como un profeta (cf. 1 Reyes 3:5). El resto de los autores del Antiguo Testamento están dentro de esta categoría, porque sus escritos estaban en la sección conocida como «los profetas» (Mateo 5:17; Lucas 24:27) y porque el Antiguo Testamento se conoce como Escrituras Proféticas (cf. Hebreos 1:1; 2 Pedro 1:20-21).

De igual manera, todos los escritores del Nuevo Testamento fueron «apóstoles y profetas», porque la iglesia se construyó sobre este fundamento (Efesios 2:20). Ellos también dijeron que recibieron su mensaje de Dios. Se considera que Pablo, que escribió casi la mitad de los libros del Nuevo Testamento, lo hizo tan inspiradamente como los escritores del Antiguo (cf. 2 Pedro 3:15-16); Mateo y Juan estaban entre aquellos a quienes Jesús prometió guiar «a toda verdad» (Juan 16:13; 14:26). Pedro, uno de los principales apóstoles, escribió dos libros basados en sus credenciales como apóstol y testigo ocular de Jesús (cf. 1 Pedro 1:1; 2 Pedro 1:1~16). Los otros escritores del Nuevo Testamento eran asociados de los apóstoles y tenían el don de la profecía, porque Dios habló también por medio de ellos (cf. Santiago 1:1; Judas 1-3).

 
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